miércoles, 9 de marzo de 2016

76 -  Una relación personal con Dios:  tiene muchas de las mismas características que distinguen una relación personal entre dos amigos. Estos factores incluyen cierto grado de:
•Reconocimiento mutuo: cada uno conoce al otro.
•Apertura mutua: cada uno puede acercarse al otro.
•Intereses mutuos: cada uno comparte con el otro.
•Respeto mutuo: cada uno honra al otro. Una relación personal significa más que saber de o acerca de alguien. Podríamos decir que conocemos al presidente de nuestro país. Pero, si el presidente no puede reconocernos en una multitud,  si no tenemos acceso a él, o si nunca hemos compartido nuestros pensamientos, sentimientos ni decisiones, estamos hablando de una amistad que en realidad no existe.

Una relación con Dios es similar. Si nuestra amistad es verdadera, vamos a darle la bienvenida a Dios en nuestras vidas. Nuestras acciones mostrarán que creemos que Él es la clase de persona que deseamos en nuestros hogares, en nuestros planes, en nuestras alegrías y en nuestras penas.
Una relación con Dios es más, pero no menos, que cualquier otra relación.

UNA RELACIÓN ESPIRITUAL
Hay quienes afirman haber visto a Dios, haberlo escuchado audiblemente, y haber sentido que los tocaba físicamente. Esas experiencias son posibles. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento se caracterizan por ese tipo de encuentros milagrosos que cambiaron la vida de algunos (Isaías 6:1-8).    Dios ha mostrado, a través de la Biblia, que es libre de revelarse a Sí mismo como Él quiera.
Sin embargo, esos encuentros sobrenaturales fueron la excepción y no la regla. Aunque profetas como Isaías, Moisés y Ezequiel tuvieron visiones de Dios que cambiaron sus vidas, no se pasaron el resto de su existencia enseñando a otros a tener experiencias similares.
Conocer a Dios no significa que hemos de verle visiblemente. No necesitamos esperar ver visiones ni tener sueños que transformen nuestra existencia. Podemos tener un encuentro con Dios con los ojos de nuestro entendimiento.
Puesto que Dios es el Espíritu todopoderoso y omnipresente, se puede revelar a un nivel más profundo que el de nuestros sentidos físicos.
 El Dios que hizo el mundo es más que capaz de revelar la verdad acerca de Sí mismo a cualquiera que desee conocerla para ponerla en práctica (Juan 7:17; Efesios 1:17-18). También puede ocultar la luz a aquellos que están más interesados en evitar la verdad que en encontrarla.

Escuchar a Dios no significa que tengamos que oírle audiblemente. Hay veces, cuando podríamos desear que Dios rompiese el silencio y susurrase algo en nuestros oídos. En cualquier  caso, no es necesario que haga eso. Si solo escuchamos silencio, es el impuesto por nosotros mismos.
Para los que quieren oír, a Dios se le puede escuchar constantemente a través de la sabiduría eterna de su Libro. Allí y a través de la naturaleza (Salmo 19:1-11), Él siempre nos está hablando.
Nuestro problema generalmente no es que Dios no hable, sino más bien que no queremos escuchar lo que Él ya ha dicho.

Por esa razón, tenemos que tomar muy en serio las palabras del autor del libro de Hebreos, quien escribió: «Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones como en la provocación…» (Hebreos 3:7-8).    Nuestra oportunidad de escucharle en cada página de la Biblia es un privilegio que conlleva un alto grado de responsabilidad.
El Dios que hizo el mundo puede ser visto y oído fácilmente por aquellos que honestamente desean conocerle. Estar cerca de Dios no tiene que ver con la ubicación. Es común pensar que hemos de asistir a la iglesia para encontrarnos con Dios. Eso tiene sentido. Nos encontramos con los amigos en lugares y a horas determinadas. No obstante, aunque Dios usa cultos y locales específicos, no está limitado a ellos. Promete encontrarse con nosotros en lugares del corazón. Desea que hagamos de nuestros corazones Su hogar.

Santiago reconoció esto cuando dijo: «Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros» (Santiago 4:8). No dice nada de hacia dónde ir. No nos dice que vayamos a la montaña más alta de nuestra región, ni al santuario del templo más solitario. Más bien, Santiago nos dice que nos humillemos ante el Señor (4:10). Nos da razones para creer que, dondequiera que lo hagamos, allí estará el Señor con nosotros.

David, compositor de canciones, rey y hombre con un corazón «conforme a Dios», nos muestra por qué es así. Profundamente humillado por la constante e inevitable presencia de Dios (Salmo 139:1-6), oró:   ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tu; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.
Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti […] Despierto, y aún estoy contigo
 (Salmo 139:7, 8, 11, 12 y 18).
La cercanía de Dios no es asunto de ubicación, sino de si tenemos lugar en nuestros corazones para Él.
Dios se encuentra a la corta distancia de un corazón humillado.
Conocer a Dios no es asunto de saberlo todo acerca de Él. Esta podría ser la declaración más modesta de todas. Solo la persona más  arrogante afirmaría haber entendido completamente a Dios. Conocer al Señor no es ser un perito en Dios. En el mejor de los casos, podemos exclamar junto con el apóstol Pablo:
Romanos 11:33-34. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?

Dadas las limitaciones de esta vida, nuestras mentes apenas pueden comenzar a asir el significado de las palabras que describen a Dios, tales como: eterno, infinito, todopoderoso, omnisciente y omnipresente. No obstante, puesto que Él ha hecho que sea posible conocerle, podemos empezar un proceso de descubrimiento que no tendrá fin. Podemos conocer a Dios porque Él ha venido a nosotros, en nuestros términos, para invitarnos a Sí, en sus términos. 
Según testigos oculares de los Evangelios del Nuevo Testamento, Dios se nos reveló en una persona que caminaba sobre el agua, controlaba los cielos, sanaba manos secas, restauraba la visión y curaba llagas sangrantes. Alimentó a miles con una pequeña cantidad de comida, echaba fuera demonios, resucitaba muertos, amaba profundamente y enseñaba con sabiduría.
Los que se encuentren con Dios ahora tendrán toda la eternidad para conocerle.
Viviendo una vida sin pecado, cumplió las predicciones del Antiguo Testamento, afirmó ser el Mesías prometido, y sacrificó su propia vida para obtener el perdón de pecados para todos los que confiasen en Él. Fue esta persona, conocida desde entonces como Jesús el Mesías, quien dijo: «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Juan 14:9).
Por tanto, según la Biblia, una relación personal con Dios no es solo espiritual, sino que también es una relación Cristocéntrica.

UNA RELACIÓN CRISTOCÉNTRICA
Los mediadores desempeñan a menudo un papel importante en la resolución de disputas familiares, laborales y legales. Cuando las personas se irritan, se pierde la perspectiva, se detiene la comunicación y se da paso a la testarudez. En esos casos, un árbitro puede muchas veces aportar una perspectiva fresca y un plan de resolución.
El mediador máximo es Cristo. 
En ningún otro caso se necesita más un intermediario que al tratar de resolver el conflicto y la separación que existe entre el hombre y Dios. Nuestro pecado personal ha abierto un abismo tan profundo y ancho que es imposible que uno de nosotros pueda tener acceso a Dios por nuestra propia cuenta. Sin un mediador, nunca podremos superar la alienación del afecto y la interrupción de la comunicación que se ha producido entre nosotros.
Dios es, en cierta forma, como el padre (o la madre) que observa a su hijo fugitivo meterse en tantos problemas con la justicia como para perder toda esperanza.
Por más que el padre quiera abrazar al hijo y llevarlo de nuevo a casa, no puede. La ley tiene que cumplirse. Ha de hacerse justicia. Se ha contraído una deuda con la sociedad que debe pagarse y hay que hacer cumplir la ley. Para satisfacer esa necesidad, Cristo vino como mediador y pacificador entre nosotros y Dios (1 Timoteo 2:5).
No hay palabras para describir justamente la importancia del papel de mediador de Cristo. Sin su intervención a favor nuestro, nunca podríamos resolver nuestras diferencias con Dios (Juan 14:6). 
Sin el apremio de su amante Espíritu, nunca querríamos hacerlo. Jesús merece nuestro agradecimiento, admiración y afecto eternos. Cuando canceló nuestra deuda con la ley absorbiendo nuestro castigo, demostró ser un amigo sin igual. Cuando se levantó de entre los muertos para ser vida y ayuda a todos los que confiaran en Él, nos dio el fundamento de una esperanza imperecedera. Cuando subió a la diestra del Padre a interceder por nosotros y a ser nuestro abogado personal, aseguró que nos daría lo que nunca podría ofrecer la mera religión o un sistema de creencias. Él se ha dado a Sí mismo para ser la solución de nuestros problemas diarios, para revelarnos a Dios, y para guiarnos a una relación personal con su Padre.

El cristianismo es Cristo. Como bien lo señala W. H. Griffith Thomas en su libro en inglés del mismo título, este es el verdadero corazón de la fe cristiana. No hemos sido llamados a un sistema de leyes, tradiciones ni ideas inspiradoras.
No hemos sido llamados a la Iglesia, ni a una causa moral, ni a una regla de oro de amor cristiano. Ni siquiera hemos sido llamados a la Biblia. Hemos sido llamados a Cristo, la Persona mediadora de quien habla toda la Biblia.

El apóstol Pablo comprendió la necesidad de tener una relación con Dios Cristocéntrica. En 1 Corintios 1:1-9 expresó claramente que no estaba promoviendo un sistema de ideas. Estaba hablando de una relación con Dios basada en:
•Cristo, a quien servimos (v. 1).
•Cristo, quien santifica a los cristianos (v. 2). 
•Cristo, cuyo nombre invocan los cristianos (v. 2).
•Cristo, nuestro Señor (v. 2).
•Cristo, quien nos da gracia y paz (v. 3).
•Cristo, quien nos trajo la gracia de Dios (v. 4).
•Cristo, quien nos ha enriquecido en todas las cosas (v. 5).
•Cristo, quien ha sido confirmado por la experiencia (v. 6).
•Cristo, a quien esperamos ansiosamente (v. 7).
•Cristo, quien nos preservará hasta el fin (v. 8).
•Cristo, cuyo día vendrá (v. 8).
•Cristo, con quien Dios nos ha unido (v. 9).
La obsesión de Pablo no era un sistema nuevo de pensamiento, una ética, una enseñanza, una forma de organización eclesiástica ni un nuevo programa. Era la Persona que había llegado a conocer como mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo  2:5). Era la Persona que, no solo murió para pagar por los pecados de Pablo (1 Corintios 15:3), sino la que también, a través de su Espíritu, estaba viviendo su vida a través de Pablo (Gálatas 2:20) y era su vida misma (Filipenses 1:21).

Recibir a Cristo es iniciar la santidad. Apreciar a Cristo es avanzar en la santidad. Pero tener a Cristo siempre presente sería la santidad completa. —J. Hudson Taylor
¿Somos nosotros así de Cristocéntricos? ¿Nos damos cuenta de que el verdadero cristianismo se encuentra en la Persona viviente y la personalidad del Cristo resucitado? ¿Hemos aprendido que Cristo es y debe ser el centro de una relación personal con Dios? ¿Nos damos cuenta de que, adondequiera que miremos, allí está Cristo?
Si miramos atrás, Cristo es nuestro Creador (Colosenses 1:16)
Si miramos hacia el futuro, Cristo es nuestro Juez (2 Corintios 5:10).
Si miramos hacia arriba, Cristo es Salvador y Señor (Filipenses 2:5-11).
Si miramos hacia abajo, Cristo es nuestro sustentador (Colosenses 1:17).
Si miramos hacia la derecha, Cristo es nuestro Maestro (Mateo 23:8).
Si miramos hacia la izquierda, Cristo es nuestro Abogado (1 Juan 2:1).
Si miramos adentro, Cristo es nuestra vida (Gálatas 2:20).
Sin duda, una relación personal con Dios debe ser Cristocéntrica. Solo Cristo nos puede llevar a Dios, limpiarnos de la constante contaminación del mundo y ser nuestra Fuente de vida y ayuda en todo tiempo.
Es Cristo, la Palabra viva, quien revela, define y expresa la personalidad del Padre y quien debería estar continuamente en nuestros pensamientos como Señor y Vida. Es Él quien, por su Espíritu, está constantemente presente en todos y con todos los que han depositado su fe en Él (Mateo 28:19-20).  Mat 28:19  Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,(B) bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
Mat 28:20  enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Rom 15:5  Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús,
Rom 15:6  para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
(Artículos extraídos y adaptados del librito ¿Qué es una relación personal con Dios.




viernes, 4 de marzo de 2016

75  -  Una puerta abierta delante de ti
Carta a la iglesia en Filadelfia en Apocalipsis  
 
Apocalipsis 3:8 “Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.” 

Coincidiremos en que nada escapa del conocimiento de nuestro Dios, porque Él es el único omnisciente, omnipresente, eterno Todopoderoso creador y sustentador de la vida.
Estar frente a Alguien que conoce todo de nosotros, nos hace sentir en extrema debilidad y gran temor. Nos revela cuán pequeños somos.

YO CONOZCO TUS OBRAS
En primer lugar, Él dice que conoce las obras de la iglesia en Filadelfia; luego hace dos reconocimientos: ‘ has guardado mi palabra y no has negado mi nombre.’

Haciendo un ejercicio de reflexión podríamos preguntarnos, aquí y ahora:
¿Somos conscientes de que Él conoce nuestras obras como iglesia? ¿Sabemos bien a qué obras se refiere?

En lo individual, podríamos ser tentados para incluir en nuestra larga lista cosas tales como ‘ir a la iglesia’, ‘cumplir con el programa anual’, ‘no faltar en las ofrendas’, ‘participar en el coro’, ‘colaborar en el mantenimiento del lugar de culto’, ‘ser diácono’, ‘ser pastor’, ‘ser esposa del obispo’…. Es evidente que estas actividades y oficios, por bien realizados que sean, no son las obras que el Señor reconoce a la iglesia en Filadelfia.

¿Son las obras de aquellos cristianos similares a las nuestras?

El Señor nos explica dónde está la posible diferencia entre ellos allá y entonces, y nosotros aquí y ahora: aunque ellos tenían poca fuerza, ¡habían guardado Su palabra y no habían negado Su nombre!

UNA PUERTA ABIERTA QUE NADIE PODRÁ CERRAR
 ‘He aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar;’

Es prácticamente imposible dejar de pensar en Jesús, cuando informa a los que preguntaban si son muchos los que se salvan:   Lucas 13:24,25 “ Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.”)       O cuando anunció:    Juan 10:9   “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo.” 

Los de Filadelfia conocían el significado de la figura que les presenta el Señor pues la ciudad había sido fundada con la misión de llevar la cultura y el idioma de la civilización helénica a otros reinos.
Ahora, en el  kairos  de Dios, los cristianos son informados de otra puerta abierta delante de ellos; pero se trata de una misión gloriosa y única: dar testimonio de Jesucristo y de Su obra salvífica a los que aún no le conocen.
kairos: vocablo griego que, en la filosofía refería a un lapso no determinado de tiempo en el que sucedían cosas importantes.         En la teología cristiana significa ‘los tiempos de Dios’, que nadie conoce sino sólo Él, en los que Su voluntad opera conforme a Sus propósitos

W. Barclay hace una acotación interesante respecto del sitio donde fueron abiertas esas puertas:            William Barclay, COMENTARIO AL NUEVO TESTAMENTO, Tomo 16, El Apocalipsis (I), página 58 . Recomiendo una cuidadosa lectura de este comentario

“Filadelfia tenía una característica que ha dejado su impronta en la carta. Estaba al borde de una gran llanura que se llamaba la Katakekaumené, que quiere decir ‘la tierra quemada’; era una gran llanura volcánica en la que quedaban las señales de la lava y de las cenizas de los volcanes ya extintos. Tal tierra era fértil; y Filadelfia era el centro de una gran área vitícola y de producción de vinos.” 

La fertilidad de esa tierra nos lleva a recordar la explicación que Jesús da a sus discípulos, sobre la parábola de la semilla sembrada:    Lucas 8:15   “Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.”  
La iglesia en Filadelfia es el paradigma de la buena tierra en la que cae la semilla que da fruto.

AUNQUE TIENES POCA FUERZA
Sin embargo, esos fieles sabían que eran débiles, que tenían poca fuerza. No estaban resignados; todo lo contrario, eran muy realistas. Seguramente conocían:
2ª Corintios 12:9-10, “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.”  


¿Cuántos creyentes conocemos que estarían dispuestos a aceptar que son débiles? ¿Qué respecto de nosotros?

En esta era en que todo apunta a elevar la autoestima abundan maestros que enseñan a ansiosos alumnos a convencerse a sí mismos repitiendo frases tales como ‘yo puedo’, ‘yo valgo mucho’, ‘yo merezco que me vaya bien’, ‘yo me amo’ (y les cobran excelentes honorarios para que lo crean y practiquen en la vida diaria).
Vivimos en la era de exaltación del ego humano, de la afirmación de los DD.HH., y de encendidos discursos sobre la prosperidad terrenal para todo aquel que cumpla con los requisitos impuestos por los gobernantes de turno.
Aunque sea por un momento, apaguemos la TV, dejemos el diario de lado, pongamos en pausa nuestro ordenador; y pensemos en los creyentes de Filadelfia.

Los filadelfos vivían en una zona de temblores de tierra y de terremotos de alto poder destructivo. Estaban siempre en estado de alerta ante la posible recurrencia de esos fenómenos. Sus casas y edificios públicos mostraban las rajaduras y deterioros como si fuesen cicatrices. Pero, a pesar de ello, permanecían en ese lugar; sólo se mudaban del centro a la periferia. Tenían allí una misión que cumplir y deseaban llevarla a cabo.

Aquí hay una enseñanza para muchos cristianos genuinos que ‘sienten el llamado a las misiones’. ¡Gracias a Dios por tantos hombres y mujeres abnegados que han quedado como hitos en la historia de la iglesia!
Son ellos los que dejaron todo, fueron a vivir en países lejanos, asimilaron culturas e idiomas extraños con tal de llevar el Mensaje de Cristo. Sin embargo, no todos somos llamados a misionar en países lejanos. Hay los que son llamados a hacerlo allí donde fueron alcanzados por el amor de Dios y establecidos allí por Él para vivir su fe en Jesucristo.

Los creyentes de Filadelfia no tenían que ir lejos a testificar de Cristo y de su amor; tenían cerca a los destinatarios: ¡eran sus propios vecinos! No fueron famosos por enviar misioneros al exterior. Si lo hubiesen hecho hubiesen necesitado recursos, pues carecían de ellos. Ellos asumieron ser los misioneros que el Señor enviaba para alcanzar a sus conciudadanos. Y en esa tierra llevaron mucho fruto. ¡Vaya obra ejemplar la de estos filadelfos!

Si conviniésemos que es tarea difícil ir en misión a los que viven en países lejanos, sería bueno preguntarnos: ¿Es tarea fácil misionar entre nuestros propios conciudadanos? Independientemente del grado de dificultad que tenga: ¿La estamos haciendo?

Pero, además, el Señor les abre una puerta por la que pasarían otros que Él les enviaba. Y aquí tenemos una enseñanza adicional, gracias a la fidelidad de esos bravos hermanos y hermanas. Cuando el Señor vio que cumplían fielmente con la misión encomendada, les abre otra puerta; les confía una nueva misión.

Tenemos un Dios que todo lo conoce; si Él ve que hacemos Su obra por amor de Su nombre y de los que se pierden, en algún momento nos abrirá otra puerta que nadie cerrará. Él cumple con su promesa, porque es Fiel y Verdadero:     Mateo 25:29 “Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.”  

Notemos bien, si lo que hacemos no es para sola gloria de Dios, sino por vanagloria, lo que tenemos nos será quitado. Es aquí donde debemos sacar lecciones para arrepentirnos a tiempo, si el Espíritu nos convence de pecado.

Como relata el historiador secular E. Gibbon, ninguna de las otras seis iglesias pudo superar la prueba del tiempo:
“En Éfeso los cristianos lamentaban la caída del primer ángel (pastor) de la iglesia, que el primer candil de la Revelación se hubiese apagado; la desolación es completa, y el templo de Diana y la iglesia de María eludirán por igual el interés de los viajeros curiosos. El circo y los tres teatros de Laodicea ahora están poblados con lobos y zorros; Sardis ha sido reducida a una pobre aldea; el dios de Mahoma, sin un rival o un hijo, es invocado en las mezquitas de Tiatira y Pérgamo; y la populosa Esmirna está sostenida sólo por el comercio exterior de los Francos y Armenios.”   (11) 11. Edward Emily Gibbon (27 de abril de 1737-16 de enero de 1794),  Londres, Reino Unido ; obra citada, Volumen I, Capítulo X.

Este autor nos transmite su visión de la realidad histórica. Tengámosla en cuenta al profundizar la Revelación. El apóstol Pablo interpretó más de una vez este concepto de ‘puerta abierta’. Ya hicimos referencia a la ocasión cuando escribe a los corintios informándoles que se demoraría en Éfeso puesto que se le había abierto una puerta “grande y eficaz” y los adversarios eran muchos 1° Corintios 16:8,9  . Cuando había llegado a Troas el Señor también le abrió una puerta  2ª Corintios 2:12 ;     Colosenses 4:3   pidió a los colosenses que orasen para que se le abriese una puerta para la Palabra,  a su regreso de su primer viaje misionero, informó sobre la manera en que Dios les había abierto la puerta de la fe a los gentiles Hechos 14:27

Recordemos que la iglesia de Jesucristo comenzó de manera extraordinaria entre los judíos y estos, con el tiempo –mayoritariamente, salvo honrosas excepciones- rechazaron la Buena Noticia de salvación. Cuando comenzó a ser predicado a los gentiles, fueron los judíos los que se abalanzaron en contra de los apóstoles y nuevos conversos y los persiguieron donde quiera que fuesen predicando a Jesucristo, acusándolos ante los gobernantes romanos por adorar a otro Nombre, en lugar del César. Rechazaron al Mesías, persiguieron a los cristianos, los acusaron delante del Imperio invasor y no se detenían hasta lograr que los martirizaran.

Por último, se infiltraron en la iglesia, intentaron judaizar a los recién convertidos. Por eso, el Señor los denomina ‘Sinagoga de Satanás’; se vanagloriaban de ‘ser judíos’ (hijos de Abraham), mintiendo.

Sabemos de predicadores exitosos que cayeron; de iglesias que explotaron convirtiéndose en mega-iglesias y murieron; de movimientos religiosos liderados por falsos profetas y apóstoles que arrastraron a miles de almas sencillas que ya no están; todos desaparecieron. Esas puertas fueron cerradas por Dios. Ya nadie las podrá abrir.

Como contraste, a los cristianos de la pequeña iglesia en Filadelfia el Señor les abrió otra puerta que nadie cerraría: He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado.

Ahora el poder de Dios opera para producir una revolución: Filadelfia, la pequeña iglesia con poca fuerza, será visitada por enemigos desconocidos ¡que la reconocerían como la amada del Señor!

Debemos recordar aquí en el AT que, con frecuencia, los judíos creyentes expresaban su esperanza de un nuevo tiempo cuando las demás naciones le rendirían homenaje a Israel.

Así lo expresa Isaías:  “Y vendrán a ti humillados los hijos de los que te afligieron, y a las plantas de tus pies se encorvarán (…)Las labores de Egipto, las mercancías de Etiopía, y los sabeos, hombres de elevada estatura, se pasarán a ti y serán tuyos, irán en pos de ti, pasarán encadenados, y te harán reverencias (…) Reyes serán tus ayos, y sus reinas, tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra se postrarán ante ti y lamerán el polvo de tus pies”    Isaías 60:14; 45:14; 49:23

Por su parte, Zacarías tiene una visión del día en que todos los hombres de todas las naciones y lenguas se dirigirán a Jerusalén,  “y se agarrarán al manto de un judío, y le dirán: ‘Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.”   Zacarías 8:22 y ss

La enseñanza apostólica mostró a los cristianos que la iglesia (asamblea) pasó a ocupar el lugar que la nación judía tuvo en el plan de Dios; para quien, un judío no era el que demostrase ser descendiente directo de Abraham, sino el que, cualquiera fuese su nacionalidad, hubiese hecho la misma decisión de fe que hizo Abraham  (Romanos 9:6-9)

La iglesia, fundada sobre la Roca que es Jesucristo, es el Israel de Dios  Gálatas 6:16    Las promesas que se le habían hecho a Israel las heredó la iglesia. Es a ella que se humillarán algún día todos los hombres en señal de sumisión.

En esto consistió la revolución en Filadelfia: que, inversamente a lo que los judíos esperaban (que las naciones se arrodillarían ante ellos, un día) serán ellos –junto a todas las naciones del orbe- los que se arrodillarán a los pies de Jesucristo, el Señor de señores, y Rey de reyes.

LECCIONES PARA NUESTRA MISIÓN HOY
Me permito comenzar la lista que los estimados lectores completarán por su cuenta.

1. El campo misionero (‘todo el mundo’) no es exclusivamente el que está a miles de kilómetros de distancia; es también la ciudad y país donde hemos sido alcanzados por el poder salvífico del evangelio de Jesucristo.

2. La iglesia está diseñada por el Señor para influir en la sociedad secular donde Él la ha implantado; no dentro de las cuatro paredes del edificio donde ella haya decidido reunirse como ‘asamblea’ de redimidos. Está diseñada para salir ‘fuera del campamento’ a buscar a los perdidos, no para esperar a que ellos se decidan a entrar.

3. Si retenemos la sana doctrina de Jesucristo y Sus apóstoles, y no negamos Su nombre (le somos fieles en cualquier circunstancia, y lugar, cueste lo que cueste) Él aprobará nuestra obra y nos recompensará abriendo una nueva puerta delante de nosotros.

La clave del poder de la iglesia no está en la fe de los creyentes sino en Aquél en quien depositamos nuestra fe. Él es autor y consumador de nuestra fe   Hebreos 12:2

 “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.
 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”. Apocalipsis 3:10,11 

Sobre estas promesas maravillosas que el Señor comparte con su amada iglesia en Filadelfia y con la que está en todo el mundo, en el tiempo de Su gracia.       Hasta entonces; con la paz del Señor.

 
 
 
   



domingo, 28 de febrero de 2016

74 -  Creciendo en Conocimiento para la edificación del cuerpo de Cristo

Proverbios 2:3-6
"Si invocas a la inteligencia y pides que la prudencia te asista; si la buscas como si fuera plata y la examinas como a un tesoro, entonces entenderás el temor de Jehová y hallaras el conocimiento de Dios, porque Jehová da la sabiduría y de su boca proceden el conocimiento y la inteligencia"

Como creyentes estamos llamados a crecer en conocimiento. Este crecimiento es al igual que la fe uno de los ingredientes necesarios para el avance en la vida espiritual. Dios nos ha dejado mandamientos en su Palabra, La Biblia, acerca de la necesidad de crecer en conocimiento y es eso lo que debemos hacer. También nos dice la Palabra que "El principio de la sabiduría es el temor a Jehová".

El conocimiento es necesario No importa lo que usted este haciendo, es necesario que lo haga con conocimiento. La Biblia no contiene todo el conocimiento de Dios en ella (Romanos 11:33-36), pero sí contiene toda la revelación necesaria para el conocimiento que necesitamos, no mas.

2 Timoteo 3: 16-17
"Toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarguir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra"  
    
La Biblia, esta debe ser la única regla o norma de fe y practica de todo creyente.
Algunas nuevas revelaciones tienden a contradecir lo que ya está escrito en la Palabra y por lo tanto crean confusión.

Muchas personas usan frases como "Dios me reveló", "Dios me mostró". "Dios me habló", o "Dios me dijo" de manera muy inescrupulosa y liberal. Algunos de estos son los que se creen mas espirituales que los demás.  
Estos normalmente tuercen las escrituras para que digan lo que ellos quieren y piensan, creando nuevos grupos y nuevas doctrinas.
Por consecuencia, hoy en día existen mentiras que se enseñan como verdades, y verdades que se rechazan como mentiras. Aunque algunos lo hacen como producto de su ignorancia, otros lo hacen como producto de su astucia. En ambos casos el resultado es el mismo, confusión.

Es necesario que sigamos el consejo de la Palabra de Dios  
2 Timoteo 2:15.
"Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa (divide) bien la Palabra de verdad"
La Biblia debe ser bien dividida y estudiada apropiadamente para llegar a entender la verdad que ella encierra y tener la verdadera Palabra. No existe revelación nueva en si misma, sino revelación o iluminación sobre lo que ya ha sido revelado.

Como se obtiene el conocimiento:
Por el oír: El conocimiento llega a nuestras vidas por medio del oído. No conocíamos a Dios ni su plan de salvación para nosotros sino por medio del oír la predicación de la Palabra de Dios. El oír es de suma importancia en nuestra vida pues por ahí comienza el desarrollo de nuestra fe. Aún después de ser cristianos nacidos de nuevo, es necesario oír palabra que nos de aliento, salud espiritual, guianza, y que nos ayude a crecer en el conocimiento.

Por el estudio: Además de oír, debemos de acudir al estudio bíblico organizado y bajo la guianza del Espíritu Santo en oración para entender más las profundidades de la Palabra. El apóstol Pablo y Silas cuando llegaron a Berea, se encontraron allí, un grupo de judíos los cuales al oír el mensaje de Pablo, recibieron la palabra con solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. (Hechos 17:10-12).
Como vemos, el escudriñar la escritura es necesario para llegar un conocimiento pleno y bíblico de lo que allí dice. Pablo le recomendó a Timoteo que se dedicara a la lectura mientras él iba. (I Timoteo 4:13).
Preguntando: Jeremías 6:16, dice: "Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las senda antiguas, cual sea el buen camino, andad por él y hallareis descanso para vuestra alma."

Cuando nos encontramos con versos en la Biblia los cuales no entendemos lo mejor es preguntar a Dios en oración para que el Espíritu Santo nos revele o ilumine sobre el significado de tal verso o tema bíblico. El Espíritu Santo es el mejor maestro que existe para todo creyente, este no está limitado por horarios, no se cansa, no le molesta que usted le pida dirección y siempre está dispuesto a ayudarle.

 Juan 14:26
"Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todas las cosas que yo os he dicho"  
1Corintios 2:12-13 "Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido. De estas cosas hablamos, no con palabras enseñadas por la sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

El Espíritu Santo puede enseñar por medios humanos, En Efesios 4: vemos que Cristo dio dones de "Pastor y Maestro" a los hombres para que enseñen la Biblia. El maestro pastorea a las ovejas llevándolas a profundizarse más en "yerbas frescas y manantiales de aguas cristalinas" del conocimiento de las verdades bíblicas.
También podemos preguntar a alguien que tenga más conocimiento. Ore a Dios para cuando usted tenga que preguntar, Dios le dirija a una persona que tenga conocimiento claro y preciso de la Palabra y que sepa dirigirle correctamente, y que si no sabe, sea lo suficientemente honesto para reconocerlo.

Aceptando la instrucción: Es a veces necesario recibir instrucción de otro que tiene más conocimiento acerca de ciertos temas.
En Hechos 18:24-26, la Biblia nos presenta el caso de Apolos, hombre elocuente y poderoso en las escrituras quien conocía y hablaba de Dios pero que solo conocía el bautismo de Juan. Cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios.

En que áreas necesitamos conocimiento
Conocimiento de Dios y Cristo: Efesios 4:11-13 "y el mismo constituyó a unos apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelistas, a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y el conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo".

Conocimiento de la voluntad de Dios: Conocer la voluntad de Dios es de suma importancia en nuestra vida y en nuestro crecimiento espiritual. No podemos hacer ni vivir en la voluntad de Dios si no la conocemos.
La voluntad de Dios se encuentra en la Biblia de forma explícita y de forma implícita. Debemos pedir a Dios que nos ayude a entender su voluntad y de ahí entonces partimos a tomar decisiones sabias. La Biblia no da detalles acerca de que debemos de hacer en cada momento de nuestra vida, pero sí, nos da principios que son aplicables a todas las áreas de nuestra vida.

Colosenses 1:9-10 "Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría en inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios"
No podemos como cristianos, estar conformes con el mundo en que vivimos. Es decir, no podemos nosotros ser conforme al mundo es, sino buscar cual sea la voluntad de Dios agradable y perfecta en todo tiempo.
Romanos 12:2 "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."

Conocimiento de la verdad: El conocimiento de la verdad es imprescindible tanto para el creyente como para el pecador. 1 Timoteo 2:3-4 "Porque esto es bueno y agradable (v 1-2: la oración por todos los hombres) delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad"
Estamos llamados a crecer en cuanto al conocimiento de la verdad. Jesucristo dijo:
Juan 8:32 "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres"      
Cuando conocemos la verdad de Dios nuestra perspectiva en la vida cambia.
El crecimiento en la verdad es también de suma importancia en nuestra vida. La verdad no es solo un fin, sino que es un además un medio, un camino. Una vez encontramos el camino de verdad que lleva a la verdad, debemos de siempre andar por el hasta que lleguemos al conocimiento pleno de la verdad y esto cuando Cristo venga.

Jesús dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Juan 14:6), pero también dijo: "La Palabra es la verdad" (Juan 17:17). El deseo de Dios es que sigamos la verdad en amor (Efesios 4:15). Cuando esto es así, entonces las palabras del apóstol Pablo se harán aún mucho mas reales. "…la iglesia del Dios viviente es columna y baluarte (fundamento) de la verdad" (I Timoteo 3:15).

El conocimiento es en parte
No importa cuanto usted o cualquier otra persona llegue a conocer en cuanto a todas las cosas arriba mencionadas u otras, jamás llegará a tener un conocimiento pleno de todas las cosas. Aunque lleguemos a conocer la Biblia entera en todos sus aspectos, sea teórica o prácticamente, la Biblia nos indica que ahora todo lo que ahora conocemos es en parte.
1 Corintios 13:12 "Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido"
Consecuencias rechazar el conocimiento
Cuando se rechaza el conocimiento, esto no pasa sin consecuencia. En Romanos 1:21-32 vemos las consecuencias adversas de rechazar el conocimiento de Dios. Cuando una persona rechaza a Dios, Dios los deja que sigan en una vida desagradable ante sus ojos para que se pierdan y reciban el castigo por su desobediencia. Sin embargo es necesario también notar que Dios está dispuesto a perdonar a aquellos que se arrepienten de su maldad y se vuelven a Dios.
Bendiciones de crecer en conocimiento
El crecer en conocimiento es de gran beneficio para los creyentes. Un creyente que ha crecido gozará de beneficios que le ayudarán tanto a el como a los demás miembros del cuerpo de Cristo. Como consecuencia tendremos:

"Para que ya no seamos niños fluctuantes llevados por doquiera de todo viento de doctrina por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es Cristo" (Efesios 4:14-15)
De este verso podemos deducir que el creyente que crece en el conocimiento de Cristo adquiere ciertas cualidades que son de bendición tanto para el o ella como para la iglesia:
Madurez espiritual (vida controlada por el Espiritu Santo)
Firmeza en doctrina                                       Capacidad para detectar la mentira
Capacidad para seguir la verdad                  Capacidad para andar en amor
Capacidad para seguir creciendo                 Capacidad para mantenerse en Cristo
El que no ha crecido en conocimiento también tiene cualidades que lo distinguen y que son  de grandes problemas a la iglesia en I Corintios 3:1-9 nos dice de los que no crecen que son:
Inmaduro espiritual                Carnal (vida de pecado)                       Celos
Contiendas                            Disensiones                Partidismos                Mal edificados
Si le damos importancia al crecimiento en el conocimiento de la verdad de Dios, jamás seremos destruidos.
Oseas 4:2      
"Mi pueblo fué destruido, porque le falto CONOCIMIENTO. Por cuanto desechaste el CONOCIMIENTO, yo te echare del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos"
2 Pedro 1:5-8   

Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud [execelencia de vida]; a la virtud, CONOCIMIENTO, al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejaran estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

viernes, 26 de febrero de 2016

73   -    INTERCESIÓN
 Ezequiel 22: 23-31
Ezequiel 22:23 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 24 Hijo de hombre, di a ella: Tú no eres tierra limpia, ni rociada con lluvia en el día del furor. 25 Hay conjuración de sus profetas en medio de ella, como león rugiente que arrebata presa; devoraron almas, tomaron haciendas y honra, multiplicaron sus viudas en medio de ella. 26 Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos. 27 Sus príncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan presa, derramando sangre, para destruir las almas, para obtener ganancias injustas. 28 Y sus profetas recubrían con lodo suelto, profetizándoles vanidad y adivinándoles mentira, diciendo: Así ha dicho Jehová el Señor; y Jehová no había hablado. 29 El pueblo de la tierra usaba de opresión y cometía robo, al afligido y menesteroso hacía violencia, y al extranjero oprimía sin derecho. 30 Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé. 31 Por tanto, derramé sobre ellos mi ira; con el ardor de mi ira los consumí; hice volver el camino de ellos sobre su propia cabeza, dice Jehová el Señor


Intercesión tal como lo define la Real Academia española de la lengua es: “Intervención en favor de Alguien”.
Es decir, alguien que intermedia o aboga en favor de otro, por eso la intercesión ocupa un lugar importante en la Biblia.
¿Qué hace a la intercesión tan importante? Lo que la hace importante es su propósito, ¿cuál es el propósito de la intercesión? que el culpable pueda ser exonerado de su culpa, y el desafortunado pueda alcanzar una mejor suerte.

Es por medio de la intercesión que se logra este cambio de posición, el culpable es sin culpa y el desafortunado alcanza la fortuna, por eso la intercesión no es un rol insignificante en la iglesia sino todo lo contrario, sin la intercesión de los creyentes muchos sino todos, no pudieran experimentar este cambio de posición.
Por eso cuando la iglesia sea arrebatada empezará el fin de esta tierra, porque los que intercedían por ella ya no estarán aquí, por eso la intercesión no es un rol irrelevante, sino uno muy relevante. Tan relevante es, que Ezequiel 22:30 dice, que Dios anda buscando intercesores que se pongan como vallado en la brecha.

Se lo explico, en la antigüedad las ciudades eran amuralladas para evitar el ingreso de ejércitos invasores, pero cuando un ejército quería tomar una ciudad tenía que penetrar el muro abriendo una brecha, es decir un hueco, ¿cómo lo hacía? En épocas más recientes a través de cañones, pero en épocas más antiguas por medio de catapultas que arrojaban grandes piedras.
Una vez que abrían una brecha en el muro, la conquista era mucho más fácil, cuando esto sucedía, inmediatamente se buscaba la forma de tapar la brecha y lo hacían incluso poniendo soldados u hombres comunes para evitar el ingreso de los enemigos. A esto se le llamaba vallado.
Hoy en día, se le llama vallado a un cerco que sirve para delimitar un terreno, pero en la guerra, esto era lo que se conocía como vallado. 
A esto mismo se refirió Jesús cuando dijo en          Juan 10:9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
Los Pastores en la antigüedad guardaban a sus ovejas en corrales y no les hacían puertas, sino que ellos mismos se convertían en puertas, se abrazaban de las estacas por donde entraban las ovejas y así dormían para que si algún lobo quisiese entrar a atacar a la oveja ellos lo sentirían y reaccionarían.

Cuando la Biblia dice que debemos orar unos por otros, eso significa intercesión. Ahora, la intercesión no siempre involucra oración, pero lo que sí siempre involucra es mediación. Veamos un par de ejemplos:
En el libro de Génesis 18:17-33 Abraham intercede por Sodoma y Gomorra y Dios lo escuchó pero no pudo librar a la ciudad por cuanto allí no habían ni diez justos, esta es una ley espiritual, para que la intercesión pueda dar resultados favorables, la persona o el lugar por el que se intercede debe tener un mínimo de justicia.
¿Por qué Dios no perdonó a Sodoma y Gomorra siendo que Abraham intercedió por ellas? Porque la intercesión se vuelve inútil si por lo menos no hay un mínimo de justicia en el lugar o en la persona por quien se intercede.

El Señor le dijo a Abraham si por lo menos hubiere 10 justos no la destruiré, ¿porqué diez? Porque diez es el número que en la Biblia denota medida completa. El diez en la Biblia es un número de medida, con éste número se mide tanto la justicia como la maldad, el número que mide la tolerancia antes del juicio es el diez, pero también este número mide la justicia antes de la bendición.
Si usted examina un poco la Biblia se va a dar cuenta que hubieron diez generaciones de patriarcas antes de que el diluvio viniera (Gn. 5) y diez generaciones más después del diluvio hasta la aparición de Abraham, el padre de la fe. (Gn. 11:10)
Diez plagas tuvieron que caer sobre Egipto antes de que Israel fuese liberado, (Ex 7:17), el Decálogo o las demandas de Dios para con el hombre son diez, (los diez mandamientos). El diezmo es la décima parte de las entradas que Dios demanda.
Todos estos pasajes denotan que el número Diez describe un tiempo o una medida completada. Si en Sodoma y Gomorra hubiesen existido 10 justos, por esos diez justos Dios no las hubiere destruido, porque la justicia de diez hombres alcanzaba para satisfacer la demanda de la justicia de Dios.
Sin embargo, aun cuando Sodoma y Gomorra fueron destruidas Dios libró al pariente de Abraham, es decir a Lot, ¿por qué? Por causa de la justicia de Abraham y por la mínima justicia que había en Lot.

Esto es lo mismo que sucede con la iglesia, cuando la iglesia está en peligro el Señor intercede por ella y Dios la libra del juicio por causa de la justicia de Cristo que está en ella, pero no puede hacer lo mismo con los incrédulos puesto que la justicia de Cristo no está en ellos.
Veamos otro ejemplo, en 1 Samuel 25 se narra la historia de una mujer llamada Abigail y de su perverso esposo llamado Nabal, la biblia dice que cuando Nabal trató con mucha afrenta a los hombres de David, este resolvió matarle a él y a todos los de su casa, pero Abigail su esposa se dio prisa e intercedió ante David y David la escuchó y se detuvo de hacerles daño.
Pero el vs. 38 dice: Y diez días después, Jehová hirió a Nabal, y murió. ¿Qué quiere decir esto? Que la intercesión de Abigail libró a la gente de su casa de la mano de David por causa de la justicia de ella, pero no pudo librar a su esposo del juicio de Dios porque su corazón era perverso y no había ni un mínimo de justicia en él.
Note además que la Biblia dice que diez días después Jehová lo hirió y murió, otra vez aparece el número diez, es decir el número de la medida de la justicia y de la paciencia de Dios.
Esta es la razón por la que la intercesión se vuelve imprescindible en la iglesia, porque si nadie se pusiese como vallado para interceder delante de Dios por los demás, el juicio de Dios vendría inevitablemente sobre muchos.
¿Cómo Interceder Efectivamente? Ahora veamos cómo la intercesión se vuelve efectiva y eficaz, para ello veamos lo que nos dice Santiago 5:16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.
En este texto, la frase oración eficaz, tiene que ver con intercesión eficaz, ya que el texto dice confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros. Ahora veamos lo que significa la oración eficaz, o lo que es lo mismo, la intercesión eficaz.
Primero dice que la oración que puede mucho es la oración eficaz del justo, es decir, que esta oración debe ser hecha por un hombre justo.
Ahora ¿a quién se refiere aquí Santiago? A alguien que no sólo es cristiano y ha sido justificado en Cristo, sino que además de haber sido justificado, camina en la justicia de aquel que lo justificó.
Por eso 1 Juan 3:7 dice: Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. Note que aquí el apóstol Juan esta diciendo que es inconsistente llamarse justo y no vivir en la práctica de la justicia de aquel que lo justificó.
Por eso justo no sólo hay que serlo, sino además parecerlo. Pero veamos algo más, inmediatamente después de que Santiago dijera esto, el versículo siguiente es decir, Santiago 5:17 cita al profeta Elías, ¿por qué?, por lo mismo que venimos diciendo, para interceder por otro hay que tener testimonio de justicia delante de Dios y Él le escuchará.
En la época de Elías todos vivieron el hambre que vino sobre todo el país y todos rogaban a Dios para que la sequía termine, pero Dios no escucho el ruego de nadie, pero si escuchó la oración intercesora del Profeta Elías. Esto confirma que para interceder por otro hay que tener un nivel de justicia delante de Dios.
Déjeme ponerle un ejemplo de la vida secular, cuando una madre decide castigar a su hijo por alguna falta cometida, pero de repente este corre y se hecha a los pies de la abuela, es decir de su mamá, esto provoca de manera natural el aplacamiento de la ira de la madre del niño, ¿por qué? porque la mediación de una abuela en favor de su nieto, es algo que no se puede ignorar.
Pero ese no sería el mismo resultado si en lugar de la abuela la persona que intercediera fuera el niño malcriado de la esquina, lo que trato de decir es que el grado de influencia que tenga el intercesor es determinante para lograr el perdón del culpable.
Por otro lado, la oración o intercesión del justo debe ser eficaz, la pregunta es, ¿cuando la intercesión es eficaz? Ya dijimos que la oración o mediación que Dios atiende es la oración influyente del justo, pero ahora veamos ¿cuándo esta oración se vuelve eficaz?
Volvamos a estudiar la oración de Elías, Santiago 5:17 dice que Elías oró fervientemente y su oración fue respondida, este es un ingrediente de la oración eficaz, el fervor.
Hay un tipo de oración que rompe esquemas y no sigue patrones humanos y religiosos, la Biblia la llama la oración ferviente, ¿cómo es esta oración? Para explicarlo necesito citar al Señor Jesús en la noche previa de su crucifixión.
En Luc 22:44 dice: Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.
Sabe usted ¿como es el clima en el desierto?, se lo explico, de día es muy caliente y de noche es muy frío, esa es la característica de los países que están situados en los desiertos, la pregunta entonces es ¿como hizo el Señor para sudar en medio del frío? la respuesta es la oración ferviente.
Esto mismo dice Pablo en Gál 4:19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros, la oración ferviente aquí se la llama oración de parto.
El Don de la Intercesión. Hoy en día ha habido algo de controversia con respecto al ministerio de intercesión. Algunos dicen que no existe tal cosa como el don de intercesión, que Dios llama a la intercesión a todo el cuerpo.
Otros, quienes sienten un llamado especial de Dios sobre sus vidas para interceder, se sienten confundidos y preguntan: “¿Cuál es mi lugar en el cuerpo si no existe el don de la intercesión?
¿Cuál de los dos tiene razón? Ambos la tienen. Desde el punto de vista del ministerio todos debemos orar e interceder como Jesús, quien es nuestro ejemplo. Pero desde el punto de vista de los dones, un gran número de personas también recibe un llamado específico a ser intercesores.
La diferencia entre estos dos, es que uno pertenece al nivel colectivo de intercesión, que es una responsabilidad de cada cristiano, y el otro es un regalo que Dios nos da para sentir de manera especial la carga por los demás.
Este tipo de personas, tienen un alto nivel de sensibilidad por el dolor de los demás, y no tienen una vida común, porque su tiempo diario se invierte mucho en la oración intercesora.
La base bíblica para el ministerio de intercesión del creyente es nuestro llamado como sacerdotes de Dios. La Palabra de Dios declara que nosotros somos un sacerdocio santo (1 Pedro 2:5), un sacerdocio real (1 Pedro 2:9), y un reino de sacerdotes (Apocalipsis 1:5).
La responsabilidad del sacerdote era estar de pie ante Dios, y entre Dios y los hombres. Él estaba de pie ante Dios para ministrarle a Él con sacrificios y ofrendas, pero también estaba de pie entre el Dios justo y el hombre pecador.
Pero Hebreos 7:11-19 explica la diferencia entre los ministerios del sacerdote del Antiguo Testamento y del Nuevo. El Antiguo Testamento el sacerdocio levítico era pasado de generación a generación a través de los descendientes de la tribu de Leví.
Pero El “sacerdocio de Melquisedec” del que se habla en este pasaje, es el “nuevo orden de sacerdotes” de quienes el Señor Jesús es el Sumo Sacerdote. Y este es pasado a nosotros no de generación a generación, sino a través de Su sangre y de nuestro nuevo nacimiento espiritual.
La Intercesión de Cristo. “Vio, pues, que no había nadie, y se asombró de que no hubiese quien intercediese. Por tanto, su propio brazo le produjo salvación, y su propia justicia lo sostuvo” (Isaías 59:16).
En este texto se habla del ministerio de intercesión del Señor Jesucristo, es decir, cuando Él no encontró quién intercediese por la tierra, entonces él mismo se volvió su intercesor. ¿por qué? Porque si la tierra pecadora necesita ser defendida por alguien, nadie mejor que un mediador justo y santo para hacerlo.
Por eso Romanos 8.34 dice: “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, es el que también resucitó; quien, además, está a la diestra de Dios, y quien también intercede por nosotros”
Repito lo que ya dije hace algún rato, para que la intercesión sea eficaz el que la lleva a cabo debe tener un alto testimonio de justicia, y nadie mejor que nuestro Señor para mediar ante el Padre por nosotros.
Usted tiene que saber que el que está constantemente defendiendo su causa delante de Dios, debido a las múltiples acusaciones que el diablo hace en contra suya, no es cualquier abogadito de oficio, sino el abogado celestial, el único calificado para defenderlo y hacer pedazos los argumentos de satanás contra usted
Pero veamos algo más, en Hebreos 2:16-18 dice: Por que ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. 17 Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. 18 Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.
Esto es poderoso, ¿porqué? Por que la intercesión de nuestro Señor Jesucristo es siempre eficaz, ya que su oficio sacerdotal y de intercesión por nosotros no está basado en el conocimiento de las cosas, sino en la experiencia de ellas, es decir, él vivió en carne propia lo que tú y yo estamos viviendo.
Lo que Hebreo 2:18 está diciendo, es que la intercesión de nuestro Señor se vuelve poderosa, porque él vivió en carne propia lo que tú y yo estamos viviendo, eso lo convierte en el más calificado para interceder por nosotros los hombres.
La Intercesión del Espíritu Santo.
Romanos 8:26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Cuando una persona gime, eso es el resultado de un gran dolor o de una gran carga emocional que lleva dentro, este es uno de los roles que desarrolla el Espíritu Santo en favor de la iglesia.
De manera que tenemos al gran sumo sacerdote del cielo intercediendo por nosotros allá, pero en la tierra tenemos también al Espíritu Santo intercediendo por nosotros aquí.
Ahora veamos ¿Cuál es la principal razón de la intercesión del Espíritu Santo por nosotros? Según este versículo son dos, 1) nos ayuda en nuestras debilidades y 2) no sabemos como orar.
1. Nuestras debilidades. Veamos lo siguiente, si Cristo hace una intercesión eficaz delante de Dios, es porque fue uno como nosotros y además vivió lo que nosotros, la intercesión del Espíritu es también poderosa porque Él nos engendró.
El evangelio según San Juan capítulo 3 está lleno de textos que nos dicen que hemos nacido de nuevo por el Espíritu Santo, es decir fuimos engendrados por Él.
¿Qué significa esto? Que el Espíritu Santo en este momento ocupa el rol simbólico de una madre para el creyente, y cual niño recién nacido nos cuida nos alimenta y nos ayuda a crecer hasta llevarnos a la madurez y presentarnos a Dios el Padre como una novia digna para su Hijo.
Por eso el Espíritu Santo nos puede ayudar en nuestras debilidades, puesto que nos engendró y nos conoce perfectamente, y como una madre que se conduele de su hijo cuando este sufre, así el Espíritu sufre hasta el gemir por nosotros para que seamos fortalecidos.
2. No sabemos como orar. Lamentablemente esta es una realidad que enfrentamos a diario, no sabemos orar, escuche, no estoy diciendo que no sabemos hablar, digo que muchos no sabemos orar oraciones que agraden a Dios.
En nuestras iglesias tenemos gente muy preparada para componer hermosas disertaciones llenas de pensamientos profundos, pero nada de eso impresiona a nuestro Dios. por eso necesitamos la ayuda del Espíritu Santo, porque si hay alguien que conoce qué le agrada y que no le agrada a Dios ese es el Espíritu Santo.
Veamos lo que dice: 1Co 2:11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
Yo no sé pedir lo que conviene, pero si sé quien lo sabe, el Espíritu Santo que me ha sido dado para interceder por mí cuando mi boca esté orando oraciones vacías y carentes de contenido.
Los que somos padres sabemos que cuando nuestros hijos son pequeños, no es fácil comunicarse con ellos, es todo un arte poder interpretar lo que tratan de decirnos cuando apenas están aprendiendo a hablar, sin embargo, eso no es un gran problema para las madres, ¿por qué? por que ellas siempre saben lo que sus pequeños tratan de decir.
De la misma manera sucede con la oración, muchas veces no sabemos como orar, o lo que hay que decir correctamente en oración, cuando este es el caso, entonces el Espíritu Santo interviene, por que si nosotros no sabemos como decir las cosas, Él sí, por que conoce bien el corazón de Dios el Padre.
Este rol del Espíritu Santo no es algo irrelevante, es un rol muy importante en favor de la iglesia, se lo explico.
Cuando usted se arrodilla a orar, lo que realmente está haciendo, es pidiendo una audiencia con la persona más importante no sólo de este mundo, ni de este universo, sino de todos los universos visibles e invisibles, es decir, el Dios creador de todas las cosas, y eso lo convierte en la persona más importante con la que usted haya podido estar. Por eso para hablar con Él se requiere de que usted esté preparado para decir las cosas como corresponden.
Veamos un ejemplo de la vida natural, cuando un ciudadano de un país donde existe una monarquía, tiene el privilegio de hablar con el Rey o con la Reina, antes de su entrevista con la realeza, recibe cierto entrenamiento en cuanto a lo que va a decir y cómo lo va a decir, a esto se le llama protocolo y sin el debido protocolo no puede ser atendido.
Esto es lo mismo que sucede cuando oramos, mucho de lo que decimos cuando oramos no es correcto e incluso una oración incorrecta nos puede hacer pecar delante de Dios, por eso es necesario la intercesión del Espíritu Santo en nuestra oración, por que ¿cómo hemos de pedir como conviene? no sabemos, pero el Espíritu si sabe y nos enseña, pero además nos guía correctamente para no pecar delante de Dios violando el protocolo.
Hay dos tipos de oraciones que no sólo no pueden ser respondidas, sino que además pueden afectar nuestra relación con Dios, la una es de naturaleza egocentrista, es decir, desea para sí lo que no es el deseo de Dios para sus hijos y la otra es la oración equivocada, esta es la oración que desconoce la Palabra porque no tiene fundamento bíblico, y como resultado hace oraciones equivocadas.

La oración es un arma poderosa que Dios nos dio para emplearla en la guerra espiritual, pero que al igual que cualquier arma requiere de cierto adiestramiento antes de usarse por que caso contrario podemos herirnos con ella, por eso el Espíritu Santo nos debe guiar en oración, para que no sólo seamos eficaces a la hora de orar sino además, no nos hagamos daño ofendiendo a Dios con nuestras palabras.