domingo, 15 de septiembre de 2013

TOMANDO RIESGOS PARA AVANZAR – (saca lo que te limita)
 Siempre hay riesgos, por eso la mejor decisión para avanzar es aprender a tomar esos riesgos   Nada se logra sin riesgo.
- Jueces 1:12 Y dijo Caleb: El que atacare a Quiriat-sefer y la tomare, yo le daré Acsa mi hija por mujer.

Si hablas corres el riesgo de parecer un desubicado, si te callas corres el riesgo de confirmarlo. Si te casas corres el riesgo de divorciarte, si te divorcias corres el riesgo de no volver a casarte.
Cuando una persona dice yo no me quiero arriesgar y no me gusta el riesgo, es la decisión mas tonta que puede tomar, porque siempre hay riesgo.
Tenemos a Otoniel, el es un muchacho que se interesa por Acsa, entonces el papá dice “yo no le puedo dar a mi hija a este sinvergüenza”, entonces le dice “anda y conquista ese monte y te doy a mi hija”, que traducido es anda que te revienten ahí. (Jueces 1:12)
Otoniel estaba tan enamorado que va y conquista el monte donde estaban los gigantes, se casa con Acsa y le dice que le pida a su padre no solamente las tierras que les regalo por el casamiento si no también  los manantiales: Otoniel representa a la gente arriesgada.
1.  Nos vamos a arriesgar a pensar abundantemente
El gran problema es que tenemos pensamientos chiquitos, pensamientos de miseria. 
Efesios 3:20  Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,
- “Pensamiento de si, pero no: Hay personas que borran con el codo lo que escriben con la mano, quieren la bendición pero cuando la consiguen la pierden. Stg 1:8  El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.
- “Dios no es bueno”: si Dios no me bendice, si no me sana es porque no es bueno.
Esa fue la misma tentación que hizo Satanás en el huerto del Edén, Satanás le dijo a Eva: Dios no quiere que comas de ese fruto porque el sabe que el día que comas vas a ser como el. Dios tiene una bendición pero no te la quiere dar.

Cuando Eva mordió el fruto no mordió una manzana, mordió un pensamiento. Cuando se te instala en la cabeza que Dios no es bueno, todo tu mundo va a ir directamente a la pobreza.

- “No me apoyan”: Tenés que saber que el Espíritu Santo te habita, la persona que resucito a Cristo de entre los muertos. Si el espíritu santo esta dentro nuestro, no necesitamos que nadie nos apoye, que nadie nos reconozca y que nadie nos abrace, porque si tenemos la vida de Dios dentro nuestro, estamos habilitados para lograr todo lo que Dios nos ha prometido.
Pedro era pescador, ¿que hacia con el pez? Lo vendía ¿y a cambio que le daban? Una moneda.
Pero un día Jesús le dijo “anda pescar un pez y abrilo y ahí adentro vas a encontrar una moneda”, entonces Pedro tenia la moneda y el pez. Jesús le dijo que con las monedas pagara las deudas, y se quedo con el pez, cual es la enseñanza? Dios te va a dar la moneda para que canceles y te va a dar de mas para que te sobre.

Los discípulos le preguntan a Jesús donde van a cenar, y El les dice “vallan a la otra aldea y van a ver a un tipo con un cántaro con agua”, el tipo era raro, porque los hombres no llevaban los cantaros, eso lo hacían las mujeres, y ellos lo siguieron, cuando entraron a la casa dijeron ahí vamos a tener la cena.

Fíjate lo que dijo Jesús sigan a un hombre en la otra aldea. Ya hay un lugar preparado para tu abundancia por el Señor, ya hay alguien raro, una situación rara, extraña que si tomas el riesgo de tomarla y seguirla, tenes que arriesgarte, ir a la otra aldea porque en la otra aldea, ya Dios puso algo raro, que te va a bendecir, porque seguimos a un Dios de abundancia.
Pensamientos de abundancia. Me voy a arriesgar a pelear por mi bendición
Otoniel le dijo a Caleb que le diera a su hija, y Caleb le dijo anda y tómame ese monte. Ese monte se llamaba felicidad, felicidad nunca va a venir a tu vida, felicidad es algo que vos tenes que salir a pelear.
1.  Me voy a arriesgar a ser sagas
Todos conocemos gente que no conoce del Señor, que no va a la iglesia y que le va excelente, entonces te preguntas como puede ser posible. También le paso a Jesús: Lucas 16. Había una vez un hombre, el trabajaba para un gran empresario, este hombre era bruto y el jefe lo iba a echar, el hombre se dijo me van a echar, pedir limosna me da vergüenza, ya se lo que voy a hacer, entonces fue y les dijo a unos hombres vos cuantos barriles de aceite le debes a mi feje? 100, anota que le debes 20, y vos cuantos le debes 200, anota que le debes 20, porque el tipo dijo si me echan mis amigos me van a dar trabajo porque me deben un favor.
Y Jesús dice “haced amigos a través de las riquezas porque los hijos de las tinieblas son más sagaces”.
Hay tres métodos para prosperar el tipo dice cavar no puedo, pedir me da vergüenza, entonces me voy a hacer amigos.
Hay tres métodos:
- Cavar representa esfuerzo. Trabajar no te alcanza porque a fin de mes no llegas, entonces te buscas otro trabajo
- El segundo método es pedir limosna
- El tercer método por el que Jesús alabó, no alabo la mentira, si no el método, es invertir en relaciones, en conocer gente.
Festejó el método de buscar conexiones, en la iglesia nos enseñaron otra cosa, no te juntes con “los de afuera”, no les hables, y nos quedamos solos. Tenés que ser sagas: conocer gente, Jesús dice haced amigos a través de las riquezas, no busques gente para sacarle si no para bendecirla, hay que cuidar las relaciones, cuidar gente.

Mi trato con Dios es distinto al trato tuyo, tenes que invertir tiempo en conocer como Dios te trata a vos, porque si no siempre vas a estar buscando que alguien te diga como actuar. Tenemos que saber que hay una forma en que Dios nos va a tratar. 

Dios le dijo a Abraham que vaya a Egipto, el fue y prosperó en Egipto. Tuvo un hijo, Isaac. Cuando Isaac pasó hambre dijo voy a Egipto porque Dios prosperó a mi papa ahí. Cuando Isaac esta yendo, Dios le dice “No, no vas a ir a Egipto, yo te voy a prosperar acá. Porque vos sos Isaac, sos distinto”
Dios te trata de manera distinta.
Hay cosas que nos tenemos que arriesgar:
- A vivir un amor, Otoniel se arriesgo por su novia, es hora que te juegues por tu familia, seas fiel a tu esposa o a tu esposo, que tengas una familia bendecida.
- Segundo: arriésgate por tomar tu monte, tu sueño es tu felicidad.
Dios esta buscando gente arriesgada, ser valiente no es ser impulsivo, ni un loco que dice yo dejo todo porque me arriesgo. Es gente que piensa en abundancia, gente sabia.
¿Cuando fue la ultima vez que hiciste algo por primera vez? Arriésgate por hacer algo.      
Un poema que Borges adapto:                                           si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer mas errores, no trataría de ser tan perfecto, me relajaría mas, seria mas tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad, seria mas desprolijo, correría mas riesgos, haría mas viajes, contemplaría mas atardeceres, subiría mas montañas, nadaría mas ríos, iría a mas lugares que no he ido, comería mas helados, tendría mas problemas reales y menos imaginarios, yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida, claro que tuve momentos de alegría pero si pudiera volver a tras, trataría de tener solamente buenos momentos por si no lo saben de eso esta hecha la vida, solo de momentos, no te pierdas el ahora,
yo era uno de esos que nunca iba a ningún lado sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas, si pudiera volver a vivir viajaría mas liviano, comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría descalzo hasta concluir el otoño, daría mas vueltas en calesita, contemplaría mas atardeceres, jugaría con mas niños, pero ya ven tengo 85 años y se que me estoy muriendo.
Yo le agregue si pudiera volver a vivir, adoraría mas a Dios, me jugaría por el Señor.  Sabes de que se arrepiente uno en la vida, no de lo que hizo, si no de lo que no hizo, ¿porque no abrace a mi hijo? ¿Porque no dije que lo quería, porque no me jugué? Estamos a tiempo de jugarnos, de arriesgarnos, de parecer un loco, de que nos critiquen.
Derriba los pensamientos limitantes
  No hay nada ni nadie que pueda impedirnos servir a Dios, tener propósito y alcanzar nuestros sueños.
Si piensas: “No tengo estudios y eso me limita” Recuerda que  Juan y Pedro eran llamados hombres sin letras y del vulgo (Hechos 4:13)  Sin embargo esto no fue una limitación para ellos porque Dios los levantó y capacitó.
Si piensas que eres pobre y eso no te dejará alcanzar cosas y sueños, recuerda que Jesús nació en un lugar pobre, pero él nunca fue pobre, desde el mismo momento de su nacimiento le trajeron presentes de mucho valor y nunca jamás le hizo falta nada. Los israelitas estaban pobres y esclavos en Egipto, sin embargo cuando Dios los libero se llevaron consigo toda la riqueza de los egipcios. También recuerda la promesa de Dios en Filipenses 4:19: “mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús” y Deuteronomio 8:18 “(…) acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas”
Si piensas: “No puedo porque ya soy viejo” Recuerda que:
• Caleb conquisto a los 80 años con la misma fuerza de los 40. (Josué 14:11)
• Abraham recibió la promesa a los 100 años (Génesis 21:5)
• Moisés comenzó su gran labor de liderazgo recién a los 80 años. (Éxodo 7:7)
• El apóstol Juan recibió las revelaciones más impresionantes del futuro de la humanidad cuando era muy anciano. (Apocalipsis 1)
Si piensas: “Soy temeroso” Recuerda que cuando Dios llamó a Gedeon él se sentía inútil y temeroso, sin embargo Dios le dijo: “Varón esforzado y valiente” porque Dios llama las cosas que no son como si fueran. (Jueces 6:11)
Luego el creyó en el respaldo del Señor y fue un vencedor. No importa el sentimiento que tenga, sino en el Dios que me respalda.
Si piensas: “Nadie me conoce” Recuerda que el más destacado rey del pueblo de Dios fue David, de quién vino Cristo; y a él ni siquiera su familia lo tenia en cuenta. Trabaja detrás de las ovejas (2 Samuel 7:8)
siendo un perfecto desconocido para la mayoría del pueblo, sin embargo Dios miró su corazón y levanto su nombre y le dio fama.
“Y la fama de David fue divulgada por todas aquellas tierras; y Jehová puso el temor de David sobre todas las naciones”.1 Crónicas 14:17
No importa que la gente no te reconozca, es Dios quien te promueve, como dice su promesa:
“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Mateo 6:6 – Es Dios quien nos recompensa en público.
Si piensas: “He cometido terribles pecados” Recuerda que el apóstol Pablo. “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”. 1 Timoteo 1:15.
Si piensas: “No tengo nada para Dar” Recuerda que estás creyendo una de las más grandes mentiras, porque Dios a todos nos creo con capacidades y talentos. No eres una casualidad, Dios permitió tu vida, no importan las condiciones en las que hayas nacido. En el momento que Dios te formo en el vientre de tu madre también creo un plan para ti; por eso debes comenzar a soñar con todo lo que quieras lograr, esto de renovará, te desafiará y te impulsará a una vida llena de felicidad. Fuimos hechos para que nuestra vida glorifique a Dios con nuestra conducta y resultados victoriosos.
“Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice”. Isaías 43:7
Cree esta palabra y recíbela, no hay impedimentos imposibles de vencer si puedes creer. CREER A DIOS Y SU PALABRA ES LA CLAVE

Si tienes ganas de servir al Señor, de crecer, de avanzar y de alcanzar sueños en tu vida, entonces adelante, hazlo ¡¡Dios esta contigo!! –

Jos 1:8  Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.                                Jca.

domingo, 1 de septiembre de 2013

ADORAR EN ESPÍRITU Y VERDAD UNA ORACIÓN PODEROSA

La adoración y la alabanza NO es solo cantar, DIOS no recibe tu canto, ÉL recibe tu vida.
La alabanza tienen que ver con decir algo bueno de alguien  como una forma de agradecimiento y lo utilizamos mucho para referirnos a Dios;  nadie merece ser adorado  solo Dios, por lo tanto la adoración hace que nuestro enfoque se dirija a la persona correcta, es decir a DIOS, la adoración nos enfoca en EL que es el único merecedor de toda adoración y alabanza.
Hay un principio: DIOS  siempre viene al encuentro de sus adoradores, esto no lo podemos evitar. La adoración y la alabanza NO es solo cantar, DIOS no recibe tu canto, ÉL recibe tu vida, por lo tanto, si tu vida no es muy buena pero tu canto si lo es, DIOS no lo recibe; pero si tu vida es muy buena y tu canto no es muy bueno, DIOS lo recibe.
Adoración tiene que ver no solo con cantar, adoración tiene que ver con tu estilo de vivir diariamente, para que DIOS acepte tu ofrenda de canto.
Hay un orden de prioridades de la cual depende la eficacia de tu ministerio
El ministerio prioritario es DIOS, el adorar a DIOS: La palabra de DIOS nos enseña amarás al Señor tu DIOS con todo tu corazón.
Cuando la iglesia no tiene en cuenta sus prioridades pierden su hogar, su matrimonio y sus hijos, por que no saben cual es su prioridad.
Algunos piensan que su prioridad es la iglesia o su ministerio y dejan tirados sus hijos, pero cuando hay un orden de DIOS el hombre debe dedicarse en este orden a: Su esposa,  Sus hijos,   Su iglesia, Ministerio.
Pero cuando no llevamos este orden, no vemos estos frutos personales ni ministeriales y cuando no enseñamos ni practicamos esto, la iglesia entra en un naturalidad y no hay fluir espiritual.
La alabanza provoca algo en el alma, es decir provoca algo en los pensamientos, sentimientos y en la voluntad de las personas.

La adoración es del Espíritu y requiere de un conocimiento de DIOS, por eso la palabra de DIOS dice que:
Él busca adoradores en espíritu y en verdad (Juan 4: 23).

La adoración es en espíritu y verdad, y es atravez del hablar en lenguas, la llave que nos permite adoración verdadera. Es una de las manifestaciones del espíritu santo de Dios, todo hijo renacido puede hacerlo, y es un gran privilegio y responsabilidad.

Salmo 100. Algunas personas pierden la perspectiva de quien es DIOS. La principal adoración es la vida que yo llevo como persona, en el diario vivir que la adoración te sature, te eleve, como un altar de adoración, con una adoración continua, porque si dejamos que la adoración a DIOS  inunde nuestra casa va a suceder lo que ocurrió con la llegada del Arca de Dios a la casa de Obed –Edom (2 Samuel 6:12). Es comprender que al establecer adoración en tu casa, los enemigos de la presencia de DIOS huyen.
2 Samuel 6:6-7,  Uza (representa la fuerza humana), él murió después de tocar el Arca de Dios, porque no es con fuerza humana que se hacen las cosas, no es con conocimiento humano, no es con “mi yo”, ni con mi habilidad que yo voy a traer la presencia de DIOS.
Obed es un siervo, cuando él probó la presencia de DIOS  en su casa, fue impactado por la presencia de DIOS y fue prosperado en todo. Obed vivía en forma honorable; DIOS nos bendecirá como a Obed, cuando nos dejemos impregnar de Su  Presencia, entonces ÉL  bendecirá nuestra forma de vivir.
La Gloria de DIOS  estuvo mucho tiempo en la casa de Obed-Edom, DIOS  se asentó ahí, trajo un llamado para él  y para su descendencia para cuidar el Arca de Dios.
Vemos en esta historia que David escudriñó la Palabra de DIOS para saber en que punto del camino no hicimos lo que la Palabra  nos enseña y trajimos muerte. David sabía que su mal proceder no venía de DIOS. Muchas de las cosas que suceden no son culpa de DIOS,  sino que son el resultado de nuestros errores, porque recogemos la cosecha de lo que sembramos por nuestro proceder.
David a la siguiente vez que tuvo que transportar el Arca de DIOS,  hizo lo que la Palabra de DIOS enseña sobre la forma adecuada de transportarla; en 2 Samuel 6:13, nos muestra como David sacrificó dos animales como símbolo de planificación de las obras del hombre, esto representa el santificar simbólicamente el proceder y el caminar de todo el pueblo para que DIOS se manifestara con Gloria.
Hermanos lo mismo debemos hacer nosotros, verificar según las Escrituras para saber que es lo que estamos haciendo mal y empezar hacer las cosas conforme las Escrituras nos enseñan.
David y salomón fueron hombres con muchos errores, pero prepararon un pueblo para entender que la adoración no es trabajo de 5 personas. David entendió que si él lograba que DIOS descendiera y lograba mantener la Gloria de DIOS  en Israel, no habría enemigo que los venciera y los derrotara. Pero David  no podía hacerlo solo, por ello preparó cantores (miles de cantores), trompetistas , salmistas proféticos  que se turnaban, gente ordenada que se mantenían junto al Arca adorando a DIOS 24 horas, 7 días de la semana, 365 días al año durante 30 años.                                David vivió para que a DIOS se le diera honra y gloria todos los días en Israel.
En Juan 4, Cuando la Samaritana le preguntó a Jesús, Él le respondió: “Se ha de adorar al padre en Espíritu y en verdad, por que tales adoradores ÉL busca”. 
La protección de DIOS  viene cuando el pueblo se convierte en un pueblo  adorador  por que la nube de DIOS se establece sobre esa nación adoradora.
Adorar a Dios en espíritu y en verdad es, por el espíritu santo de Dios en nosotros, es   HABLAR EN LENGUAS,
Hablemos mucho en lenguas, porque hablaremos las maravillas de Dios y nos edificaremos,  y oraremos perfectamente.
1Co 14:5  Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.
Hch 2:11  cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.
1Co 14:4  El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.
Rom 8:26  Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Rom 8:27  Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.
Fundamentos de una oración poderosa

Para que Dios nos escuche, basta que vayamos a Su presencia con la actitud correcta, confiando en Su poder que no tiene límites.

1. Estar a cuentas con Dios
Muchas personas buscan a Dios en procura de respuestas. “Normal, ¿quién no lo haría?”, dirá usted. El asunto es que esa búsqueda se realiza cuando lo necesitan, en los momentos difíciles, porque es su única alternativa.
Igual, es previsible”, me dirá. Pero añado algo más: procuran un hecho milagroso aún cuando caminan en pecado.
¡Esa es la diferencia! Buscar a Dios como aquél que nos resuelve los problemas, pero una vez resolvemos el asunto, distanciarnos de Él. Es una filosofía signada por la ingratitud que prima hoy día.
Cuando vamos a las Escrituras, descubrimos que es esencial que estemos a cuentas con Dios. No puede ser de otra manera. Puede que hayamos pecado, y mucho, pero si pedimos perdón a Dios, Él nos permite estar en el centro mismo de su voluntad. Es algo maravilloso porque recibiremos respuesta a nuestras oraciones, como escribe el salmista:     “Si no hubiera confesado el pecado de mi corazón, mi Señor no me habría escuchado.”   (Salmo 66:18, Nueva Traducción Viviente)
2. Deje de lado toda sombra de duda
¿Ha visto barreras que impiden a las personas avanzar en un camino? Es frecuente. ¿Qué impide recibir respuesta a sus oraciones? Uno de los obstáculos más comunes es la incredulidad. Impide las enormes bendiciones que Dios nos tiene.
 “De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad.”(Hebreos 11:6, Nueva Traducción Viviente) También el apóstol Santiago escribió:
“Cuando se la pidan, asegúrense de que su fe sea solamente en Dios, y no duden, porque una persona que duda tiene la lealtad dividida y es tan inestable como una ola del mar que el viento arrastra y empuja de un lado a otro...”(Santiago 1:6, Nueva Traducción Viviente)
 
Si aplicamos la lógica al mover de Dios, no ocurrirá nada. Dios obra por encima de la racionalización humana.
Tal vez evalúe que su mayor problema es pensar, una vez le pide un milagro al Padre celestial, ¿cómo va a hacer Él para responder? Ese no es problema suyo sino de nuestro Supremo Hacedor. Él es quien responde, a su manera.
3. Unirnos a otras personas en oración
Compartir nuestras peticiones de oración con otros hermanos en la fe, resulta altamente eficaz. Es un principio que nos ayuda, de un lado a crecer en la fe y de otro, a tocar el corazón de Dios. Así lo enseñó el Señor Jesús: “También les digo lo siguiente: si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra con respecto a cualquier cosa que pidan, mi Padre que está en el cielo lo hará.”(Mateo 18:19, Nueva Traducción Viviente)
Además de perseverar, unimos fuerzas. Es algo esencial y poderoso. Encontrará que los obstáculos a sus oraciones, se desmoronarán. Las barreras caerán a tierra. ¡Dios responderá con poder!
4. Asumir el principio de la intercesión
Recuerde siempre que la oración se orienta en dos direcciones: la primera, por nosotros. Es aquí donde concentramos el alabar y exaltar a Dios, procurar respuesta a nuestras necesidades, crecimiento espiritual. Otras oraciones, se encaminan a pedir por los demás. Es lo que llamamos intercesión.
Los creyentes del primer siglo tenían claras instrucciones de interceder por los demás, tal como escribe el apóstol: “Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados.”(Santiago 5:16 a. Nueva Traducción Viviente)
La respuesta del Señor producirá hechos que rebasan toda lógica y la sanidad, en el caso que alguien padezca alguna enfermedad, incluso aquellas que la medicina considera incurables.
5. Reconozca el poder ilimitado de Dios
Con frecuencia me escriben diciendo: “Pídale a Dios por tal o cual asunto, ya que Dios a usted sí lo escucha”. ¡Tremendo error! Dios nos oye a todos. Basta que vayamos a Su presencia con la actitud correcta, confiando en Su poder que no tiene límites.
Quítese de la cabeza la idea de que el Señor oye a unos más que a otros. Eso no es así, como nos enseña la Biblia: “…La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos.”(Santiago 5:16 b, Nueva Traducción Viviente)

Si clamamos, confiando plenamente en el poder de Dios, no hay límites. Todo cuando le pidamos, podrá ocurrir. Basta que confiemos y creamos que Su poder va mucho más allá de nuestra comprensión humana.
6. Pedir en la voluntad de Dios
El apóstol Santiago explicó que esta era la razón fundamental para que nada ocurriera en la vida de muchas personas:     “Aun cuando se lo piden, tampoco lo reciben porque lo piden con malas intenciones: desean solamente lo que les dará placer.” (Santiago 4:3, Nueva Traducción Viviente)
El problema radica, entonces, en que nos enfocamos en nosotros mismos y no en que Dios haga su voluntad. Muchos de los tropiezos que enfrentamos en la oración cambiarán sustancialmente si cambia nuestra actitud. De lo contrario, es decir si seguimos pidiendo para satisfacer nuestros deseos, ocurrirá lo que advirtió el propio apóstol Santiago:        “Esas personas no deberían esperar nada del Señor.”(Santiago 1:7, Nueva Traducción Viviente)
7. Perseverancia en la oración
Quien no persevera, jamás alcanza la cima. Es un principio que aplica también en la oración. No podemos pretender que las respuestas se produzcan ya, como si Dios fuera nuestro mandadero. Él tiene su propio tiempo y su propia manera de obrar.
En alguna oportunidad hizo particular énfasis a este principio. “Cierto día, Jesús les contó una historia a sus discípulos para mostrarles que siempre debían orar y nunca darse por vencidos.”(Lucas 18:1, Nueva Traducción Viviente)
Evalúe hasta qué punto usted es un creyente que sigue insistiendo por ese milagro. O tal vez es de aquellos que renuncian fácilmente. Cambie sus oraciones

Si duda reviste importancia que cambiemos nuestra forma de orar. Probablemente ni estemos clamando en la voluntad de Dios, ni con fe o perseverancia, sino en nuestras propias fuerzas. Eso determina que no haya respuesta.
Oremos hasta obtener resultados, no nos demos por vencidos, tenemos la oración con el entendimiento y también la oración en el espíritu. Y por las cosas que no sabemos oremos en el espíritu por el hablar en lenguas, como dice:Rom 8:26  Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

Jca.

miércoles, 21 de agosto de 2013

TRANSFORMANDO EL ENOJO EN PAZ (I)
¿Quién no se ha sentido humillado y ofendido alguna vez? Todos hemos pasado experiencias de este tipo. ¡Las relaciones humanas pueden ser complicadas! La diferencia está en que unos son capaces de superar estas emociones de forma constructiva y saludable, mientras que otros permanecen toda su vida «humillados y ofendidos». Han transformado la ofensa inicial en resentimiento permanente. Y el resentimiento es como un veneno que poco a poco, aun de manera inconsciente, va intoxicando su mente y su espíritu hasta influir de manera decisiva en sus relaciones personales, su actitud ante la vida y su propia salud.

¿Cómo podemos evitar este proceso de envenenamiento que lleva a la amargura y la autodestrucción de no pocas personas?,
El enojo no siempre es malo
El enfadarse es una respuesta tan natural como, a veces, necesaria. De alguien que no se enfada nunca solemos decir que «no tiene sangre en las venas». Forma parte de las defensas que Dios mismo nos ha dado para afrontar situaciones desagradables o injustas.

De hecho, la capacidad para airarse forma parte de la naturaleza divina. Dios mismo se nos presenta como un Dios de ira ante el pecado y la injusticia. También vemos a Cristo, enojarse en momentos muy concretos de su ministerio y expresar su enfado con mucha energía. De Pablo se nos dice que «su espíritu se enardecía viendo la ciudad (Atenas) entregada a la idolatría» (Hch. 17:16).

En realidad, la ausencia de enojo en determinados momentos puede desagradar a Dios. Hay, por tanto, una ira santa que refleja la imagen de Dios en nosotros y que, lejos de ser pecado, puede reflejar madurez y discernimiento espiritual.

Los límites del enojo: «Airaos, pero no pequéis»         ¿cuándo el enojo es malo? El apóstol Pablo nos da la clave: «airaos, pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo ni deis lugar al diablo»   (Ef. 4:26-27).
«Airaos si hace falta», viene a decir el apóstol; pero hay una condición indispensable para que el enfado no se convierta en pecado: «no se ponga el sol sobre vuestro enojo». El problema no está en airarse, sino en permanecer airado.

Cuando el enojo anida en el corazón de forma permanente deja de ser una reacción natural, para convertirse en una actitud vital. Deja de ser un sentimiento espontáneo y transitorio para convertirse en un estado crónico. Cuando esto sucede, el enojo pasa a resentimiento y, de ahí, con el tiempo, engendra el odio y la amargura como eslabones de una misma cadena.
Son los efectos tóxicos del enojo. Lo que empieza siendo una reacción necesaria y positiva, acaba sumiendo a la persona en una actitud de autodestrucción. Por ello Pablo termina este versículo con la frase «ni deis lugar al diablo».

Apagando el enojo: «Meditad en vuestro corazón y guardad silencio»
El enojo es como un fuego que necesita ser cuidadosamente controlado, de lo contrario puede causar serios problemas. Hemos visto algunos de sus «efectos tóxicos». Ya nos advierte el autor de Proverbios que «aquel que fácilmente se enoja, hará locuras» (Pr. 14:17). Es interesante observar que el texto antes considerado (Ef. 4:26) es una cita del Salmo 4:4: «En vuestro enojo no pequéis; cuando estéis en vuestras camas, meditad en vuestro corazón y guardad silencio» (Traducción literal de la versión inglesa «New International Version»).

El versículo original, por tanto, nos da la primera clave para atemperar el enojo: la meditación y silencio. Estos momentos de quietud interior serán como gotas de agua que refrescan la tierra ardiendo por el fuego. Será entonces cuando oiremos la voz suave del Juez justo preguntándonos como a Jonás: «¿Haces tú bien en enojarte tanto?» (Jon. 4:4), o susurrando a nuestro corazón:   «No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré dice el Señor... No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal» (Ro. 12:19, 21).
Estos «descubrimientos», paso a paso, irán apaciguando la intensidad de nuestra ira y serán el antídoto contra el resentimiento y el odio.

Odiar no es inevitable, es una decisión.
Hay personas especialistas en hacer «confitura de resentimiento»: guardan el enojo en su corazón hasta terminar llenos de amargura y con una visión victimista de la vida piensan que todo y todos van en contra de ellos. ¿Por qué les ocurre esto? Importa destacar que en este proceso de intoxicación juega un papel central la voluntad.

A diferencia del enojo que surge de forma espontánea y es inevitable, el odio y el resentimiento no son inevitables sino que crecen en la medida que se los alimenta. Yo no puedo evitar enojarme, pero sí puedo evitar que este sentimiento se convierta en odio.
Ello es así porque el odio, al igual que el amor, es más que una emoción, es una decisión, nace de la voluntad. Yo puedo rehusar odiar de la misma manera que puedo decidir amar. Ahí es donde empezamos a entender la demanda del Señor Jesús de amar a los enemigos.

Como sentimiento natural, es imposible, pero en tanto que decisión es posible, en especial cuando contiene la capacitación sobrenatural del Espíritu Santo y no depende sólo de nuestro esfuerzo. Esta capacidad para detener el odio y transformarlo en paz interior y en pacificación es una de las características más distintivas de la ética cristiana. Su presencia es revolucionaria y transforma personas, relaciones y hasta comunidades enteras.
Piensa bien y acertarás... piensa mal y te amargarás
La sabiduría popular expresada en forma de refranes suele no equivocarse. Pero en el caso del aforismo «piensa mal y acertarás» yerra por partida doble.
Desde el punto de vista psicológico es un grave error porque ser un malpensado siempre lleva a una visión paranoide del mundo. Hasta tal punto es un veneno emocional que más bien deberíamos decir «piensa mal y te amargarás».
Todos los expertos en salud mental están de acuerdo en este principio: uno no puede pasarse la vida desconfiando de los demás sin que ello le pase una factura muy alta en su salud física y emocional.

Y esta actitud, que es perjudicial emocionalmente, también lo es desde el punto de vista espiritual. De hecho, puede llegar a ser un pecado por cuanto la amargura apaga el Espíritu Santo. El lema del creyente debe ser «piensa el bien y tendrás paz». Ello nos lleva a preguntarnos: ¿cómo se consigue esto?
Plantando las semillas adecuadas: «todo lo puro, todo lo amable... en esto pensad»

En la mente humana los sentimientos están en gran parte determinados por los pensamientos. La forma de pensar es lo que nos hace sentir bien o mal, amar u odiar, resentidos o en paz. En este sentido, podríamos comparar la personalidad -el corazón- a un jardín en el que estamos constantemente plantando semillas, los pensamientos. Las semillas que yo siembre van a determinar qué plantas crecen. 
Si es un pensamiento de ánimo, me hará sentir bien, si es un pensamiento de hostilidad producirá resentimiento, etc.
Aun sin darnos cuenta, estamos todo el tiempo enviándole al cerebro mensajes que influirán mucho en nuestro estado de ánimo, en nuestras reacciones e incluso en nuestra salud.
En la Biblia encontramos numerosos pasajes que aluden a esta realidad.
En Filipenses 4 tenemos una formidable «vacuna» para evitar el odio y el resentimiento y transformarlo en paz. Es una perla inestimable que debería adornar todas nuestras relaciones.
Aprehender y practicar el mensaje contenido en este memorable pasaje es una ayuda inestimable cuando nos sentimos humillados y ofendidos:
«Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad» (Fil. 4:8).
¡Cuánta tendencia tenemos los humanos a invertir esta exhortación! Si hay algo negativo, algún defecto, alguna ofensa, algún motivo de queja, algún agravio en esto pensamos y nos obsesionamos! Y así, al cultivar estos pensamientos negativos, vamos creando el caldo de cultivo idóneo para que crezcan el odio y el resentimiento.

¡Cómo cambiarían nuestras actitudes y relaciones si aplicáramos este versículo a aquellas personas que nos han ofendido! Si en vez de pensar «cuánto mal me ha hecho» logro decirme «¿qué hay de bueno en él/ella,? ¿qué puedo encontrar de noble y de justo en esta persona?», poco a poco crecerán en el jardín de mi mente las plantas que llevan al sosiego y la paz.
Es importante observar cómo las ocho cualidades de la lista tienen una clara connotación moral. Afectan no sólo mis sentimientos y emociones, sino también mi conducta. 
El beneficio no es sólo psicológico para mí -relax mental, un efecto ansiolítico-, sino ético, afectará también a los demás. En la medida que yo cultive -«pensar en»- esta lista de virtudes, ello influirá no sólo sobre mi mente, sino también en mis reacciones y en mis relaciones.

El verbo «pensar» en el texto (logizomai) no significa tanto tener en mente o recordar, sino sobre todo «reflexionar, ponderar, sopesar el justo valor de algo para aplicarlo a la vida».

Paz para mí y en paz con los demás: «Una paz que sobrepasa todo entendimiento»
Cuando mi mente se ocupa en pensar el bien -lo bueno- ello tiene unas consecuencias en la vida diaria que se resumen en una sola: la paz. No es por casualidad que, como majestuosa puerta de entrada a todo el pasaje sobre el contentamiento, aparece esta áurea afirmación: «Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones en Cristo Jesús» (Fil. 4:7).
No se trata sólo de una paz subjetiva -«me hace sentir bien a mí»- sino también objetiva -se proyecta a mis relaciones con los demás                                                     El apóstol Pablo destaca tres observaciones sobre esta paz:
Su fuente es Dios mismo. No emana de ningún recurso humano, sino de la relación personal con Él a través de Cristo. Hay una relación inseparable entre la paz de Dios y el Dios de paz.
  • Sus efectos beneficiosos alcanzan a toda la personalidad. No sólo la mente, sino también el corazón (implicando las emociones y la voluntad) son guardados por esta paz.
  • Su resultado cardinal es que nos mantiene «guardados» -cobijados- en Cristo Jesús. El verbo usado aquí es un término militar que se aplicaba a los soldados que hacían guardia para proteger -«guardar»- una determinada plaza.
  • La paz de Dios no es tanto un sentimiento como una posición existencial. Pablo mismo describió esta posición con palabras muy hermosas:
  • «Quién nos separará del amor de Cristo? ... Porque estoy seguro de que ninguna cosa creada podrá separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro» (Ro. 8:35, 38-39).
Pensar el bien -centrarse en lo bueno- y rehusar odiar es el primer gran antídoto contra el resentimiento. Es el primer paso para transformar el enojo por la ofensa en paz.    

 jca

jueves, 8 de agosto de 2013

NO PONGAS TUS ESPERANZAS EN LAS SITUACIONES, SI EN DIOS

 «Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma» 3 Juan 2.

Esa Escritura no dice, «yo oro para que tú seas prosperado conforme prospera la economía o conforme tu jefe decida ascenderte de puesto»; sino que dice «oro para que seas prosperado, así como prospera tu alma».
Es ahí donde la mayoría de los creyentes se equivocan en cuanto a la prosperidad económica. Se concentran en las situaciones externas, pensando que es ahí donde están sus esperanzas. Pero Dios no trabaja de afuera hacia dentro, sino de adentro hacia afuera.

Él lo bendecirá a usted materialmente conforme su alma prospere en su Palabra.

Esta es la prosperidad del alma del creyente. Cuando nuestra alma es ocupada y dirigida por el Espíritu de Dios mediante nuestro espíritu, de tal modo que dirige y pone nuestro cuerpo a disposición de Dios, entonces nuestra alma prospera.

Luego, cuando las semillas de la prosperidad hayan sido sembradas en su mente, en su voluntad y en su corazón, y cuando usted deje que esas semillas broten, entonces producirán una gran cosecha material no importa cuán malas estén las condiciones alrededor de usted.

Lea la historia de José en Génesis, desde el capítulo 37 hasta el 41. Cuando José fue vendido como esclavo a los egipcios, no tenía ni un centavo y ni siquiera tenía libertad. Sin embargo, justo en medio de su cautiverio, Dios le dio a José tal sabiduría y capacidad que éste pudo hacer que su amo, Potifar, se hiciera rico. Como resultado de esa acción, Potifar puso a José a cargo de todas sus posesiones. Luego, la esposa de Potifar se enojó con José y él terminó en prisión.

Vaya futuro para José en la cárcel. No hay mucha oportunidad para progresar en la prisión, ¿cierto? Pero Dios le dio a José entendimiento como nunca otro hombre lo tuvo en Egipto. Dios le dio tanta sabiduría que José llegó a ser parte del personal de Faraón: no como esclavo sino como el hombre más honrado en todo el país, después de Faraón. José pasó de la cárcel a ser primer ministro; viajaba en carruaje y la gente, literalmente, se inclinaba ante él. Durante el tiempo de hambruna que hubo en todo el mundo, José estuvo a cargo de todos los alimentos. ¡Eso sí es prosperidad!

¿Cómo Dios llevó a cabo eso? Lo hizo prosperando el alma de José.
No importa cuán miserable llegó a ser la situación de José, no importa cuán difícil era de resolver sus problemas, Dios pudo revelar los secretos espirituales que le abrirían a José la puerta al éxito.

Eso es lo que hace que el método de Dios para prosperar sea tan emocionante; en cualquier parte da resultado.

Él pudo revelarles los secretos del éxito para su situación en particular porque ellos creyeron en la Palabra de Dios y estuvieron dispuestos a escuchar su voz.

Deuteronomio 29:29 dice lo siguiente: «Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley».
¡Las cosas secretas! ¿Cuántas veces se ha quebrado la cabeza tratando de resolver un problema? Usted sabía que había una respuesta pero no se imaginaba cuál era. En otras palabras, la respuesta era un secreto, un secreto que solo Dios conocía y que no le competía a usted.

Pero si usted hubiera ido a la Palabra y de veras la hubiera escudriñado en oración y en meditación, hubiera recibido revelación en cuanto a ese secreto. Dios le habría mostrado cual era la solución precisa para ese problema.
Esa es la razón por la cual Dios le ha dado el Espíritu Santo. 

¿Tiene usted alguna idea de cuán increíble recurso es Él? La mayoría de los creyentes no tienen idea de eso; van a la iglesia y dicen: «Oh sí, amén hermano, gracias a Dios por el Espíritu Santo, alabado sea Dios, aleluya». Luego se van a sus hogares y se olvidan del Espíritu Santo. No es que ellos no sean sinceros los domingos, sí lo son, de veras aprecian lo poquito que entienden acerca del Espíritu Santo.

Pero no han aprendido a aprovechar la sabiduría y el poder ilimitados que Él pone a disposición de ellos en sus vidas diarias. Jesús dijo:

«Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir» (Juan 16:13).

Si usted es empresario, ese versículo significa que el Espíritu Santo le mostrará cómo aumentar sus ganancias y reducir sus gastos. Si usted es madre, ese versículo significa que el Espíritu Santo le mostrará cómo manejar las discusiones entre sus hijos. Si usted es estudiante, ese versículo significa que el Espíritu Santo le mostrará cómo sobresalir en sus estudios.

Hay muchísima gente por ahí retorciéndose las manos y preocupada: «Dios nunca me podrá prosperar —dicen—. Gano un sueldo muy bajo, y la compañía en la que trabajo está perdiendo dinero, así que sé que no me van a dar un aumento, ¿Cómo es que Dios me va a prosperar?» 
Tal vez Él le de una idea que haga que las pérdidas de la compañía se vuelvan en ganancias. Quizá Él le dé una idea de un producto nuevo y usted podrá fundar su propia compañía. Es posible que Dios le haya dado idea tras idea que podrían hacerlo rico si usted tuviera suficiente discernimiento espiritual para asimilarlas.

Sin embargo, usted ni siquiera sabía que existían esas ideas porque no ha prestado atención a las cosas de Dios. No ha estado buscando las revelaciones de las «cosas secretas». Posiblemente usted ha estado muy ocupado viendo la televisión y prestando atención a los anuncios sobre cuál pasta dental debería comprar o a los comentarios sobre la economía.

Óigame bien, el Espíritu Santo no podrá hacerle entender nada mientras usted esté tendido viendo la televisión. Él es un caballero, no va quitarle el control remoto de su mano y decirle: «Óyeme, terco. Tengo algunas cosas importantes que decirte». No, Él va a estar callado, esperando hasta que usted apague toda esa basura que está ocupando su mente y se concentre en Él.
Justo aquí es donde la mayoría de los creyentes se equivocan. Están tan ocupados con cosas de la vida, incluso tan ocupados en las actividades de la iglesia y de las organizaciones religiosas que no tienen tiempo para el Señor; nunca se toman el tiempo para estar en comunión con Él.

Hay creyentes a los cuales Dios ha querido poner en altos puestos políticos. Él les habría mostrado como resolver algunos de los problemas de sus naciones, pero Él no ha podido lograr que ellos le presten atención. Entonces Dios los deja donde están, que sigan dando vueltas en un trabajo sin futuro. Hay otros a los cuales Dios hubiera ascendido hasta llegar a ser gerentes de grandes corporaciones, pero ellos estuvieron tan ocupados en sus propias e insignificantes metas que no se molestaron en averiguar cuáles eran las metas de Él.

No desaproveche los planes de prosperidad que Dios tiene para usted. Pase tiempo con Él, préstele atención y aprenda a reconocer su voz. 
No bastará con unos cuantos versículos bíblicos y con unos cinco minutos de oración para tener acceso a las revelaciones que el Espíritu Santo tiene para usted; es necesario que tome esto muy en serio.

Si usted cree que no tiene tiempo para hacerlo, piénselo otra vez. ¿Cuántas horas al día pasa en frente del televisor? ¿Cuántas horas a la semana pasa leyendo los periódicos? ¿Cuántas horas pasa leyendo novelas y viendo revistas? ¿Cuánto tiempo pasa pensando en sus problemas?

Reemplace esas cosas por la Palabra de Dios; use ese tiempo para meditar en las Escrituras. Ore y diga: «Espíritu Santo, necesito saber qué hacer en relación a esta situación en la que estoy involucrado». Luego, ponga atención, Él comenzará a darle la sabiduría de Dios con respecto a sus finanzas (o cualquier otro aspecto de su vida). ¿De veras lo hará? ¡Sin duda alguna!

Santiago 1:5-6 dice: «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Aquí la sabiduría se relaciona directamente con Dios, como en Pr 1:7.
La sabiduría no sólo incluye el conocimiento que viene de Dios, sino también la habilidad de ponerla en práctica (Pr 1:2–4; 2:10–15; 4:5–9; 9:10–12).

Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra».
pida con fe. Significa pedir de acuerdo con la voluntad de Dios, con plena confianza de que Dios es soberano (1 Jn 5:14–15).   sin dudar. Es decir, el que vacila en la práctica de su fe, que está lleno de indecisión.

No obstante, permítame advertirle una vez más. No se trata de leer unos cuantos versículos cada día y esperar ser prosperado. Sino que estamos hablando de escudriñar la Palabra y meterse en ella hasta que el Espíritu Santo empiece a hablarle y hasta que usted desarrolle una fe inconmovible.
Eso no es algo que sucede de la noche a la mañana. 
Como agricultor espiritual, usted debe sembrar, deshierbar y regar la Palabra en su corazón. Va a tomar tiempo y esfuerzo, pero créame, la cosecha bien valdrá la pena.

NAHUN 1:7 Bueno es el SEÑOR; es refugio en el día de la angustia, y protector de los que en él confían. 

Gracias Dios, Padre de nuestro señor Jesucristo, por lo que nos das: la paz, por tu protección del corazón, por tu ayuda para ayudar a otros, por tu cuidado, por hacer que todas las cosas nos ayuden a bien, conforme a tu propósito, a tu llamamiento, nos alegramos y regocijamos en tu amor, gracias por conocer nuestras angustias, por darnos vida, paz, por no abandonarnos, por tu calma, por levantarnos de tu mano, y por no desanimarnos, porque eres un Dios bueno, nuestro refugio y protección, levantamos los ojos a ti Padre amado de donde viene nuestra salvación y prosperidad.  Amen.