miércoles, 14 de febrero de 2018


Obedecer La Voz De Dios
"Luego la fe es por el oir...la palabra [rema] de Dios" (Ro 10:17).
A. LOGOS Y RHEMA
Existen dos términos griegos que traducidos quieren decir "palabra" en nuestras Biblias en español. "LOGOS" y "RHEMA". Logos a menudo se refiere al "verbo o palabra" viviente o que da vida.
[Nota del editor: Los siguientes ejemplos no exponen significados tan exactos o precisos en el uso de estas palabras griegas. Son dados como ejemplos de la idea que el autor procura explicar con relación a las palabras logos y rhema.]
Jesús dijo: "Escrito [logos] está: No con sólo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra [rema] que sale de la boca de Dios" (Mt 4:4).
De los bereanos se dijo: "Y fueron éstos más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra [rema] con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras [logos], si estas cosas eran así." (Hch 17:11).
Estos versículos ilustran el vínculo inseparable entre logos y rhema. Siempre operan juntos. Es vital que conozcamos las Escrituras (logos), a fin de juzgar si la palabra (rhema) que recibimos en realidad viene de parte del Señor o de algún otro espíritu. El Espíritu Santo (rhema) y la Santa Biblia (logos) siempre concuerdan.
Jesús dijo de los fariseos: "Erráis ignorando las Escrituras [logos], y el poder [rema] de Dios" (Mt 22:29). Los fariseos de la época de Jesús no conocían el logos ni la rhema.
Muchos líderes de la Iglesia no conocen ni las Escrituras, ni tampoco el poder de Dios. Tales dirigentes e iglesias hacen vomitar a Dios (Ap 3:15).
Hay otros líderes en la Iglesia que conocen las Escrituras, pero desconocen el poder de Dios. Estos usualmente se marchitan.
Por el contrario, hay otros que conocen el poder de Dios, pero desconocen la Biblia. Estos usualmente explotan.
Si usted conoce ambos, las Escrituras y el poder de Dios, ello hará que usted y su iglesia crezcan.
1. Una Rhema De Dios
Una palabra rema, es usualmente una comunicación de Dios diseñada y revestida de poder para su aplicación a una situación específica. Cuando estamos leyendo la Biblia y un cierto versículo nos inunda repentinamente con poder, estamos recibiendo una rhema (palabra viva) para nuestra necesidad personal.
Cuando hemos estado orando por la sabiduría de Dios o Su respuesta para un problema sin solución y de repente Él nos comunica tal solución al corazón en términos prácticamente claros, eso es lo que denominamos rhema.
Cuando estamos envueltos en alguna actividad relacionada con el ministerio y recibimos una impresión momentánea para tomar una acción específica, la cual resulta en una gran bendición, eso es rhema. [Una advertencia: No debemos asumir que todo impulso, impresión o sensación es rhema. Ninguna palabra rhema será contraria a la Escritura (logos) de la Eterna Palabra de Dios.]
Si estoy enfermo, puedo abrir mi Biblia y leer: "…por la herida del cual habéis sido sanados" (1 P 2:24). Tengo la Palabra (logos) que me dice que la voluntad de Dios es sanarme. Sin embargo, puede ser que no sea sanado cuando leo tal versículo.
a. Pedro Y El Hombre Cojo. El hombre cojo (Hechos 3) que ponían a la puerta del templo por años, no fue sanado por Jesús en las muchas ocasiones que había entrado y salido al templo mientras estaba ministrando por los alrededores.
Pedro, lleno de vigor por la experiencia Pentecostal recibida hacía poco, iba para el templo a orar. Cuando el cojo le pidió una limosna, Pedro recibió un rhema para él. "¡Mira a nosotros... Ni tengo plata ni oro; mas lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret levántate y anda!"
Instantáneamente, el cojo saltó y siguió a Pedro hacia el interior del templo caminando, saltando y alabando a Dios. Puede ser que el cojo tuviera conocimiento del versículo bíblico en Éxodo 15:26: "Yo soy Jehová [Rafa] tu Sanador". No obstante, no fue sanado hasta que Pedro escuchó la voz de Dios y le habló la palabra que da vida (rhema).
"Luego la fe es por el oír; y el oir por la palabra [rhema] de Dios" (Ro 10:17). Cuando Dios le habla a usted, recibe fe. Si responde obedientemente a lo que Dios le ha dicho, de seguro que experimentará milagros en su vida como los que hicieron los hombres de Dios en los tiempos bíblicos.
B. RELACIÓN, NO UNA FÓRMULA
Necesitamos entender que la palabra que da vida de Dios, raras veces viene en respuesta a las fórmulas religiosas. Jesús sanó a un ciego por medio de mezclar saliva con lodo, el cual, aplicó a los ojos del ciego. Luego le dijo que fuera al estanque de Siloé a lavarse o limpiar el lodo de sus ojos; cuando obedeció Su orden, fue sanado (Juan 9).
Si yo tomara lodo, escupiera sobre él y lo untara en los ojos de un ciego, lo más probable es que el lodo caiga dentro de sus ojos. Ahora, si Dios me dice que lo haga (como se lo dijo a Jesús), entonces, el ciego sería sanado.
No es la forma o fórmula, sino más bien el escuchar la voz de Dios y obedecerla. En otras ocasiones, Jesús sanó diversos ciegos utilizando otros medios (Mt 9:29; Mr 10:52).
El secreto del ministerio de Jesús radicó en Su relación íntima con el Padre celestial. Cristo declaró: "Porque yo, lo que a él agrada, hago siempre" (Jn 8:29). Siendo que la condición del corazón de Jesús siempre era perfecta con Su Padre celestial, podía escuchar y obedecer Su voz con facilidad.
Jesús lo dijo bien claro: "No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre; porque todo lo que él hace, esto también hace el Hijo juntamente" (Jn 5:19).
1. Pasar Tiempo Con Dios
Jesús conocía las Escrituras. Él confundió a los sabios en el templo, cuando tenía doce años de edad, con Sus conocimientos de la Biblia. No obstante, el secreto de Su ministerio radicaba en Su sensibilidad a la Voz del Padre, haciendo lo que había visto hacer al Padre y en la misma forma que Él hacía las cosas.
Cuando Jesús necesitaba escuchar la voz del Padre, se apartaba a lugares aislados para pasar algún tiempo en oración (y otras veces en ayuno). Usted recuerda que el ministerio de Jesús comenzó con cuarenta días de ayuno y oración. En muchas ocasiones posteriores, lo encontramos pasando noches enteras en oración (como en el tiempo en que estableció a Sus Doce Apóstoles). Lo encontramos apartándose de la multitud para irse a lugares desiertos a orar.
De esa vida devocional emergió Su sensibilidad para escuchar la voz del Padre. ¿Ha desarrollado usted esas mismas relaciones con el Padre en tiempos de oración y ayunos? Si no lo ha hecho, ¿por qué no lo trata y ve lo que sucede? De seguro que se sorprenderá.
C. LO REAL, NO SUSTITUTOS
Desearía que las escuelas bíblicas y seminarios enfatizaran más la enseñanza de moverse en los dones del Espíritu Santo y cómo escuchar la voz de Dios.
1. La Palabra Y Espíritu De Dios, No Conocimiento Académico
Necesitamos hombres como Felipe, quien descendió a la ciudad de Samaria y predicó a Cristo con poder. La Biblia dice: "Y las gentes escuchaban atentamente unánimes las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados" (Hch 8:6, 7).
Nuestras instituciones de entrenamiento, deben transformar a los hombres en líderes de fe como Esteban y Felipe; hombres que desafíen los poderes de las tinieblas y triunfen en el proceso. Entonces veremos el cumplimiento de lo que nos dice Mateo 24:14: "Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones [naciones del mundo]".
2. Fe, No Orgullo
Si continuamos sustituyendo el rhema de Dios por el conocimiento académico, estamos destinados al fracaso. Uno de los peligros mayores de la educación superior es que torna a las personas en hombres arrogantes (orgullosos), en lugar de en hombres de fe. Parafraseando a Pablo: "La ciencia hincha, mas la caridad [amor] edifica" (1 Co 8:1).
No adoremos en el altar del conocimiento secular, no pongamos nuestra fe en la sabiduría y tecnología académica, lo cual, solo puede proveer un sustituto conveniente pero sin frutos del poder de Dios en nuestras vidas y ministerio. Por el contrario, procuremos ser oidores y hacedores de la Palabra de Dios. Aprendamos a escuchar Su voz.
D. EL MENSAJE, NO LAS CONSTRUCCIONES
Los líderes o dirigentes de iglesias en las naciones occidentales, a menudo compensan la falta de poder y habilidad para escuchar la voz del Señor, por la inversión de millones de dólares en catedrales impresionantes y santuarios muy lujosos. Ellos piensan que eso atraerá al mundo y a las personas a su iglesia.
A medida que estudie la historia de la iglesia, descubrirá que entre más descarriada está la iglesia, más dinero gastarán sus líderes en estructuras, lo cual, ayudó muy poco en la salvación de los perdidos o en la tarea de difundir el evangelio. Lo que tal vez hicieron dichas estructuras fue cumplir un propósito principal: satisficieron las pasiones de los líderes eclesiásticos y promovieron el orgullo de los miembros afluentes.
Si observa cómo tales iglesias operan, recibirá la impresión clara de que las últimas palabras de Jesús para estos líderes fueron: "Id por todo el mundo y edificad catedrales para cada criatura". La prioridad principal de la mayoría de sus líderes es "edificar un establo más grande".
1. Prioridades De Dios
Lo que realmente dijo Jesús fue: "…Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura" (Mr 16:15). Dios ha puesto prioridad en la predicación del mensaje, no en las construcciones. Dios coloca el énfasis en el ayudar las almas. El hombre lo pone en las construcciones.
Uno no puede evitar comparar la conducta de los líderes de la iglesia con la de nuestro Señor. Él escogió un establo como el lugar para Su nacimiento; vivió como parte de una familia de un carpintero pobre en Nazaret y nos dijo que había venido a predicar el evangelio a los pobres. No tenía un lugar donde reclinar Su cabeza durante los años de Su ministerio. Cuando murió, fue cubierto con un manto prestado. Su cuerpo fue puesto en una tumba prestada durante aquellas horas de gloriosa conquista sobre la muerte, el infierno y la tumba. Él se hizo pobre por amor a nosotros.
Por consiguiente, ¿de dónde reciben autoridad los líderes de la Iglesia para desperdiciar los recursos de la Iglesia en catedrales llamativas y santuarios lujosos cuando todavía hay dos billones de personas que no han escuchado el evangelio?
No hay un registro que diga que los cristianos primitivos se dedicaran a la construcción de edificios eclesiásticos hasta el tercer siglo cuando Constantino, el primer Emperador Romano "cristiano", mezcló la iglesia con la política.
La influencia de Constantino fue espiritualmente perjudicial y desastrosa para la Iglesia. Una vez que la Iglesia vino a ser respetable y rica, su poder con Dios desapareció. Lo que había sido un organismo vivo, esparciendo vida y bendiciones por todas partes, se convirtió en una institución muerta, proliferando "forma sin unción", desprovista de la Palabra y el poder de Dios. Pablo nos amonestó: "… Y a éstos evita" (2 Ti 3:5).
2. La Iglesia En China: Un Ejemplo
China muestra un caso de estudio interesante de lo que puede ocurrir cuando una iglesia es liberada del afán de construir catedrales y edificios eclesiásticos elaborados.
Desde antes de los cambios en 1950, Dios levantó obras que reconocieron la mano de Dios sobre China y su cultura.
En vez de confiar en las costumbres Occidentales, se dieron cuenta que muchos aspectos de la cultura China armonizaban con las Escrituras, tales como: la fuerza y estructura de la familia China y la importancia dada al hogar como lugar de adoración.
Por ello, muchos de los creyentes Chinos se reunían como familias, en hogares, a adorar y a orar al Dios viviente.
Podemos entender el porqué después de 1950 (cuando todos los misioneros Occidentales fueron forzados a salir de China) millones de hermanos y hermanas de todo el país han encontrado satisfacción espiritual, no en el estilo Occidental de Catedrales, sino a través de una creciente red de iglesias en hogares.
Los cristianos chinos comenzaron a compartir su fe con sus parientes y amigos. A través del "evangelismo relacional" (evangelismo que se esparce de pariente a pariente), un crecimiento eclesial milagroso comenzó a tomar lugar en la Iglesia en China.
En el año 1952 después de 120 años de actividad misionera occidental, había un promedio de dos millones de creyentes chinos. Veinte años más tarde (1972), cuando China abrió sus puertas al occidente de nuevo, se descubrió que había 20 millones de cristianos en China. Al presente (1990), fuentes confiables registran un promedio de 50 a 60 millones de cristianos en China.
¿Por qué este crecimiento dramático? Librados del dinero de los misioneros occidentales (que es a menudo una influencia controladora) y de sus costumbres, la iglesia china se adaptó rápidamente a los métodos que eran más compatibles con su cultura. Echados fuera de sus catedrales, la iglesia en China retomó la práctica del Nuevo Testamento de adorar en los hogares. Los creyentes comenzaron a funcionar como una familia, y los resultados evangelísticos fueron dramáticos.
Debido a que la Iglesia en China fue aliviada de la carga económica requerida por los edificios de adoración lujosos y grandes, ahora podían invertir su dinero en ayudar a los pobres y a esparcir el evangelio. La prioridad vino a ser la difusión del mensaje, y no la de promover las grandes construcciones.
3. Difusión Del Mensaje
Ni el Antiguo ni el Nuevo Testamento tienen una palabra que respalde el asunto de edificar iglesias. No obstante, esa es una de las prioridades principales en la mayoría de las iglesias occidentales u organizaciones misioneras.
El énfasis en el Nuevo Testamento es sobre la difusión del mensaje. "Y ellos [los discípulos], saliendo, predicaron en todas partes, obrando con ellos el Señor, y confirmando la palabra con las señales que la seguían" (Mr 16:20).
"Porque no me avergüenzo de estas buenas nuevas [el mensaje] acerca de Cristo. Este es el método saturado del poder de Dios para llevar a todos los que creen, al cielo" (Ro 1:16) (Declaración parafraseada).
"Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde antes Cristo fuese nombrado… Mas nosotros predicamos a Cristo crucificado… Cristo potencia de Dios, y sabiduría de Dios" (Ro 15:20; 1 Co 1:23, 24).
Los edificios de iglesias extremadamente lujosos no harán que los pecadores crean o que los perdidos se salven. Solamente el poder de Dios puede salvar a los perdidos.
Los ritos o ceremonias muertas y religiosas no llevarán a los hombres al Cristo vivo, quien triunfó sobre la muerte, el infierno y la tumba. No obstante, la predicación del evangelio completo lo hará. Pablo escribió: "con potencia de milagros y prodigios, en virtud del Espíritu de Dios… he llenado todo del evangelio de Cristo" (Ro 15:19). Y quiero agregar que el evangelio no será predicado a plenitud hasta que no vaya acompañado de una exhibición milagrosa del amor de Dios a través de poderosas señales y maravillas.
4. Darle Prioridad A Nuestros Recursos
¡Líderes de la iglesia, créanme! Lo que tenemos en la Iglesia occidental es un capricho impío de nuestras catedrales (ya sean hechas de cristal o cualquier otro material). Cuando edificamos santuarios elaborados a expensas de la difusión del evangelio, de seguro que son una ofensa a un Dios que nos comisionó hace unos dos mil años a: "…Id por todo el mundo: predicad el evangelio a toda criatura". Hasta que no nos pongamos en línea con tal prioridad, todo lo demás que hagamos es "… madera, heno, hojarasca" (1 Co 3:12).
¡Dos billones de almas todavía esperan el evangelio! Dios dice: "… su sangre demandaré de tu mano" (Ez 3:20).
Después de predicar el evangelio a plenitud a través de todo el Imperio Romano, Pablo pudo testificar: "… soy limpio de la sangre de todos" (Hch 20:26). ¿Qué respecto a nosotros? ¡Creo que no podemos decir lo mismo que Pablo! Es vital que volvamos al principio y comencemos a darle, con nuestros recursos, prioridad para hacer lo que Dios ha dicho en la Biblia y lo que nos sigue diciendo que hagamos por Su Espíritu.
No estoy contra la construcción de edificios eclesiales para los usos necesarios. Estoy en contra de invertir grandes sumas de dinero en proyectos que sólo satisfacen el ego y que podrían ser utilizadas para ayudar a los pobres y a la difusión del evangelio.
E. CONCLUSION
Los africanos cuentan una historia acerca de un ratón que se asoció con un elefante solitario. El ratón siempre montaba sobre la espalda del elefante, un poco cerca de su oreja derecha. Allí se sentaba para platicar felizmente con su amigo el elefante, haciéndole compañía mientras caminaban.
Un día llegaron cerca de un puente que pasaba por encima de un río. El puente parecía lo suficientemente fuerte, y el elefante comenzó a cruzarlo; y cruzaron al otro lado del río. Cuando estuvieron seguros al otro lado, el ratón le dijo al elefante: "¡Carambolas, sacudimos todo el puente! ¿Verdad que sí?".
Usted y yo somos como el ratón. Nos hemos asociado con un Dios todopoderoso. Como el ratón, por nosotros mismos, no podríamos hacer absolutamente nada. Pero trabajando en asociación con Dios, aprendiendo y escuchando Su voz, de seguro que podemos herir de muerte a la serpiente antigua: Satanás, y poner en libertad a los prisioneros en el pecado, en las enfermedades y en la pobreza (Ro 16:20).
Recuerde:
1. El Conocimiento Académico
Aunque el conocimiento académico es de utilidad en algunos círculos de acción, no puede producir el poder salvador y sanador de Dios, ni tampoco la clase de líderes que la Iglesia de hoy necesita. Recuerde que la mayoría de los discípulos de Jesús, fueron descritos como: "…hombres sin letra e ignorantes … y les conocían que habían estado con Jesús" (Hch 4:13). Así que, debemos tomar mucho tiempo en oración y en ayuno para estar con Jesús, y después verá la diferencia en su vida.
2. La Palabra De Dios (rhema) Y Su Plan Son Singulares...
Para cada situación, persona y organización; Los patrones, métodos, fórmulas y tradiciones, a menos que no sean ungidos con el Espíritu Santo, pueden ser grandes impedimentos en nuestro esfuerzo de escuchar la voz de Dios.
3. El Plan De Dios Para Su Vida, Es Más Grande Que El Suyo
Espere en Dios en oración hasta que tenga un entendimiento claro de lo que es el plan de Dios.
Oremos
Señor Jesús, deseo escuchar Tu voz. Permite que la fe venga sobre mí ahora por medio del escuchar Tu voz. Entrego en Tus manos mi vida, iglesia y ministerio. Guíame con Tu Palabra (rhema) y Tu verdad (logos). ¡AMEN!
¡Escuche atentamente en estos momentos! ¿Qué le está diciendo? Acabó de orar pidiéndole que le hable. Deténgase a oír durante uno o dos minutos.
María, la madre de Jesús, dijo algo que debemos prestar cuidadosa atención. "…Haced todo lo que os dijere" (Jn 2:5).

martes, 31 de octubre de 2017

      la Biblia   Me lo Dice
Estudios sobre la vida Abundante
Volumen I

Victor Paul Wierwille

CAPÍTULO CINCO

La Ley de la Creencia


Sé que la vida abundante está disponible hoy día para aquellos que entienden y aplican la ley de la creencia.

En lo que concierne a este asunto, quiero llamar su atención a Marcos 9. Esta es una historia bastante larga; pero si voy a enseñarles la ley de la creencia, usted tiene que poner la verdad de este pasaje en su corazón y su vida.

       Marcos 9:14-27:
       Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.
       y en seguida toda la gente, viéndole se asombró y corriendo a él, le saludaron y enseguida él les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos?
       Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,
       el cual donde quiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.
       Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula!
       ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo.
       Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.
       Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño.
       Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos.
       Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.
       E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo, ayuda mi incredulidad.
       Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.
       Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia salió, y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto.
       Pero Jesús, tomándole de la mano le enderezó, y se levantó.

El hombre trajo a su hijo para obtener sanidad. Él le informó a Jesús que sus discípulos no podían remediar la situación. Los discípulos deben haberse sentido estúpidos pues ésta era una demostración pública y nadie en privado, mucho menos en público, quiere parecer un tonto. Estos eran los mismos discípulos que habían tenido antes gran victoria y éxito en sanar a los enfermos. Ahora habían llegado a un callejón sin salida. ¿Qué los obstaculizó?
Jesús percibió el problema inmediatamente cuando el padre dijo: “si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos”. Jesús tomó ese “si” que el padre había dirigido primero a los discípulos y luego a Jesús, y lo devolvió al padre, donde debía estar. Jesús le dijo: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. A mucha gente le gusta echarle la culpa de su incredulidad e inhabilidad para recibir a cualquier otro. Los discípulos eran las víctimas de la inculpación en esta situación. Los discípulos estaban atrapados en  la trampa de este hombre, pero Jesús no. A mucha gente le gustaría que otros creyeran por ellos; sencillamente no quieren aprender a creer por sí mismos. Muchas veces la gente sencillamente no sabe cómo creer. Jesús entendió la situación claramente y le dijo al padre del muchacho: “Si puedes creer. Yo sé que mis discípulos creen, y el hecho de que ellos no pudieran eliminar la causa no es su culpa. Podrían creer hasta el día del juicio final por tu hijo sin ningún resultado; pero si puedes creer, entonces algo sucederá”.

Dondequiera que fuera posible, Jesús siempre exigió creencia. Cuando estudiamos los milagros de sanidad, encontramos que Jesús exigía la creencia de los padres para la sanidad de sus niños. Por ejemplo, en Mateo 15:22 vemos que la mujer cananea tenía gran creencia para la sanidad de su hija que estaba atormentada por un demonio.

En el caso de personas dementes, que son mentalmente incapaces, no era exigida la creencia. Los siguientes son ejemplos de tales casos: Marcos 1:23 y siguientes, y Lucas 4:33 y siguientes; Mateo 8:16 y siguientes; Marcos 1:32 y siguientes; Lucas 4:41; Mateo 8:28 y siguientes; Lucas 8:26 y siguientes; Marcos 5:1 y siguientes; Mateo 9:32 y Hechos 16:16.

En el caso de levantar a un muerto, como está indicado en Marcos 5:35 y siguientes y Lucas 8:49 y siguientes, leemos que Jesús le dijo al padre del niño muerto: “No temas, cree solamente”. Cuando Jesús levantó a Lázaro de entre los muertos, el pasaje no dice que nadie haya creído excepto Jesús. En Hechos 9:36 y siguientes, donde Pedro Levantó a Dorcas de entre los muertos, él sacó a todo el mundo del cuarto y luego oró y le mandó que se levantase.

En todo pasaje bíblico la creencia es siempre exigida de parte de todo el que tiene necesidad, con las excepciones arriba mencionadas: ciertos tipos de desórdenes mentales, gente muerta y niños.

Hay poder en la creencia. En este  mundo hay poder al cual usted y yo como creyentes renacidos tenemos fácil acceso. Este poder nos capacitará para sobreponernos a nuestros defectos y a nuestras dificultades, trayendo liberación y victoria a nuestras vidas. Este poder proviene de Dios. Él está presente en todas partes, lo que quiere decir que Él está con usted ahora mismo. La clave envuelta es conocer y recibir Su poder, que es sobre lo que se basa toda la vida abundante. La ley de la creencia trae resultados fenomenales para todos aquellos que aplican y practican los principios.

Usted puede creer correctamente o erróneamente. La creencia trabaja de ambas formas, y usted se trae sobre sí mismo todo lo que cree. Mateo 9 y Job 3 muestran los tipos de creencia y sus resultados.

       Mateo 9:20-22:
       Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto;
       porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva.
       Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija: tu fe [creencia] te ha salvado...

       Job 3:25:
       Porque el temor [creencia] que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que yo temía.

El miedo, la preocupación y la ansiedad son tipos de creencia. Si usted se preocupa, tiene miedo y está ansioso, recibirá el fruto de su creencia negativa que es la derrota.

La ley de la creencia es igualmente efectiva tanto para el pecador como para el santo; sin embargo, el creyente, debido al espíritu proveniente de Dios dentro de él, puede producir más abundantemente. Si usted duda su recuperación de la enfermedad, seguramente reducirá y retardará su propio progreso. ¡La creencia correcta es saber constantemente que el poder y la presencia de Dios están en usted y con usted en toda situación! Cómo usted piense del problema con el cual está confrontado en este mismo momento determinará el resultado. Si duda su éxito, usted ha determinado, por su propia creencia, su resultado sin éxito. Aplique el método positivo de la  ley de la creencia a cada situación en la vida, a cada problema que le salga al paso, pues “...si puedes creer, al que cree todo le es posible”.

Decir una oración formal nunca lo liberará ni traerá resultados positivos a su vida. Usted no puede esperar, pensar o adivinar en este juego de la vida. Usted simplemente cree que Dios está en usted y que Él está siempre con usted, aun hasta el fin de esta época.

       1 Juan 4:4:
       ...mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

La maldad del mundo nunca puede obligarle a usted a hacer mal o algo impropio a menos que usted lo permita a través de su propia debilidad de carácter o falta de creencia.

Una vez que comience a practicar la ley de la creencia --creencia correcta, creyendo a Dios-- encontrará que las cosas malas que han estado gobernando su vida pronto se desvanecerán. Dios siempre es el vencedor sobre el mal; pero depende de usted creerle a Dios y hacer de Su voluntad la suya propia.

En todas las Epístolas del Nuevo Testamento, nunca encontrará que los creyentes cristianos sean instados a tener fe; ellos ya tienen fe como creyentes, y son animados a creer a Dios y expresar lo que ellos ya tienen.

       Romanos 12:3:
       ...conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

La palabra “creer” es un verbo que connota acción. Por lo tanto, creer la Palabra de Dios, tomar la Palabra de Dios literalmente y actuar según ella, trae resultados. Esta es la ley de la creencia y ésta es la acción que traerá liberación y victoria a su vida en toda situación. “Si puedes creer, al que cree todo le es posible [disponible actualmente]”.



         la Biblia  Me lo Dice
Estudios sobre la vida Abundante
Volumen I
Victor Paul Wierwille

CAPÍTULO CUATRO

La Vida Sincronizada


Cualquier cosa que una persona cree se refleja directamente en lo que confiesa. Lo que una persona confiesa en lo más profundo de su ser es lo que manifiesta en su vida. Si una persona pasa por la vida confesando que tiene gran necesidad, definitivamente tendrá gran necesidad. Si confiesa enfermedad, continuará estando enfermo y afligido debido a la ley que lo que uno cree en lo profundo de su alma con toda seguridad aparece en su vida.

La “vida sincronizada” se enuncia sencillamente en esta fórmula: confesión de creencia produce recibo de confesión. Si confiesa con su boca al mismo tiempo que confiesa en su corazón lo que la Palabra dice, usted tendrá poder. Sus oraciones serán respondidas según aplique estas claves en su vida por medio de su acción. De este modo, los recursos abundantes del cielo le son hechos disponibles. Pero, asimismo, si usted simultáneamente confiesa con su boca y con su corazón los negativos de este mundo, manifestará estos negativos que lo lisiarán.

Si usted confiesa a Cristo como el Señor de su vida, su confesión es una realidad para usted. En su corazón usted sabe que él es Señor porque usted creyó que Dios lo ha levantado de los muertos. Cuando usted confiesa que es una nueva criatura en Cristo, las cosas viejas pasan y todas son hechas nuevas de acuerdo con su confesión. Si usted confiesa que es un hijo de Dios y la Biblia dice que es un hijo, entonces usted es un hijo de Dios. Si su confesión es que usted es un heredero del Padre, entonces todo lo que el Padre tiene llega a ser suyo porque está confesando exactamente lo que la Palabra dice.

La Palabra declara que el diablo fue derrotado y está derrotado. Estipula que él no tiene derecho legal alguno sobre el cristiano. Si Satanás no tiene poder alguno sobre el cristiano, ¿por qué quiere confesar que él tiene poder sobre usted? Cada vez que usted hace una confesión negativa está contradiciendo la Palabra de Dios. Si el poder del diablo está derrotado, y ciertamente lo está, entonces su poder no puede tocarle cuando usted cree la Palabra. Pero, usted tiene que confesar que conoce el poder de Dios en su vida. Tiene que confesar lo que Dios dice en su Palabra y luego la Palabra llega a ser una realidad en su vida. Cuando quiera que usted se atreva a confesar que usted es lo que la Palabra dice que es, y actúe según lo que la Palabra enseña, encontrará que sus oraciones son respondidas.

Mientras yo no pueda coordinar mi boca y mi corazón en algún punto confirmado por la Palabra, no tengo poder alguno con Dios. Cuando confieso que Dios no responde a mi oración, que no le caigo bien, que tengo una enfermedad porque Dios me la dio, o que estoy atado por algún mal porque es la voluntad de Dios para mí que sea disciplinado así en la vida, o que tengo que sufrir para la gloria de Dios, entonces no estoy diciendo lo que la Palabra dice y evidenciaré en mi vida el resultado de mi confesión.

El Salmo 18 contiene un bello símil que ilustra cómo coordinar nuestras mentes y nuestras acciones.


       Salmos 18:33:
       Quien hace mis pies como de ciervas, Y me hace estar firme sobre mis alturas.

Una cierva es uno de los animales más seguro sobre sus patas en el mundo. Cuando ella sube por el costado de una montaña con sus pequeños siguiéndola, toma sus patas traseras y las coloca exactamente en donde sus patas delanteras estuvieron primero para probar si hay piedras sueltas en la cuesta. Si no probara ese declive rocoso con sus patas delanteras, las piedras sueltas le causarían un resbalón y caería en el barranco. De este seguir exacto depende la vida tanto de la cierva como de sus pequeños.

“Quien hace mis pies como de ciervas”. Él los hace. Esto es, Él lo hace para que yo pueda aprender a andar por la Palabra de modo que mis “pies traseros” sigan a mis “pies delanteros (representando la Palabra)”. Así pues, donde la Palabra haya colocado sus pies, allí también pondré yo mis pies.

Si usted se mantiene firme sobre la Palabra de Dios y confiesa esa Palabra, usted llega a ser lo que la Palabra de Dios dice. Esto es la vida sincronizada.

Romanos nos dice cuán queridos y cuán poderosos son los hijos de Dios.

       Romanos 8:35-37:
       ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero.
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

No es sólo cuestión que yo lo diga, Dios lo dijo. ¿Cree la Palabra de Dios? Él dijo que usted es más que vencedor por medio de aquel que le amó.

       Romanos 8:38, 39:
       Por lo cual estoy seguro que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,
       ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Esta es la Palabra de Dios declarada, confirmada. Cuando usted comienza a confesar esa Palabra, ésta llega a ser una realidad en su vida. Hasta ese momento usted será derrotado en todo aspecto por potestades y principados satánicos a causa de su confesión. Conozca la Palabra, confiese la Palabra y actúe según la Palabra. Eso es lo que se quiere decir por una vida sincronizada.

Determine ahora que usted nunca más volverá a hacer una confesión negativa. Aprenda qué y cómo confesar. Confiese de corazón, con su boca, lo que ha sido confirmado por la Palabra. Confiese lo que la Biblia dice que usted es, no lo que usted piensa que es, no lo que su vecino dice que usted es, no lo que su mejor amigo pueda decir que usted es. Retenga lo que la Palabra dice.

Nosotros hemos sido rescatados de la potestad de las tinieblas: Satanás, la maldad y la injusticia.

       Colosenses 1:13:
       el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas y trasladado al reino de [por] su amado Hijo.*

La próxima vez que la maldad o los negativos vengan a su mente, declare inmediatamente la Palabra y diga: “Yo confieso que he sido rescatado del poder de las tinieblas por mi Señor y Salvador Jesucristo”. Continúe diciendo esto y pronto será una realidad en su vida. Si usted ha sido trasladado al Reino de Dios por medio de la obra de Su amado Hijo, entonces no está en el reino del diablo. ¿Piensa usted que puede estar en el reino de Dios y en el del diablo al mismo tiempo? Él nos ha rescatado del poder del mal y estamos en el Reino de Dios.

Las personas piensan que tienen que luchar para llegar a ser buenas antes que Dios los bendiga. Yo les aseguro que Dios nunca lo bendecirá debido a lo bueno que usted sea, sino más bien a causa de la creencia que usted tenga. ¿Cómo se deshace usted de la oscuridad en un cuarto? La oscuridad desaparece tan pronto la luz entra. Así que cuando permitimos que la luz de la Palabra entre en nuestras vidas, la oscuridad se desvanece. No hay nada en la Palabra que diga algo sobre nuestros sentimientos, ella dice crea. Todo lo que Dios ha dado viene a usted por creencia sin respetar cuán bueno o cuán malo usted sea. Eso es amor. Eso es lo que Cristo vino a traer.

A medida que actuamos según las promesas de Dios, éstas llegan a ser reales para nosotros y son evidenciadas en nuestras vidas. Sincronice su creencia y su confesión según las promesas de la Palabra de Dios y manifestará una vida más que abundante en Cristo Jesús.













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*La traducción literal de acuerdo al uso es: “el cual nos ha rescatado fuera de en medio del ejercicio o influencia operativa de las tinieblas (reino) y nos ha separado, trayéndonos como ciudadanos a Su reino por medio de la obra de Su amado Hijo”.



lunes, 30 de octubre de 2017

         la Biblia Me lo Dice
Estudios sobre la vida Abundante
Volumen I
Victor Paul Wierwille

CAPÍTULO TRES

¿Está usted Limitando a Dios?


Jesucristo es el nombre más dulce que yo conozco, pues es en su nombre, y sólo en su nombre, que veo el potencial ilimitado en el hombre. Es en el nombre de Jesucristo que hombres y mujeres son salvos, renacidos, convertidos. Es en el nombre de Jesucristo que los enfermos son sanados para levantarse de nuevo y declarar la gloria del Señor. Es en el nombre de Jesucristo que los espíritus malos son echados fuera y la gente es liberada para siempre en cuerpo y mente. A menos que conozcamos ese nombre de Jesucristo como una realidad viviente y vital en nuestras vidas, estamos definitivamente limitando a Dios.

El espíritu de Dios nace dentro de nosotros en el momento mismo en que aceptamos y creemos en el Señor Jesucristo y que Dios lo levantó de los muertos. Este es un milagro sobrenatural de Dios. Como creyentes no tenemos nada que ver con este nuevo nacimiento. Dios es el hacedor de milagros. Él es el que crea un nuevo espíritu dentro de nosotros y nos hace Sus hijos. De ahí en adelante, somos hijos de Dios, pertenecemos a  la familia de Dios, somos niños de Dios, hijos de Dios y coherederos con Cristo Jesús. Entonces  ya no somos siervos que permanecen ignorantes en cuanto a su  Amo; sino que somos hijos, hijos de Dios. Como hijos de Dios, Satanás ya no tiene más derechos legales sobre nosotros a menos que le permitamos usurpar autoridad que él no posee legítimamente. Nosotros podemos limitar a Dios en nuestras vidas por no saber lo que es legalmente nuestro como hijos de Dios por Cristo Jesús.

Cuando Cristo murió en el calvario, fue nuestro completo substituto, no sólo para el pecado sino también para las consecuencias del pecado. Nada fue dejado sin hacer en su substitución por nosotros. Cuando comenzamos a ver esta verdad y aceptamos la obra que Cristo llevó a cabo como una realidad finalizada, llegamos a ser hombres y mujeres llenos del espíritu muy deseosos de manifestar nuestros derechos filiales.

Cuando esta gran transformación tenga lugar y no limitemos a Dios, entonces no hablaremos sobre preocupación, miedo, ansiedad, enfermedad y deseo. Olvidamos estos negativos pues somos hijos por medio de Jesucristo que los venció. Somos hombres y mujeres que rehusamos  limitar el poder de  Dios en nosotros porque deseamos traer al mundo el conocimiento del Cristo vivo. Cuando no limitemos a Dios, estaremos viviendo en la Palabra y la Palabra estará viviendo en nosotros.

       2 Corintios 9:8:
       Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra.

¿Hemos estado limitando a Dios en nuestras vidas? Debemos estar haciéndolo si no tenemos todo lo suficiente en todo. Suficiencia es la voluntad de Dios para Sus hijos a fin de que Sus hijos puedan abundar para toda buena obra. Que tengamos suficiencia es la voluntad de Dios para nosotros; y sin embargo, ¿cuántos de nosotros hemos limitado a Dios al no permitirle llevar a cabo esta promesa en nuestras vidas? Cuán lentos hemos sido en darnos cuenta que Dios es nuestra habilidad, que Él es la vida de nuestras vidas, que Él es la fuerza de nuestras fuerzas, que Él es nuestra suficiencia.

Frecuentemente limitamos a Dios en nosotros mismos por nuestra creencia equivocada. Nuestro propio razonamiento dice: “Simplemente no podemos tener todo lo suficiente. Eso no puede ser”. Y así confesamos lo negativo, cuando todo el tiempo Su espíritu dentro de nosotros está gritando: “Suficiencia en todo”. Hemos sido de tal manera enseñados a respetar el conocimiento que nos viene por nuestros cinco sentidos que no logramos reconocer el conocimiento que viene a nosotros del reino superior, el espiritual, donde la Palabra de Dios, y no la razón, ocupa el primer lugar. Ambos reinos o mundos están aquí: el mundo natural es un hecho, el mundo espiritual es verdad.

Hay cuatro reinos en este mundo, y uno se sobrepone  al otro: el reino vegetal, el reino animal, el reino del hombre y el Reino de Dios. Los primeros tres componen el mundo natural; el Reino de Dios es el mundo sobrenatural o espiritual. El mundo natural y todas las cosas en él vienen a la mente a través o por medio de los sentidos naturales. Las verdades del mundo espiritual absolutamente no dependen de los sentidos, sino más bien del espíritu proveniente de Dios en el hombre.

No podemos saber nada del mundo espiritual por medio de los sentidos. Por eso es que Pablo dijo por inspiración divina en 1 Corintios 2:14: “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura... porque [los asuntos espirituales] se han de discernir espiritualmente”.

Las cosas espirituales del mundo espiritual pueden ser conocidas en este mundo únicamente por el Espíritu de Dios que mora en nosotros. Entonces, y sólo entonces, puede el Espíritu relatarnos verdades acerca del mundo espiritual y darlas a conocer a nuestros sentidos. Entonces, y sólo entonces, tenemos la habilidad dada por Dios dentro de nosotros, haciéndonos conocer cosas acerca del mundo espiritual.

Una y otra vez, después que he explicado la diferencia entre el mundo natural y el espiritual, cómo uno se sobrepone al otro y que dos conjuntos de leyes enteramente diferentes están en existencia, la gente me ha dicho que ellos de allí en adelante fueron capaces de darle a Dios el lugar que Él merecía. Entones rehusaron limitar a Dios dentro de sí mismos.

Poca gente se da cuenta de la gran verdad espiritual de la substitución de Cristo y la justicia del creyente. Un hombre en quien la nueva creación vive es justo ante Dios, de acuerdo con la Palabra de Dios. El hombre renacido es justo, y ser justo quiere decir que podemos pararnos ante Dios en la justicia con la cual Él nos vistió por nuestra aceptación de Cristo como nuestro substituto por el pecado y las consecuencias del pecado.

Permítame darle una definición de justicia que le ayudará a romper los poderes de las tinieblas en y sobre su vida. Justicia es su habilidad dada por Dios para estar en la presencia del Padre sin un sentido de pecado, culpa o condenación. Esto quiere decir que usted como un hijo de Dios puede pararse también en la presencia misma de Satanás sin miedo o derrota porque usted conoce sus derechos en Cristo y ha reclamado la suficiencia que Dios le ha dado.
Cuando reconocemos que Dios en Cristo vive en nosotros, esa clase de creencia nos hace victoriosos sobre Satanás en todos los aspectos. Entonces llegamos al punto en que confiamos en el poder o la habilidad de Dios en Cristo en nosotros. Reconocemos nuestro lugar en la vida y trabajamos sabiendo que Dios en Cristo en nosotros nos asegura el éxito. Vamos a nuestras tiendas con confianza natural; entramos en nuestros hogares, en nuestros negocios, sabiendo que Dios en Cristo en nosotros nos hace ganadores en toda situación.

Al señalar la abundancia que Dios nos ha dado, quiero que note Efesios 3:20. Es más, quiero que lo aprenda tan bien que será una realidad viviente en usted día a día, pues entonces usted sabrá que el poder de Dios está actuando en su vida.

       Efesios 3:20:
       Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder [o habilidad de Dios] que actúa en nosotros.

¿Cuánto le estamos permitiendo a Dios que actúe en nosotros? Esa es la pregunta principalísima. No es una cuestión de la habilidad o la voluntad de Dios. Simplemente es una cuestión de permitir que la grandeza ilimitada de Dios viva en nosotros y produzca en nosotros así el querer como el hacer, por Su buena voluntad. Él hará todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, pero sólo al grado que manifestemos el poder potencial interno.

       1 Juan 4:4:
       ...vosotros sois de Dios... porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

Así pues, yo sé que la “vida más abundante” de la cual se habla en Juan 10:10 está en mí. Él no está más conmigo para condenarme por mis pecados y mis defectos; si no que Él está en mí para guiarme y llevarme a toda verdad y a una abundancia aun más allá de lo que yo me puedo imaginar.

Quiero que Dios pueda implementar la grandeza de Su amor y suficiencia en su vida. Pero Él no puede exceder el deseo o la libertad de voluntad que usted tiene. Usted tiene que aceptar, por creencia, los positivos de Su Palabra y echar de su mente los negativos de este mundo. Dios ha escrito Su voluntad (Su testamento) de abundancia para usted, pero usted no puede recibir lo que Él ha hecho disponible hasta que crea Su Palabra.

¿Ha estado usted limitando a Dios? ¿Por qué no libera el poder de Dios que está latente en usted, y  cree a Dios para la abundancia que Él ha prometido?


miércoles, 25 de octubre de 2017

         la Biblia Me lo Dice
Estudios sobre la vida Abundante
Volumen I
Victor Paul Wierwille

CAPÍTULO DOS

Cómo Evitar ser un Fracaso


La sencillez de la Palabra de Dios, la Biblia, es asombrosa. La mayoría de nosotros tenemos demasiada teología complicada y no tenemos suficiente creencia simple. Estamos encerrados en tantos negativos que aun los positivos están cubiertos bajo un manto de tinieblas. Hacemos a Dios demasiado difícil. Nadie quiere ser un fracaso. Dios no quiere ningún fracaso, entonces, ¿por qué ser uno? Usted no tiene que serlo, si no quiere. Este es el significado exacto de este estudio.

Recuerde la historia de la mujer que perdió una de las diez dracmas. Ella buscó diligentemente hasta que la encontró. Después de que dio con ella, llamó a todas sus vecinas y tuvo una celebración, pues habiendo perdido una simple dracma de pocos centavos de valor, por fin la encontró. Todas las vecinas se regocijaron con ella. Imagínese usted un pueblecito en un sector de su país que se entusiasmara por unos pocos centavos, ¡sin mencionar que todas las vecinas llegaran a estar tan animadas con esto!

¿Cómo evitó ser un fracaso esta mujer?

       Lucas 15:8-10:
       ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla?
       Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido.
       Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

Hay tres relatos interesantes en el capítulo quince de Lucas y los tres tratan todos del mismo asunto principal. El primero es concerniente a un pastor que tenía cien ovejas, de las cuales sólo noventa y nueve estaban sanas y salvas. El tercer relato es el que la mayoría de las personas ha llamado erróneamente: “La Historia del Hijo Pródigo”, y que más apropiadamente sería: “La Historia del Padre que Perdona”. El segundo es un relato de una mujer que evitó ser un fracaso porque encontró una simple dracma. Puede que usted se ría pero es verdad, su esposo la hubiera echado de la casa si ella no hubiera encontrado la dracma perdida. Así que ella hubiera sido un fracaso en lo que concierne a todo el pueblo, incluyendo hombres y mujeres.

Las dracmas no son meramente diez piezas ordinarias de dinero o diez monedas con poco significado; son el regalo más precioso que la novia recibe de su novio al momento de su matrimonio.

Cada dracma es aproximadamente de 2,5 centímetros de diámetro. En un lado de la dracma está grabado el emblema por el cual se conoce esa familia en particular. Si el timbre familiar fuera una oveja, bien alimentada, protegida y segura, esa imagen estaría grabada sobre un lado de todas las dracmas. Por el otro lado estaría estampado el año en que la dracma fue hecha.
El esposo le da esta dote especial a su esposa en el día de su matrimonio. En cuanto a dólares y centavos, no es de mucho valor, pero el valor sentimental no tiene precio. El dinero no es substituto alguno para la dracma perdida.

Tanto ahora como durante el tiempo en que vivió Jesús, las mujeres en el oriente a  menudo reciben valiosos regalos de joyería en el momento del matrimonio. Todas las joyas que una mujer recibe pasan a ser su propiedad y posesión con la excepción de las diez dracmas. Ella tiene todos los derechos legales sobre todas sus joyas; el esposo no tiene ninguno. Él no puede quitarle sus joyas bajo ninguna circunstancia, con una excepción; la joya llamada “las diez dracmas”. Esta joya, en el caso de la muerte del esposo, tiene que ser devuelta inmediatamente a la familia del esposo.

La joya llamada las diez dracmas es usada por la esposa sólo en ocasiones muy especiales. Debido a su amor por su esposo, ella se las podría poner mientras su esposo está trabajando, y contemplarse en el espejo, apreciativa del regalo y del amor de su esposo. Debido a que son tan preciosas para ella, raramente las usa, por temor de perder una. El vigésimo quinto o el quincuagésimo aniversario de bodas se prestaría para su uso. Solamente en ocasiones muy especiales.

Cuando la esposa usa la joya de las diez dracmas, usa cinco dracmas de un lado de su  cabeza, hacia el frente de su cabeza, y las otras cinco en el otro lado de su cabeza. Cada dracma tiene un pequeño enganche en la parte superior. Con estos enganches la esposa fija las dracmas en su pelo. Así pues, usted puede entender cuán fácilmente una dracma, o un número de ellas, podrían desengancharse y, sin darse cuenta, ella podría perderlas.

Si ella pierde cualquiera de las dracmas, será echada de la casa por su esposo. El esposo no se divorciará de ella ni se enojará con ella por esto, sino que simplemente expulsará a su esposa pues ella le ha deshonrado a él y a su casa y ha traído reproche sobre su familia. El esposo se deshace de su esposa no por el valor monetario de las diez dracmas, sino porque perder una de las dracmas significaría el retiro del favor de Dios de la familia. La pérdida de una dracma es vista como una maldición sobre toda la familia. Ni el esposo ni los padres le tendrán rencor; pero la esposa no recibirá compasión alguna de su esposo, de los padres de él o de los otros familiares por parte de él. Un millón de dólares, dados por la familia de la esposa al esposo, no arreglaría el asunto.

Cuando la esposa pierde una dracma, todo el pueblo se interesa en ella pues ellos saben las consecuencias de ser deshonrada y expulsada. Las mujeres de toda la ciudad saben lo que le sucederá. Por lo tanto, cuando la esposa encuentra la dracma perdida y sabe que ésta está salva y segura, llama a todas sus vecinas para que se regocijen con ella por la dracma que ha encontrado. Ella ha evitado ser un fracaso.

Nosotros también podemos evitar ser un fracaso poniendo primero lo que debe estar primero.

       Mateo 6:33:
       Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Busque cualquier otra cosa primero y todas las cosas les serán sustraídas.

Somos la creación más preciosa de Dios. Él no quiere fracasos y Él no causa fracasos. Su voluntad para nosotros es: éxito en todo.

El primer escalón en esta escalera del éxito es que un pecador se arrepienta. El arrepentimiento es para los pecadores no salvos; la confesión es para los pecadores salvos. El amor de Dios, el corazón del Padre, de tal manera anhela al perdido que la Iglesia se entregará sin reserva, sin dejar nada por hacer para encontrar la preciosa joya perdida. ¿Quién es esa “joya?” Cada uno de nosotros si no le hemos aceptado.

Usted dice: “¿Qué tengo que hacer?”

El Padre dice: “Arrepiéntete”. ¿Cómo arrepentirse? El arrepentimiento es hacer la voluntad de Dios. No es llorar a mares, cantar himnos o correr hacia el altar. Todo esto puede o no estar envuelto, pero sin embargo, estas cosas no son arrepentimiento. El arrepentimiento es hacer lo que Dios dice; y Él dice en Romanos 10:9: “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”. El arrepentimiento de su parte es confesar con su boca al Señor Jesús como su Señor y Salvador personal. Es creer en su corazón, lo más íntimo de su ser, que Dios levantó a Jesús de los muertos; y que Jesús está resucitado y vivo, sí, vivo por usted y en usted. Esto es arrepentimiento. Esto trae gozo, no sólo a los ángeles en el cielo, sino también al corazón del Padre, pues una preciosísima joya perdida ha sido encontrada; una vida más ha evitado el fracaso.

Pero usted dice: “¿Todavía puedo hacer esto? ¿Puedo levantarme sobre todo fracaso? ¿Puedo estar seguro?” Sí, usted puede estar tan seguro como Dios mismo. Pues Él garantiza Su Palabra; Él respalda Su Palabra; Él se asegura que Su Palabra se ejecute.

En Él usted está completo. Usted es un hijo de Dios; un coheredero con Cristo Jesús. Usted tiene recursos ilimitados. Con Él usted no puede fracasar, sólo tener éxito. Sin Él, usted no puede tener éxito, sólo fracasar. Su invitación es para usted, pues es para todos: “Venid a mí... y yo os haré descansar”. “...No te desampararé, ni te dejaré”. ¡Venga! ¡Evite ser un fracaso!
§     §     §     §

  Es usted el que decide
  Si le cree o Le echa a un lado
  Es usted el que resuelve
  Si Le acepta o queda alejado
  Tomarle o dejarle, tendrá que elegir;
  Si Le cree, le aseguro,
  sin fracaso ha de vivir