viernes, 26 de octubre de 2012


LA FE DE DIOS
.             Romanos 12:3  Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno
La fe se origina en el cielo y comienza a operar desde allí. La fe que tú y yo tenemos viene de allí. ¿Cuándo vino a ti?

Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. Juan 3:6
Cuando nacemos de nuevo, en ese momento, recibimos la fe. Nuestra fe no vino de un hombre o una organización, vino del cielo. La fe que tienes viene de Dios.
En Marcos 11:22, la Biblia dice: “Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios”.
En el original dice: “Tened la fe de Dios”.
La fe de Dios

Antes de venir a Jesús no tenías fe, y yo no tenía fe. ¿Cómo fui salvo? Cuando oí la Palabra, la fe vino a mi espíritu. De otro modo, tú y yo no tenemos la habilidad para creer. La fe que tú y yo tenemos ahora vino de Jesúcristo. Se originó en Él. Tú y yo no tenemos la habilidad innata para creer. La vieja naturaleza sólo tiene la habilidad de dudar.
Antes de que vinieras a Cristo, sólo podías dudar porque no tenías fe. Ahora que has nacido de nuevo, que has venido a Jesús, tienes la fe de Dios. Ahora tu fe se origina en otro mundo.
En otras palabras, de acuerdo a Romanos 12:3, Dios nos ha dado una medida de fe.

Éstas son las señales de que una persona realmente ha nacido de nuevo:
1. Arrepentimiento genuino
2. Hambre por Dios
3. Cambio y transformación
4. Odio al pecado
5. Hambre por la santidad
Si realmente eres nacido de nuevo, tienes hambre de Dios. Debes buscar a Dios. Debes indagar a Dios. Si realmente has nacido de nuevo del cielo, debes odiar el pecado, y amar la santidad.


En la iglesia primitiva, la gente era realmente convertida porque el mensaje no era barato. Hoy el mensaje ha sido abaratado; no hay temor de Dios detrás del mensaje. La gente se arrepiente y llora lágrimas de cocodrilo. Cuando hay temor de Dios detrás del mensaje, la gente  se arrepiente de corazón.
Ahora, la gente viene a la iglesia,  vuelve a su casa y vuelve al pecado.
¿Dónde está el poder de Dios? ¿Dónde está el fruto del arrepentimiento?
¿Dónde está el hambre de Dios?
No me des ese viejo cuento: “Yo amo a Jesúcristo”. Si amas a Jesúcristo, ¿por qué volviste a pecar otra vez? Viniste a la iglesia y ahora ¿volverás a arrastrándote de nuevo al pecado?

Cuando quieres más de Dios nunca es suficiente. Cuando tienes verdadero arrepentimiento quieres más de Dios.

Las señales del nuevo nacimiento son las siguientes: Verdadero arrepentimiento, cambio y transformación, odio al pecado y amor por la santidad.
Si no hay cambio en tu vida entonces debes arrepentirte otra vez. Ésta es la razón por la que no tenemos poder en las iglesias.

La revelación trae expectativa
Tú tienes la fe de otro mundo, así que abstente de hablar palabras de incredulidad. No tienes excusa para no creer en Dios.
Ya que la fe tiene la atmósfera del cielo, cuando se la declara desde la revelación, produce una gran expectativa. Cuando la hablas de tu cabeza no produce nada, pero si la habla desde la revelación creará en ti una expectativa.
En el cielo hay una continua expectativa, y la fe que tienes viene de allí. ¿Por qué? Porque en el cielo, cada segundo, Dios revela algo nuevo.
En el Antiguo Testamento los ángeles cantan “Santo, santo, santo”. La palabra “santo” significa diferente, diferente y diferente. Los ángeles están a la expectativa: ¿Qué va a revelar Dios ahora?

Hoy no hay expectativa porque las iglesias predican todo el tiempo el mismo mensaje. Siempre lo mismo no se habla del señor Jesucristo, lo tienen inactivo y el esta muy activo, el se encarga de muchos asuntos que el Padre le ha delegado.
En el cielo, hay una continua expectativa porque la revelación siempre trae algo nuevo. Dios va a crear una expectativa de algo nuevo. Con tu fe comienzas a crear una expectativa por sanidad o por milagros. Así que la fe que viene de la revelación produce expectativa. Cuando no escuchas algo nuevo, no tienes ninguna expectativa, Dios es un Dios de vida y vive para siempre.


Lo que no puedes creer, no lo puedes obtener porque la fe es la moneda del cielo. Lo que no puedes creer no lo puedes comprar, por tomar un ejemplo. En el cielo compras por fe, vendes por fe, te mueves por fe y recibes milagros por fe, y por la gran misericordia de Dios y por su Gracia.
Tienes una moneda mayor que el dinero, mayor que la fama, mayor que tu intelecto y mayor que tu diploma. Si tienes fe, puedes tomarlo, si crees todo es posible. ¿Dónde está tu fe? En el cielo. Lo que no puedes creer es como que no lo puedes comprar.

¿Por qué Dios te dio fe?
Dios te dio fe para que los imposibles doblen sus rodillas. Así que las enfermedades doblarán sus rodillas. Tienes una moneda mayor que el dinero, mayor que las riquezas, mayor que cualquier cosa. ¡Tú tienes fe!

¿Cuál es el origen de tu fe?
¿Qué has hecho con la simple fe que Dios te dio cuando fuiste salvo? Si tomas un nuevo creyente y le preguntas: “¿Crees que Dios puede abrir esos ojos?”, él dice: “Sí”. Pero si tomas a un creyente “vino viejo”, que ha ido a la iglesia por 20 años, él no está seguro y necesita 80 confirmaciones.
Yo tengo uno aquí que lleva tres meses salvo echando fuera demonios, trayendo liberación a la gente.
Cuando naces de nuevo en Dios y tienes las señales que mencioné tendrás la clase de fe de Dios.
La fe causa que tengas la perspectiva del cielo. Ahora tendrás la perspectiva del cielo. Debería ser normal para ti caminar en lo sobrenatural.
La perspectiva es ésta: Nada es imposible para Dios. Mi perspectiva es ésta: Yo puedo hacer todo a través de Cristo.
¿Dónde está tu fe? Quiero que te levantes y la gastes la uses ahora. ¿Cómo gastas tu fe? Gastas tu fe a través de las palabras. Debes declarar: Dios es capaz de sanarme, Dios puede restaurar mi matrimonio y Dios puede liberarme ¡AHORA!

Que tu fe supere las excusas

¡Llénate de fe y deja las excusas a un lado para lograr lo que te propones.
Lucas 22:31-32 dice: Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.
Todos conocemos este pasaje cuando Jesús profetizó que Pedro lo negaría, pero lo que más me impacta es la frase:
“Que tu fe no falte”. Porque eso significa que la fe puede faltarnos en algún momento, aunque yo aprendí que Dios nos ha dado a cada uno la medida de fe que nos sostendrá siempre. Entonces, ¿a veces nos da fe y a veces nos la quita? ¿Por qué nos falta la fe en ciertos momentos? Claro que Dios nos ha dado una fe particular y personal que nos sirve para enfrentar nuestros retos, pero de nosotros depende que nunca nos falte.
Pedro, por ejemplo, necesitó una fe diferente a lo largo de su vida. Cuando caminó sobre el agua y luego se hundió, vemos que tenía fe, pero luego, en un instante, la perdió. Después, necesitó fe para aprender con el Señor, aunque luego, la perdió al momento de negarlo. Por eso, Jesús le dijo que rogaba para que su fe no le faltara y así fue, porque se convirtió en el apóstol que confirmó a miles.

Entonces, es posible que la fe nos falte en algún momento, pero nuestra responsabilidad es que nunca falte, sino que aumente. Seguramente, cuando sales de la iglesia, llevas bien puestos los pantalones y te sientes dispuesto a conquistar el mundo. Podrías decir: “Ahora sí conseguiré el aumento de sueldo que deseo”. Pero si a al primer intento no lo logras, poco a poco, tu fe decae. Algunos salen convencidos de que es el momento para encontrar novia o novio, pero luego de algunos días van decepcionándose y pierden la fe. Ya no pides gustos sobre la persona ideal, sino que le pides a Dios que te mande ¡alguien que por lo menos respire! Eso no puede suceder. Tu fe no debe faltarte, al contrario, debe fortalecerse frente a las adversidades.
De hecho, la dificultad comienza cuando le pides algo a Dios, de lo contrario no necesitaríamos fe. Al momento de decidirte a emprender algo, viene el problema, la resistencia. En ese momento es cuando necesitamos apretarnos más los pantalones y demostrar que creemos de verdad. Por ejemplo, al enviar a Moisés a liberar al pueblo, Dios le dijo que endurecería el corazón de Faraón. ¿Por qué endurecerlo si lo que necesitaba era que lo ablandara? Porque el Señor necesitaba ver la convicción de Moisés y de Su pueblo, ya que es necesario tener carácter para pedir bendición y también para recibirla, administrarla y compartirla. Pedir con fe y obtener lo que deseamos es solamente el inicio del camino hacia el éxito que culmina al alcanzar el beneficio de quienes nos rodean.
No más excusas
1 Samuel 17:34-36 relata: David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente.
Cuando quiero aprender acerca de la fe, me gusta leer sobre los héroes de quienes habla Hebreos 11. Personalmente me gusta ponerme en los zapatos de esas personas. Imagino qué hubiera hecho si me toca cuidar a las ovejas de mi padre y veo un león o un oso llevándose a una. ¡Seguramente corro pero para el lado contrario a donde va el león Pero David los enfrentaba, tal como hizo con Goliat. 
Eso es usar la fe al extremo, sin excusas. Estoy seguro de que si mi papá hiciera un inventario de las ovejas y ve que falta una, no me regañaría si le explico que se la llevó un león. Como tú no regañarías a tu hijo si no enfrenta y mata a un ladrón que entra a tu casa. Cualquier padre le diría a su hijo: “Qué bueno que estás bien y no te sucedió nada, lo material se recupera”. Así que David tenía la excusa perfecta para no usar su fe y evitar al león o al gigante. De hecho, nadie le pidió que se enfrentara a Goliat. Al contrario, el rey Saúl le pidió que no lo hiciera porque estaba en desventaja. Sin embargo, David usó su  de fe y logró más de lo que le pedían. ¿Hasta cuándo pondremos excusas para no utilizar nuestra fe o creencia?

Abraham tenía la excusa perfecta para no creer por un hijo. Pudo decirle a Dios: “Mira, estoy casi muerto”. Noé también tenía la excusa perfecta para no creer y evitar construir el arca ya que nunca había llovido, pero no buscaron excusas y continuaron creyendo a pesar de todo. Muchas veces utilizamos excusas para librarnos de la culpa, al ver que no logramos hacer realidad las promesas de Dios en nuestra vida. Los jóvenes se excusan en el abandono de sus padres para no estudiar o andar en malos pasos, los trabajadores se excusan en la actitud exigente de los jefes para no esforzarse y comprometerse con sus metas, los empresarios se excusan en la difícil situación del país para no invertir y hacer crecer sus negocios. Claro que son excusas perfectas y válidas, pero aunque todo esté en contra, debemos decir: “Dios está conmigo y ¡derrotaré al devorador!” ¡Llénate de fe y deja las excusas a un lado para lograr lo que te propones!
De hortaliza a héroe
Lucas 17:6 explica: Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.
Marcos 4:30-32 también comparte: Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra.
Jesús comparó la fe con el grano de mostaza pero no porque fuera pequeña como este, sino porque la fe, como el grano, debe rebasar las expectativas y llegar a ser la más grande. El Señor no dijo: “Que tu fe sea pequeña como el grano de mostaza”, dijo que imitáramos al grano de mostaza que crece muchísimo. Al pensarlo, este grano de mostaza también tenía la excusa perfecta para no crecer porque es la más pequeña de las semillas, pero no buscó excusas y se convierte en un árbol enorme. Entonces tenemos dos parámetros, el del grano de mostaza y el de los héroes. ¿Cuál seguirás?
Te desafío a ser como los héroes que van más allá de toda expectativa humana y confían totalmente en el Señor. En mi grupo de amistad, cuando llega el momento de pedir, me gusta hacer petición por cosas materiales porque sé que a mi Padre puedo pedirle todo lo que deseo, no solo lo que necesito. Por eso, en el Padre Nuestro le pedimos el pan de cada día para hoy, es decir que pedimos abundancia. 
Entonces, yo pido una computadora nueva para el semestre, además de bendición y prosperidad para mi familia. Imagina que en tu grupo una pareja de ancianos pidiera un hijo o que un amigo pidiera que Dios le ayude a construir un bunker en su casa porque él y su familia repoblarán la tierra luego de la extinción. ¡Seguramente pensarías que están locos! Pues justamente eso es lo que sucedió con Abraham y Noé. Todos pensaban que estaban dementes, pero ellos creyeron esperanza contra esperanza, no pusieron excusas y lograron el propósito para el cual estaban llamados. Ellos fueron más allá, no tuvieron fe de semillas de mostaza sino de héroes.
Los mismo debemos hacer nosotros.. Siempre busca ir más allá con tu medida de fe, sin excusas ni pretextos. Si pedías porque tu hijo volviera a casa, ahora pide porque sea el joven que enseñe valores a toda tu comunidad, y más aún, pide como héroe porque llegue a ser el predicador más grande de tu país. Si tienes una pequeña cafetería, usa tu fe como el grano de mostaza que se convierte en la más grande de la hortalizas y pide un restaurante, pero luego, atrévete a usar tu fe como un héroe y pide por una cadena de restaurantes en toda Latinoamérica.
Si nos atrevemos a usar nuestra fe sin excusas, estoy seguro de que seremos los héroes del libro de Dios que leerán las futuras generaciones. Cuéntale tus sueños a las personas para que te vean como un loco. Porque llegará el día cuando vean que lograste hacer tus sueños realidad. Si Dios lo ha puesto en tu corazón es porque quiere que lo logres. ¡Inyecta la fe de los héroes a tus peticiones, supera la fe de la hortaliza más grande y verás que alcanzarás nuevas alturas!.                          jca

miércoles, 24 de octubre de 2012


CONSIDERACIONES  A LA IGLESIA FIEL

 Advertencias de Cristo.

 En la parábola del trigo y la cizaña
(Mateo 13:24-30), 24Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 25pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. 26Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. 27Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? 28El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? 29El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. 30Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.

Cristo advirtió de la manera en que se sembraría la doctrina pura de Cristo y la doctrina de Satanás. La doctrina pura, sería sembrada de manera franca sin secretos de ninguna clase; pero la doctrina falsa sería sembrada de manera sigilosa y sutil
(1 Pedro 2:1). 1Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones,
Ambas crecerían juntas y serían reconocidas al crecer y dar frutos, cada una según su naturaleza y Cristo daría su destino final.

El sistema religioso, falso que opera de muchas maneras con estrategias distintas, produciendo doctrinas falsas y pretendiendo ser principios del Reino de Dios.

Ha llegado el tiempo cuando el engaño, la apariencia y la religiosidad ha encubierto el poder corruptor en el seno de muchas iglesias cristianas desprevenidas; y éstas están engrosando las multitudes de la Iglesia Mundial apóstata (2 Timoteo 3:1-5; 4:3-4).
Cristo subrayó esta realidad: “Y respondiendo Jesús les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos”. (Mateo 24:4, 5, 11, 23-24).


Advertencias del apóstol Pablo
(Romanos 16:17-18).
17Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. 18Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos.

El apóstol Pablo preocupado por la salud espiritual y doctrinal de las iglesias, hasta en sus saludos insertaba advertencias como lo hizo en la carta a los romanos.
Aquí les dice que tuvieran cuidado de aquellos que causaban divisiones y tropiezos en contra de la doctrina (de Cristo), les advierte de personas que aparentaban ser cristianas, pero que en realidad eran individuos que con sus enseñanzas y prácticas menoscababan la verdad del Cristianismo y se constituían en su peor amenaza, no eran más que “mercaderes de la fe.”

En este tiempo abundan los mercaderes de un evangelio falso; pero
tienen embelesados a miles y miles de ingenuos creyentes, quienes no entiende o no se dan cuenta de las estratagemas de Satanás
(2 Corintios 11:13-15).
3Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. 14Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. 15Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.

 Advertencias del apóstol Pedro (2 Pedro 2:1-3).

Satanás siempre ha tratado de infiltrarse en grupos de creyentes, a través de falsos maestros. Desde su encuentro con Eva se ha dedicado al engaño, es su arma eficaz y certera a través de toda la historia humana. (Juan 8:44
).
Pedro advierte que los falsos profetas niegan el señorío soberano de Jesucristo. El error básico de los falsos maestros es que no someten su vida de cada uno de ellos al Señorío de Cristo.

Al contrario ponen a la gente a su señorio y ellos son la cabeza de la Iglesia y no el señor Jesucristo, son muy sutiles terminan predicándose a ellos mismos.
Y solo ellos tienen la revelación de Dios  y todos tienen que consultarle como manejar su vida y el ingenuo o de buen corazón obedece porque cree que es la voluntad de Dios, y los alejan de la comunión con Dios.

 Advertencias del apóstol Judas (Judas 4, 16, 10).

Hoy como en el pasado se han infiltrado a la Iglesia maestros falsos con pretensiones de ser verdaderos, y que en la superficie parecen ser lo real pero cuya intención verdadera es desviar al pueblo de Dios de la verdad revelada

(Mateo 7:15; Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapacesHechos 20:29; Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. 1 Timoteo 4:1-3; Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; 2por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, 3prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. 1 Juan 2:18, Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. 233Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.).

Judas los llama entre otras cosas
“hombres impíos que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.”
(Judas 4). Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.

Hombres sin reverencia que cada vez se infiltran más en la iglesia de Dios para corromperla y obtener ganancias lucrativas.
“apostatas con arrogancia intelectual e ignorancia espiritual porque ni siquiera saben que han sido segados por Satanás (2 Corintios 4:4). Las cosas espirituales están más allá de su mente porque no ha sido regenerada para entender (1 Corintios 2:14)”.

CONCLUSIÓN:  
POR EL CONTRARIO EN UNA IGLESIA DONDE ESTA LA SANA DOCTRINA SE VIVE ASI:

“Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía” (Salmo 133:1).
Este Salmo tan exquisito tiene la fragancia de una rosa y el perfume de la unidad entre los creyentes.

En ningún otro texto del Antiguo Testamento se describe la verdadera unidad espiritual con las figuras y la gracia como se hace en este pequeño Salmo de David.

Al igual que el óleo perfumado bajaba desde la cabeza y resbalaba por las vestiduras sacerdotales, así la unidad en el Cuerpo de Cristo, la Iglesia, es motivo de bendición divina.

Como el rocío fertiliza y vigoriza las plantas, la unidad de los cristianos en una congregación fertiliza la vida del espíritu.

El salmista quiere que los hermanos anden la senda de Dios juntos.

Pero juntos en armonía.

Cuando Cristo oró pidiendo al Padre: “Que sean uno, así como nosotros… que todos sean uno” (Juan 17:11 y 21), se estaba refiriendo a la unidad y armonía que quería ver entre los miembros de la Iglesia que El fundó a precio de sangre.

Dos gatos amarrados por el rabo están juntos, pero no hay armonía entre ellos.

En cuanto uno se descuida el otro le clava las uñas.

Un comentario hebreo a los Salmos escrito en el siglo XVIII dice que los judíos estaban unidos solamente cuando acudían a Jerusalén para celebrar la Pascua . Pero entre ellos había discriminación de clase, orgullo de tribu, ambiciones, sentido de superioridad y otras lacras.
Estaban juntos, pero actuaban en ocasiones como si fueran enemigos.

La palabra armonía es un sustantivo femenino que indica unidad, concordia, paz, amistad, relación sana entre las personas.

Toda la Biblia contiene un mensaje de armonía. La voluntad de Dios, por ella murió Jesucristo, es que sus hijos vivan en armonía.

La armonía debe empezar por uno mismo . La mujer que desee transmitir perfume al hombre que ama debe empezar aplicando unas gotas en su propio rostro.

La armonía debe partir de la mente . Uno de los peores enemigos de la armonía son los pensamientos descontrolados, injustificados. Salomón lo pone muy claro:
“Porque cual es su pensamiento en su corazón tal es él” (Proverbios 23:7).

Si no hay armonía en tu mente, olvídate, no podrás vivir en armonía con los demás.


Si la armonía está dentro de uno mismo se proyecta en la congregación . Inmediatamente después de la conversión de Pablo, Lucas dice que “las iglesias tenían paz”
(Hechos 9:31Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.) ¡Qué delicia!

Paz es símbolo de armonía. Donde hay paz hay armonía. Donde hay armonía hay paz.

La armonía en la Iglesia se rompe por disputas que no tienen sentido.
Por comportamientos infantiles. Porque la envidia impide reconocer los dones del hermano o de la hermana. Porque somos demasiado orgullosos para pedir perdón.

¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía… porque allí envía el Señor bendición y vida eterna” (Salmo 133:1-3).

Bendición y vida eterna para los que promueven la unidad. Amen

jca


martes, 16 de octubre de 2012


Consideraciones sobre la infidelidad 
La fidelidad y sus enemigos en la sociedad de hoy
En nuestros días asistimos a una extraña paradoja en los países occidentales: gozamos de una calidad de vida muy alta, nunca antes se había disfrutado de tanto bienestar material. Sin embargo, al mismo tiempo hay muchos más casos de depresión, ansiedad, estrés y soledad que nunca. La gente vive mucho mejor, pero se siente mucho peor. La prosperidad material no ha proporcionado bienestar emocional ni existencial. Y el panorama futuro no parece más halagüeño: la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha pronosticado que para el año 2020 la depresión será la segunda enfermedad en importancia después del cáncer.
Un ejemplo nos ilustra esta sorprendente paradoja. En el ranking de ciudades del mundo con mayor calidad de vida (año 2009) Viena, Zurich y Ginebra encabezaban la clasificación. A primera vista, son lugares privilegiados para vivir; sin embargo, detrás se esconde una realidad muy distinta: Viena ha sido durante muchos años -y aún hoy lo es- una de las ciudades con un mayor índice de suicidios del mundo. Por otro lado Zurich y Ginebra están en Suiza, país con un alto índice de toxicomanías. La conclusión no parece difícil de deducir: allí donde hay un mayor nivel de prosperidad material, abundan los conflictos personales, familiares y de relaciones.
El cuerpo está mejor cuidado que nunca, pero la mente y el espíritu están quizás peor que nunca.
Quisiera destacar, sin embargo, una causa frecuente de este deterioro personal y social que he podido observar repetidamente en mi práctica: una crisis colosal de fidelidad; me refiero no sólo a la fidelidad conyugal o en la pareja, sino en todas las relaciones humanas.
Muchos problemas hoy tienen que ver con la inestabilidad de las relaciones, la fragilidad de los vínculos, la erosión del compromiso. Lo que los sociólogos llaman inestabilidad social esconde una crisis del valor fidelidad donde los vínculos sólidos que solían ser para toda la vida se han vuelto algo precario y con «fechas de caducidad» muy cortas.
El lema hoy parece ser «nada a largo plazo». Con ello se ha perdido un baluarte de seguridad en la convivencia y una fuente de identidad personal. Sin duda, ello pasa factura, una factura que la estamos pagando en forma de una auténtica epidemia de relaciones rotas con su cortejo acompañante: los problemas emocionales, en especial ansiedad, depresión y soledad.
Podríamos comparar las relaciones en nuestros días a las semillas que caen junto al camino: crecen rápidamente bajo el influjo de las primeras lluvias, pero se desvanecen tan rápido como crecen porque carecen de raíces y son muy frágiles. Asistimos a una eclosión de «relaciones cortas» en todos los ámbitos: en el trabajo, entre amigos, incluso en la vida de iglesia. Esto afecta con fuerza a la familia donde van creciendo relaciones frágiles y superficiales que se desgajan ante cualquier presión externa al modo como uno arranca una planta sin apenas resistencia. La contraposición a las «relaciones cortas» son las «relaciones firmes, como la planta en la buena tierra que da frutos».
Para ello vamos a considerar, en primer lugar, qué es la fidelidad y por qué es tan importante.
1. ¿Por qué he de ser fiel?: la importancia de la fidelidad
Entendemos por fidelidad el cumplimiento de las promesas y pactos por encima de los sentimientos y de las circunstancias. La persona fiel no cambia aquello que ha prometido, ocurra lo que ocurra, «en salud o en enfermedad». El ejemplo por excelencia es el Señor Jesús quien «es el mismo ayer, hoy y por los siglos» (Heb. 13:8).
La fidelidad es una actitud profunda que nace del corazón y piensa más en mis deberes que en mis derechos, piensa antes en el «tú» que en el «yo». La gravedad en cualquier tipo de infidelidad radica precisamente en la ruptura de la promesa o la dejadez en el compromiso.
La fidelidad no suele ser una conducta aislada, limitada a una esfera de la vida (la sexual), sino un rasgo más de un carácter moral y de una estructura de personalidad. Así, el cortejo inseparable de la fidelidad son valores como el esfuerzo, la perseverancia, la paciencia y expresan, en último término, una buena mayordomía en todos los ámbitos. De la misma manera, la infidelidad suele ir acompañada de indolencia, búsqueda del beneficio inmediato y personal, una baja tolerancia a las contrariedades o frustraciones, mentiras y engaño, etc.
La persona fiel en sus relaciones suele ser fiel en todas las áreas de su vida, «porque el que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel» (Lc. 16:10). Recordemos cómo la enseñanza principal de Jesús sobre la fidelidad se basó en la parábola de los talentos, es decir en una buena administración de todo lo que Dios ha puesto en nuestras manos (Mt. 25:14-30).
Un ejemplo admirable lo tenemos en José, el patriarca del Antiguo Testamento quien desde muy joven fue fiel en todo lo que se le encomendó. La fidelidad a su amo egipcio se evidenció no sólo en la esfera sexual –rechazando el acoso repetido de la mujer de Potifar- sino en todas las áreas de su vida. Ello explica el éxito de José en las diferentes esferas donde tuvo responsabilidad: con Potifar (Gn. 39:3-4), en la cárcel (Gn. 39:21-23) y como gobernador de Egipto (Gn. 41-42). La fidelidad expresa, por tanto, una actitud vital profunda y global de lealtad y compromiso.
La fidelidad es importante por varias razones:
Como motor de cohesión social y de estabilidad emocional
La fidelidad es como el cemento que cohesiona nuestras relaciones. Constituye una salvaguarda que nos da seguridad más allá de los vaivenes de los sentimientos. En un mundo fracturado por el pecado, los sentimientos son fluctuantes y están sujetos a cambios frecuentes y repentinos.
El corazón humano es «engañoso más que todas las cosas» (Jer. 17:9). Por ello las relaciones humanas requieren una base sólida, objetiva, que les confiera una garantía de estabilidad. La fidelidad expresada en promesas y pactos es como un ancla que mantiene la nave segura en la hora de la tormenta. Si nuestras relaciones dependen sólo de los sentimientos, entramos en una especie de tiovivo existencial donde no hay nada seguro y donde la desconfianza acampa a sus anchas.
Por el contrario, donde hay fidelidad, hay confianza. Una persona fiel genera seguridad, paz y estabilidad a su alrededor.
La confianza que da la fidelidad es el mejor antídoto contra la ansiedad, la inseguridad y los celos en las relaciones.
Así pues, la fidelidad es importante como motor de cohesión social y de estabilidad emocional. Tanto autores cristianos como no cristianos coinciden en este punto: es un ingrediente esencial en todas las relaciones humanas. Ello nos obliga a preguntarnos: ¿se explica la necesidad de fidelidad en términos puramente psicológicos o sociales?
Como expresión del carácter de Dios
Para el cristiano la fidelidad es importante por una razón aún más poderosa: la fidelidad forma parte de la esencia misma del carácter divino: «fiel es el Señor» (2 Ts. 3:3), en Él «no hay mudanza ni sombra de variación». (Stg. 1:17), «porque todas las promesas de Dios son en Él Sí, y en Él Amén» (2 Co. 1:20). Las referencias a la fidelidad de Dios son constantes en las Escrituras. 
Es por completo inconcebible que el Dios de la Biblia esté sujeto a cambios caprichosos de humor, de sentimientos o de ideas como los dioses paganos. Hasta tal punto es así que desde el principio Dios quiso rubricar sus promesas con pactos. Estos pactos eran la expresión de un compromiso inquebrantable.
El pacto ha sido el marco que ha estructurado siempre la relación de Dios con el hombre en general y con su pueblo en particular. Un ejemplo de ello lo tenemos en la historia del arco iris, símbolo del primer gran pacto de Dios con el hombre al prometer que no volvería a destruir nunca más al ser humano de la faz de la tierra: «Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros por siglos perpetuos: mi arco he puesto en las nubes» (Gn. 9:9-13)
Como voluntad de Dios para las relaciones humanas
La fidelidad, sin embargo, no es sólo un atributo esencial del carácter divino sin más. Ello tiene consecuencias para nosotros. Es también su voluntad para las relaciones humanas. Ello es lógico si recordamos que fuimos creados a imagen de Dios y, por tanto, somos llamados a reflejar en lo posible Su carácter. La fidelidad sella las relaciones entre Dios y los hombres, pero también debe sellar las relaciones de los hombres entre sí. Porque Dios es fiel, nosotros debemos serlo también.
La infidelidad rompe el corazón de Dios: «...Haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto y de clamor... porque has sido desleal contra la mujer de tu juventud, siendo ella tu compañera y la mujer de tu pacto» (Mal. 2:13-14). La fidelidad, por el contrario, le agrada tanto que Dios promete la «corona de la vida» al que es fiel hasta la muerte (Ap. 2:10).
Así pues, la fidelidad expresada en el cumplimiento de pactos y promesas es el ancla que salvaguarda nuestras relaciones y les da estabilidad.
2. ¿A quién he de ser fiel?: Las dimensiones de la fidelidad
«Cordón de tres dobleces (nudos) no se rompe pronto» (Ec. 4:12).
El autor del Eclesiastés, con su sabiduría, resume de forma certera en una sola frase el meollo de la fidelidad. ¿Cuáles son estos tres nudos? La fidelidad implica responsabilidad con uno mismo, con el prójimo y con Dios.
Esta metáfora trae a nuestra mente la idea de un triple vínculo con tres rasgos distintivos:
Su fortaleza: el lazo triple es resistente y no se rompe pronto con las presiones ni se afloja con el tiempo.
Su carácter indivisible: ninguna de las partes se puede desgajar de las otras porque forman un todo inseparable. Así, cuando soy infiel a mi prójimo, también lo soy en mi compromiso con Dios y conmigo mismo.
Su interdependencia: se nutren entre sí, se retro-alimentan de manera que la fidelidad a Dios estimula la fidelidad al prójimo y conmigo mismo y viceversa.
La fidelidad con uno mismo
Podríamos definirla como coherencia e implica estabilidad e integridad. Lo opuesto es la persona «inconstante en todos sus caminos» (Stg. 1:8) que dice una cosa hoy y otra totalmente diferente mañana, cambiando conductas, opiniones o sentimientos bajo la presión de las circunstancias o la influencia del entorno. La Escritura la define como «el hombre de doble ánimo» en agudo contraste con la persona íntegra -entera-, de un solo corazón. Marca distintiva de la persona fiel es esta integridad o entereza que la hace confiable en todos los asuntos porque no cambia y cumple sus promesas.
Otro ejemplo de fidelidad en la Biblia lo tenemos en Daniel: «...buscaban ocasión para acusar a Daniel... mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel» (Dn. 6:4). A pesar de la enorme presión sobre sus creencias y su conducta por las circunstancias del exilio, Daniel no cambió, fue constante y coherente con su fe y ello le convirtió en una persona confiable a ojos de sus superiores, en especial del rey quien le promovió a lugares de gran responsabilidad. Daniel se mantuvo firme allí donde lo más fácil era el mimetismo, dejarse arrastrar por la corriente. ¿Su secreto? El «triple nudo» -su fidelidad a Dios, al prójimo y consigo mismo- fue el ancla que le mantuvo firme y Dios le bendijo en gran manera porque el Dios fiel se complace en la fidelidad de sus hijos.
Algunos dirán que para ser fiel con uno mismo, a veces tienes que ser infiel con los demás.¿Es cierta esta idea? La respuesta nos obliga a recordar el concepto de fidelidad antes esbozado. La fidelidad siempre tiene un contenido objetivo al que se es fiel, normalmente expresado en forma de promesas o pactos. Los esponsales en la boda o un contrato de trabajo son ejemplo de este elemento explicito y objetivo que recuerda un acuerdo (valga el juego de palabras). La ruptura unilateral de este acuerdo es una infidelidad, una deslealtad, ya sea en el trabajo, en el matrimonio o en cualquier ámbito de las relaciones.
Hoy en día se rechaza este elemento objetivo con el fin de no sentirse atado. Asistimos a una erosión profunda del valor compromiso en todos los niveles. Un ejemplo lo vemos en la tendencia tan generalizada hoy a vivir en pareja sin casarse. ¿Es por motivos puramente prácticos o económicos? No, la ausencia del vínculo explícito que aporta la ceremonia civil o religiosa hace que el compromiso objetivo sea mucho más light o incluso inexistente. 
La frase «yo no necesito papeles para amar» refleja el sutil rechazo de nuestra generación al compromiso objetivo lo cual lleva inevitablemente a la trivialización de la fidelidad y a las relaciones «cortas» antes mencionadas.
Cuando se anula el elemento objetivo de la fidelidad es sustituido por un criterio puramente subjetivo: «debo ser fiel a mis sentimientos o mis pensamientos que pueden variar a lo largo de mi vida».
Para estas personas ser fiel consigo mismo supone hacer siempre lo que les apetece, sin tener en cuenta los otros dos nudos de la cuerda, Dios y el prójimo. De esta manera, la fidelidad se convierte en simple subjetivismo desprovisto de cualquier elemento de responsabilidad ante otros: «es mi problema y no afecta a nadie más». Esta conducta es un reflejo de las grandes modas ideológicas de hoy y la tendencia a servirse de en vez de servir a.

miércoles, 10 de octubre de 2012


COMO VENCER MALAS NOTICIAS
Toda mala noticia trae consigo el desaliento, pero no te olvides, ¡Dios está contigo como poderoso gigante!
Hoy voy a compartir contigo, a través de la vida de Nehemías, cómo vencer el desaliento y el desánimo.
Está hecho en tres partes: La primera parte: “Qué son las malas noticias y lo que provocan”; la segunda: “Cómo afectó y reaccionó Nehemías para vencer el desaliento y obtener los recursos para reedificar su ciudad”
y la tercera: “La fuerte oposición anímica que el enemigo utilizó para desanimarlo y la manera en que Nehemías resistió y tuvo una victoria total.”

Primera parte: “Qué son las malas noticias y lo que provocan”.
Toda visión comienza en la imaginación. Visión es tener un objetivo bien claro de hacia dónde vas, dónde quieres llegar. Visión genera en ti una fuerza interior, un aliento tan poderoso que aunque vengan las crisis, los problemas, las malas noticias, tú estás automotivado. La fuerza y el aliento de Dios están mezclados con tu fuerza. No sabes cómo sigues hacia adelante, pero sientes la fuerza del Señor en tu interior. Esto hace que cada vez que te desalientes, te vuelves a levantar.
Visión: “Los ojos que miran son comunes, pero los ojos que observan son muy raros. (Myles Munroe)
Nehemías 1:1-3. Nehemías fue llevado cautivo a Babilonia. Estaba como asistente del rey en la degustación del vino y la comida. Además, era el hombre de confianza del rey Artajerjes. Un día informan a Nehemías, que la muralla de su ciudad estaba derribada y sus puertas quemadas por completo por el fuego.
Seguramente pasaste por momentos muy difíciles en tu vida, días de desaliento, de desánimo, días que ni a tu peor enemigo le desearías que pase. O probablemente estás pasando en este momento complicaciones, inseguridades. Quizás hoy tienes que tomar una decisión, pero tienes miedo de hacerlo porque piensas que puede perjudicarte más todavía.
Hoy quiero hablarte de cómo vencer el desaliento a través de Nehemías y del respaldo de Dios hacia él, en lo secreto y en manera invisible.
En un día, Nehemías recibe tres noticias:
Le informan a Nehemías.
Cuando el médico te informa del diagnóstico que no esperabas, cuando el jefe te informa del despido, cuando el banco te informa que tu casa será rematada, cuando te informan de la infidelidad del ser que amas, esa información te ha paralizado, es como que los cielos se te cayeron encima.

Nehemías recibe información inesperada. Nadie está preparado para recibir malas noticias. Ninguna persona se prepara para oírlas y mucho menos para pasarlas. A ningún ser humano le gusta recibir malas noticias. ¿Alguna vez pronunciaste estas palabras? Me cayó como un balde de agua fría, no puedo creer que esto me pase, ¿por qué me pasa todo a mí?, yo no le hago mal a nadie. ¿Estas palabras te son familiares? Verdad que sí, entonces te doy la bienvenida al mundo de los humanos, porque todos las dijimos alguna vez.

La muralla de tu ciudad está derribada.

Muralla simboliza todas aquellas cosas en las cuales te proteges: tu esposa/o, tus hijos, tus amigos, tu visión, tus sueños, tus deseos, tu propósito en la vida, tu empleo, tu profesión, tus habilidades, tus dones, tu conocimiento, tus logros, tu fuerza, tu confianza en ti mismo, tu casa, tu auto, tu dinero, tu familia. Y un día, sin darte cuenta, algo de esto, o todo, o casi todo, fue derribado.
Y sus puertas quemadas a fuego por completo.

Una puerta indica una salida, una entrada, indica un límite; puerta simboliza tu corazón, tus emociones, tus afectos, tu identidad, tu confianza.

En algún momento de tu vida le abriste tu corazón a alguien, le entregaste tus emociones, tus afectos y hasta tu identidad (tu yo interior) y no recibiste la misma respuesta. Quizás te engañaron, te mintieron, abusaron afectiva y físicamente. Las pérdidas, los rechazos, los abandonos, las desilusiones, las carencias de buenos resultados, son como fuego que consumieron tu corazón.
Y hoy el enemigo quiere desalentarte, dejarte paralizado, sin aliento interior, como sucedió con Nehemías. Toda mala noticia trae consigo el desaliento, pero no te olvides, ¡Dios está contigo como poderoso gigante!


Las cosas nos suceden por tres motivos:
Por accidentes:

Sucederán cosas en tu vida accidentalmente. No podrás preverlas, imaginarlas o esquivarlas, simplemente suceden. Por eso tenemos miedo a lo desconocido. Salmo 23:4 dice: Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.
Vamos a hacer la primera declaración de sanidad emocional. Si tienes miedo a lo que pueda pasarte, o te imaginas lo peor, o si eres de los que esperan malas noticias, di en voz alta:
Declaro que a partir de este momento renuncio al miedo de lo que me pueda pasar, renuncio a imaginarme lo peor, renuncio a esperar siempre lo malo de la vida. Yo creo y determino la palabra de Dios para mí, que dice que el perfecto amor de Dios echa fuera todo temor. Gracias Jesús, porque tú eres el perfecto amor de Dios, y tu presencia en mi ser interior hace que el temor ya no me domine. Pasaré el valle de sombra de muerte, no me detendré en él. Ya no hay temor en mí. ¡Mi destino final es que pasaré todos los valles de sufrimientos porque tú, Señor, estás conmigo! ¡Lo creo, lo declaro y lo determino en el nombre de Jesúscristo. Amén y amén!
¡Felicitaciones, eres libre de todo temor, te aliento a hacer cosas que nunca hiciste!
Por negligentes:
Negligente es el que no pone el interés y el cuidado que tendría que poner al desempeñar una obligación. Implica un riesgo para uno mismo o para terceros y se produce por no leer las consecuencias previsibles y posibles de la propia acción, hay falta de interés y la persona está distraída. Aunque la persona no tenga mala intención, de todas maneras el resultado es perjudicial.
Proverbios 6:6 dice: Ve a la hormiga, oh perezoso, (negligente) mira sus caminos, y sé sabio (entendido); la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Perezoso (negligente) ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado.

El ser negligente trae los resultados que no queremos. Todo lo que tenemos y somos es el resultado de una acción.
Puede ser que las consecuencias negativas que hoy estás atravesando, sean por alguien que estuvo o está al lado tuyo. Por la negligencia de esa persona hoy tienes resultados negativos. O puede ser que las consecuencias negativas que hoy estás atravesando, sean por tu propia negligencia. Estás distraído, no tienes interés.
De todas maneras, tengo una muy buena noticia para ti. Dios dice “que el ojo del amo engorda el rebaño”. Lo contrario a negligente es ser diligente: la prontitud, la prisa, el cuidado en la ejecución de algo. 
Quien es diligente, por lo tanto, se organiza y acciona con velocidad y eficacia.
Vamos a hacer la segunda declaración para dejar de ser negligentes y ser diligentes en todo lo que hagamos. Di en voz alta:
Renuncio a toda distracción. Renuncio a toda falta de interés en mis proyectos, mis sueños, mi imagen emocional y física. Renuncio a delegar lo que yo tengo que hacer a gente que no está preparada. Cancelo todo cansancio interior. Renuncio al pensamiento de fracaso, de derrota, al pensamiento de que nada me saldrá bien.
Declaro y decreto por la gracia de Dios que a partir de hoy recibo la inteligencia, la habilidad que el Espíritu Santo me ha dado. Activo en mi ser interior la energía divina, la fuerza de Dios. Recibo la sabiduría divina, activo en mi mente, en mi espíritu, en mi cuerpo la fuerza y el poder del Espíritu Santo. ¡Lo creo, lo declaro y lo determino en el nombre de Jesúcristo, amén, amén y amén!
¡Felicitaciones, hoy la energía y el poder de Dios te dan fuerzas nuevas!
Por ignorancia:
Se dice de la persona que está falta de cultura o de instrucción, que no ha recibido la formación o educación necesarias. También se aplica a la persona que no tiene conocimiento sobre un asunto o materia.
Los adultos sabemos que los bebés al comenzar a dar sus primeros pasitos, todos los objetos que encuentran, se los llevan a la boca, y de tener cerca los apliques para enchufar los aparatos electrónicos, seguramente pondrán los deditos dentro de ellos. ¿Y cuál es la reacción de los papis? Lanzamos un grito tipo Tarzán ¡Nooo, cuidado! Porque sabemos que ese acto involuntario puede traer consecuencias terribles. Así te ha sucedido en tu pasado. Por no tener el conocimiento completo sobre lo que tienes que hacer o decir, hoy estás viviendo las consecuencias de la ignorancia.
A través de Isaías 5:13 Dios dice: “Por tanto mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento.”

Uno no es pobre por falta de recursos, sino por no saber cómo generar los recursos. Una mujer que sufre violencia de pareja no es porque está con un hombre violento, sino por ignorar que no es merecedora de tal violencia.
Pero hoy tengo una muy buena noticia, a pesar de los resultados que tuviste o tienes por las malas decisiones, Dios te restaura por completo y te da su sabiduría y conocimiento. 
Pablo dijo: “habiendo sido yo blasfemo, un perseguidor y un insolente; pero Dios tuvo misericordia de mí, porque yo era un incrédulo y actuaba con ignorancia. ¡Doy gracias al que me fortalece, Cristo Jesús nuestro Señor, porque me consideró digno de confianza al ponerme a su servicio!
¡Impresionante esta declaración de Pablo! Hoy es tuya. Hoy podés decir que el Señor te fortalece. Hoy podés decir que muchos de los que te rechazaban te pedirán perdón, porque Dios mostrará que eres una persona digna de confianza y llena de sabiduría.
Vamos a hacer la tercera declaración para extirpar de la mente la ignorancia que te limita y no te permite avanzar. Di en voz alta:
Renuncio a todo pensamiento de ignorancia. Renuncio a pensar que soy un torpe. Renuncio a todo pensamiento de que no sé, de que no puedo, de que no tengo.
Hoy determino por la gracia de Dios que a través de la presencia del Espíritu Santo en mí, se activan la sabiduría, conocimiento, discernimiento de espíritu. Se activan las distintas habilidades que Dios puso en mí para abrir puertas extraordinarias, para tener conexiones con El, comunión con El, ¡Lo creo, lo declaro y lo determino en el nombre del señor Jesús, amén, amén y amén!
¡Felicitaciones, prepárate para ver la gloria de Dios en todo lo que hagas!
En Hechos de los Apóstoles 28:15 dice: “Después que Pablo vio a la gente que él quería, que amaba, dio gracias a Dios y cobró aliento para seguir adelante.”
¡Vamos, toma aliento, recupera tus fuerzas porque Dios puso al lado tuyo gente que te ama, que te alienta a seguir!
¡Rodéate de gente que te inspira, gente de fe! ¡Vamos, que este es el tiempo para conquistar! ¡Levántate, porque naciste para ganar!

     jca