domingo, 19 de octubre de 2014

LAS TRADUCCIONES DE LA PALABRA DE DIOS
Capítulo 11 de
"Poder para la vida abundante"
Victor Paul Wierwille

Al proceder como un obrero, hay información básica que tiene que mantenerse en mente, empezando con que ninguna traducción o versión de la Biblia puede ser llamada con propiedad la Palabra de Dios.

La Biblia de la cual yo he estado citando se llama la Versión Reina-Valera, Revisión de 1960. No es la traducción Reina-Valera. Si yo tuviera en mis manos la traducción de Casiodoro de Reina, o de Cipriano de Valera, tendría una Biblia muy valiosa como articulo de coleccionista. Una vez que se hace la traducción de un texto original, como el texto de Esteban del cual Casiodoro de Reina hizo su traducción y versión (y esta versión fue revisada luego por Cipriano de Valera), la traducción, esa primera copia, se llama una traducción. Cuando los estudiosos empiezan a revisar la traducción en cualquier forma, se vuelve una versión.

Ahora, dije que ninguna traducción, menos aun una versión, puede ser llamada con propiedad la Palabra de Dios. En cuanto se sabe, no hay textos originales existentes hoy en día. El manuscrito fechado más antiguo está escrito en arameo estranguelo. Hay una posibilidad de que algunos de los manuscritos más antiguos en arameo estranguelo sean anteriores al año 434 D.C.  Aquéllos a los que los estudiosos o letrados se refieren como originales en realidad son del año 430 y más tarde. Estos manuscritos no son originales-los originales son aquellos que fueron escritos por santos hombres de Dios siendo inspirados por el Espíritu Santo. En el mejor de los casos tenemos copias de los originales. Cuando me refiero a la Palabra de Dios, no quiero decir una copia o una traducción o una versión; quiero decir la Palabra de Dios que fue originalmente dada por revelación a hombres santos.

Puesto que no tenemos originales y que los manuscritos más antiguos datan del quinto siglo D.C., ¿cómo podemos regresar a la profecía auténtica la cual fue recibida cuando santos hombres de Dios hablaron? Para conseguir la Palabra de Dios de cualquier traducción, o de cualquier versión, tenemos que comparar una palabra con otra palabra y un versículo con otros versículos. Tenemos que estudiar el contexto de todos los versículos. Si es la Palabra de Dios, entonces no puede tener una contradicción pues Dios no se puede contradecir a Sí mismo. El error tiene que estar ya sea en la traducción o en el propio entendimiento de uno. Cuando lleguemos a esa original Palabra respirada de Dios -lo cual yo confío en que podemos hacer- entonces una vez más seremos capaces de decir con toda la autoridad de los profetas de antaño: "Así dice el Señor".

Noten cuidadosamente lo que a continuación se explica acerca de la Palabra: (1) no hay textos originales en existencia hoy en día; (2) no había divisiones de capítulos en los manuscritos originales; (3) no había divisiones de versículos en los manuscritos originales. Nuestra actual división de la Biblia en capítulos, en ambos testamentos, el Antiguo y el Nuevo, data de alrededor de 1250. Nuestra división de la Biblia en versículos data de alrededor de 900 D.C. en el Antiguo Testamento, y de 1551 en el Nuevo.

Dios no puede ser culpado por el error en la división de versículos o capítulos. Los capítulos y versículos sólo son buenos para una referencia rápida. Pero debemos tener presente que los capítulos y los versículos son todos hechos por el hombre y, por lo tanto, desprovistos de autoridad en cuanto a dividir correctamente la Palabra de Verdad.

Observemos algunos ejemplos de divisiones deficientes en capítulos y versículos.

Génesis 1:31:
Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. y fue la tarde y la mañana del día  sexto.

Luego viene el capítulo 2 el cual comienza con "Fueron, pues..." Esa segunda palabra inmediatamente me dice que algo está mal porque "pues" muestra el resultado de lo que ya ha sido dicho. El capítulo 1 cerró con "Y fue la tarde y la mañana el día sexto". Y el capítulo 2 comienza:

Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos.

Versículo 2:
Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.

Versículo 3:
Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.

Versículo 4:
Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados...

El versículo 4 es un pensamiento enteramente nuevo. Los tres primeros versículos del capítulo 2 terminan el pensamiento del primer capítulo. El segundo capítulo debería comenzar con el versículo cuatro: "Estos son los orígenes..."

Juan 2 es otro ejemplo de mala disposición de los capítulos. Una de las razones por la cual la historia de Nicodemo no ha sido entendida es que nunca hemos leído los versículos que la preceden como parte del contexto. Juan 2:23 debería ser lógicamente Juan 3:1.

Estando [Jesús] en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía.

Versículo 24:
Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos,
Versículo 25:
y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre.

Capítulo 3, versículo 1:
Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal de entre los judíos.

El leer esos tres versículos antes de comenzar este tercer capítulo, explica el contexto para la venida de Nicodemo. Jesús sabía lo que había en Nicodemo. Con esta introducción o antecedente al escenario de la historia, se entiende fácilmente a Nicodemo.

Juan 7:53 es un ejemplo de un capítulo que está dividido en la mitad de un versículo.

Cada uno se fue a su casa;

El capítulo 8, versículo 1 comienza:

y Jesús se fue al monte de los Olivos.

Debería leerse: "Cada uno se fue a su casa; y Jesús se fue al monte de los Olivos". Entonces debería haber una división de capítulo para comenzar: "Y por la mañana se volvió al templo..."

Si la división de capítulos no estaba en los originales, ¿qué me dice de los títulos insertados en distintas secciones del texto? Estos títulos tampoco son parte de la Palabra original respirada de Dios y generalmente están escritos en letra negrilla. Estos son los que el hombre ha añadido.

Los párrafos y referencias son todos hechos por el hombre. Los párrafos son interpretaciones de lo que los traductores piensan. Ellos indican que un tema está completo y que uno nuevo comienza. Algunas veces los traductores dejan de reconocer la división apropiada de temas. Las referencias, las cuales están al final de la página, nos dicen lo que, según el pensamiento de los editores, tiene conexión con ese versículo. Algunas veces ellos están en lo cierto, algunas veces se equivocan. Todas estas marcas han sido añadidas y pueden confundir al estudiante común y corriente que es nuevo en la Biblia porque él puede pensar que han sido dadas por Dios mismo.

Dios dio la Palabra original. El no es en nada responsable por los errores que los hombres han introducido por sus títulos o referencias o marcas de párrafos. El hombre cometió todos esos errores.

La puntuación es otro ardid hecho por el hombre. Si usted quiere que la Biblia diga algo para justificar su teología, todo lo que tiene que hacer es manipular la puntuación. A la Palabra de Dios se le puede hacer decir algo que en realidad no dice con solamente poner una coma. Cada traductor siguió su propio plan o su propia norma lo cual hace que toda la puntuación sea desprovista de autoridad divina.

Observemos un caso en que la Versión Reina-Valera evita la inserción de puntuación añadiendo una palabra que toma el lugar de una coma:

Lucas 23:43:
Entonces Jesús le dijo [al malhechor]: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

La palabra "que" no aparece en ningún texto griego, y ha sido añadida por los traductores. Si quitamos la palabra "que", lo que nos queda es: "...De cierto te digo hoy estarás conmigo en el paraíso".  Ahora tenemos una pregunta: ¿modifica la palabra "hoy" al verbo "decir" o al verbo "estar"? Los traductores de la Versión Reina-Valera dieron su interpretación con la inserción de la palabra "que" entre "digo" y "hoy", haciendo que "hoy" modifique "estarás". Otras versiones dan su interpretación poniendo una coma o dos puntos antes de la palabra "hoy", mientras que otras ponen la coma o los dos puntos después de la palabra "hoy". ¿Por qué? Porque un grupo enseña que en el momento que uno muere, se va al cielo, mientras que otros grupos enseñan que en el momento que uno muere, no va necesariamente al cielo pues hay un período de espera antes de ir al cielo. Si es que hay un período de espera entre la muerte y el cielo, entonces Jesús no le podía decir a ese malhechor: "Hoy estarás conmigo en el cielo", puesto que ese malhechor hubiera tenido que esperar un cierto tiempo. Por otro lado, otros dicen que el hombre se va al cielo inmediatamente después de la muerte de modo que la coma antes de la palabra "hoy" está de acuerdo con su teología.

Si un hombre se va al cielo hoy en día, el cielo tiene que estar disponible. Algunos enseñan que el cielo está disponible. Si hubieran estudiado la Palabra, sabrían que el cielo no está disponible. Sin embargo, este versículo habla del paraíso y el paraíso no es el cielo. El cielo es el cielo y el paraíso es el paraíso. Cuando la Palabra de Dios dice "paraíso", quiere decir "paraíso". El paraíso está presente en Génesis, capítulos 1 y 2, al final del cual el paraíso ya no es accesible. No está disponible otra vez hasta el libro del Apocalipsis el cual habla de un nuevo cielo y una nueva tierra donde habita la justicia.

El paraíso siempre es un lugar sobre la tierra. Si nos vamos al ir al paraíso, tiene que estar disponible. ¿Le decía Jesús al malhechor ese día: "...De cierto te digo hoy..." o era "...De cierto te digo, hoy..."? Puesto que el paraíso no existía en el día de la crucifixión, Jesús tenía que decir al malhechor que en algún momento del futuro él estaría con Jesús, no en el cielo, sino en el paraíso.

Leamos la oración con la precisión literal de la palabra "paraíso" en mente.

...De cierto te digo hoy (que) estarás (en un día que viene en el futuro) conmigo en el paraíso.

Esto calza con el resto de la Palabra de Dios. La inserción de una palabra extra, en lugar de una coma en su lugar debido, ha causado tanto error al dividir la Palabra.

Un ejemplo de un grave error de puntuación es en Hechos 21 el cual, cuando lo vi por primera vez, lo encontré difícil de creer. A mí se me había enseñado que los hombres de Dios en la Biblia -como Abraham, Pablo y Juan- nunca cometieron errores. Estos hombres estaban sobre un pedestal, mientras que nosotros, los otros humildes cristianos, les mirábamos con asombro y boquiabiertos porque ellos estaban a un nivel al cual pensábamos que nunca podríamos aspirar. El pasaje del Apóstol Pablo en Hechos 21 me dio una buena sacudida cuando se descubrió el error en el uso de los dos puntos y la coma.

Hechos 21:14:
Y como no le pudimos persuadir [a Pablo], desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor.

Este versículo, en la forma en que tiene la puntuación, obviamente dice que ellos trataron de persuadir al Apóstol Pablo de que cambiase de opinión y no fuese a Jerusalén; pero como Pablo no cambiaba de opinión, ellos finalmente le dijeron: "Está bien, Pablo, anda y haz la voluntad del Señor. Ve a Jerusalén". Pero esto no es lo que dice.

Para entender los antecedentes de esta situación, regresemos a Hechos 20:22.

Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer.

Pablo, estaba ligado en espíritu. Estar "ligado en espíritu" quiere decir que uno no está espiritualmente libre. Pablo quería ir, pero algo le machacaba la mente diciendo: "No vayas". Pablo dijo: "Yo voy a ir a Jerusalén"; pero cuando hizo esta declaración, estaba ligado en espíritu, se sentía restringido. El sabía que no debía ir.

Versículo 23:
salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones [si voy a Jerusalén].

Versículo 24:
Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

¿No suena maravilloso, sincero, devoto? ¿Pero de qué servía la sinceridad de Pablo en ir a Jerusalén cuando el espíritu ya le había dicho que no fuese?

Hechos 21:3:
Al avistar Chipre, dejándola a mano izquierda, navegamos a Siria, y arribamos a Tiro, porque el barco había de descargar allí.
Versículo 4:
Y hallados los discípulos [allí], nos quedamos allí siete días; y ellos decían a Pablo por el Espíritu, que no subiese a Jerusalén.

¿Cuál era pues la voluntad de Dios? Que Pablo no fuera a Jerusalén. ¿Pero quién estaba determinado a ir?

Versículo 8:
Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él.

Versículo 9:
Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban.

El versículo nueve no dice lo que las doncellas profetizaron. Yo le apostaría, sin embargo, que ellas no profetizaron sobre el precio del café, o sobre quién ganaría el próximo juego de pelota. ¿De qué está hablando el contexto? De un hombre que quería ir a Jerusalén mientras que la voluntad del Señor era que no fuera. Pablo persistió, sin embargo. En contexto sabemos cuál fue el tema de la profecía de las doncellas.

Después de un período de tiempo vino otro mensaje para Pablo.

Versículo 10:
Y permaneciendo nosotros allí algunos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo.

Miren el esfuerzo que estaba haciendo Dios para mantener a Pablo fuera de un lío. Primero que nada, le dijo a Pablo personalmente que no fuera a Jerusalén; Pablo estaba ligado en espíritu. Luego Pablo fue prevenido por un grupo en Tiro quienes le dijeron, por el espíritu, que no fuera. Pablo continuó su viaje hasta Cesarea donde cuatro creyentes cristianas profetizaron. Finalmente Dios mandó a un profeta a hacer el recorrido desde Jerusalén hasta Cesarea para que interceptase a Pablo en su jornada y dijese: "Pablo, no vayas a Jerusalén".

Hechos 21:11:
quien viniendo (Agabo) a vernos, tomó el cinto de Pablo [una cinta de tela de diez a doce centímetros de ancho la cual ellos ataban alrededor de sus vestiduras exteriores], y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles.

Versículo 12:
Al oír esto, le rogamos nosotros y los de aquel lugar, que no subiese a Jerusalén.

Dios había hecho todo para mantener a Su hombre fuera de un  gran dilema, pero Pablo estaba determinado a meterse en el dilema. Dios puede tratar de decirle algo a usted; pero si usted no quiere escuchar, El no lo puede forzar a usted.

Versículo 13:
Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón?...

Pablo se lamentaba, para así decirlo: "¿No saben ustedes que yo estoy listo no sólo para ser atado sino a morir también en Jerusalén por el nombre del señor Jesús?" ¡No suena eso magnífico y sincero! Pero Pablo estaba totalmente equivocado. La voluntad del Señor era que no fuera a Jerusalén.

Después de que los traductores dieron la Palabra exactamente hasta este punto, llegaron al versículo 14. Los traductores trataron de ayudar a Pablo a salvar las apariencias en las traducciones modernas con simplemente poner comas y dos puntos.

Versículo 14:
Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor.

Si se dejan las comas y los dos puntos, hay una complicación de errores pues la verdad del pasaje es claramente obvia. Cuatro veces la palabra del Señor para Pablo fue que no fuera a Jerusalén. Si esa era la Palabra de Dios, entonces tiene que encajar con el versículo 14 también. ¿Qué hicieron los traductores? Pusieron comas y dos puntos para justificar su teología pues no podían creer que el Apóstol Pablo jamás hubiese cometido un error. Permítame preguntar: ¿Fue Pablo a Jerusalén? Seguro, él fue a Jerusalén. ¿Se metió en problemas? Claro que sí; él casi perdió su vida allí. Este poderoso hombre de Dios, bajo cuyo ministerio todo el Asia Menor oyó la Palabra de Dios en dos años y tres meses, en los dos años que siguieron no ganó una sola alma para el Señor Jesucristo. El único pasaje es en Hechos 26:28 cuando le testificó a Agripa el rey, quien le dijo a Pablo:"...Por poco me persuades a ser cristiano". Si los evangelistas que usan este texto se dieran cuenta de lo que en realidad implica, nunca lo usarían otra vez. En el contexto, la cita es acerca del ministerio de un hombre que estaba fuera de la voluntad de Dios. Lo más cerca que Pablo llegó a estar en ganar alguien para el señor en todos esos años fue "por poco".

Quite las comas y los dos puntos de Hechos 21:14:

Y como no le pudimos persuadir [a Pablo] desistimos diciendo [dejamos de decir:] hágase la voluntad del Señor.

En un momento sus amigos cristianos le decían a Pablo: "Haz la voluntad del Señor. No vayas a Jerusalén". Trataron lo mejor que pudieron para persuadirle, pero como no le pudieron persuadir, dejaron de decir "haz la voluntad del Señor" porque Pablo estaba determinado a hacer su propia voluntad. Ahora su Biblia encaja como anillo al dedo; ahora tenemos la Palabra de Dios.

Las comas y los dos puntos han sido todos añadidos por el hombre. En la Palabra de Dios original no había puntos, ni dos puntos, ni comas, ni puntos y comas, ni capítulos, ni versículos, ni títulos, ni referencias.



Todas estas cosas han pasado por períodos de cambio. En este estudio en Poder para la vida abundante en el cual estamos interesados en la precisión y la integridad de la Palabra de Dios, debemos volver a esa Palabra original la cual fue dada cuando santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. Debemos arrancar las teologías de los traductores las cuales han venido con las artimañas hechas por los hombres, y una vez más descubrir la perfecta Palabra respirada de Dios.
LA PALABRA CORRECTAMENTE DIVIDIDA
Capítulo 10 de "Poder para la vida abundante"
Por V. P. Wierwille

Una y otra vez he oído la aseveración de que la Palabra de Dios causa problemas en una comunidad o en una iglesia o en nuestra sociedad. Después de oír eso frecuentemente y después de investigar en la Palabra por qué hay división y falta de acuerdo entre cristianos, escribí un estudio titulado: "¿Por qué la división?" La división no viene de la Palabra de Dios; viene de la incredulidad de aquellos que se rehúsan a creer en la integridad y la precisión de la Palabra de Dios.

El tema de este capítulo es la precisión de la Palabra de Dios y la responsabilidad de un obrero hacia esa Palabra. 2 Timoteo 2:15 es nuestro punto de partida al estudiar este tópico.

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.

El único gran requisito de todo estudiante bíblico es usar bien la Palabra de Verdad. La Biblia, la Palabra de Dios en su forma originalmente revelada, es la Palabra de Verdad. Pero cuando se la usa mal, la verdadera Palabra no existe. Tenemos la Palabra de Verdad solamente en la medida en que usemos bien la Palabra de Dios. Todas las personas, en un momento u otro, usan la Palabra. El asunto no es si usamos o no la Palabra; el asunto es si la usamos bien.

Cualquiera puede tomar la Palabra de Dios y hacerla querer decir lo que él  quiere, sacándola de su contexto, o añadiendo u omitiendo ciertas palabras. Hay un cuento de un hombre que dijo una vez que podía probar, de la Biblia, que no hay Dios. Él citó de Salmos 14:1: "No hay Dios".

Salmos 14:1:
Dice el necio en su corazón: No hay Dios...

¿Dice el versículo que no hay Dios? Sí lo dice. Dice: "No hay Dios". Luego uno puede ir  a la Biblia y probar justamente lo que dijo el hombre. Él solamente se olvidó de incluir la primera parte del versículo: "Dice el necio en su corazón..."

Una persona puede probar cualquier cosa con la Biblia con solamente aislar un texto o con cambiarlo. Cualquiera puede justificar un punto de vista teológico manipulando la Escritura.

2 Timoteo no nos dice que usemos la Palabra; nos dice que la usemos bien. 2 Timoteo 2:15 es el único lugar en la Biblia donde se encuentran las palabras "usa bien". De nuevo un uso singular en la Palabra de Dios indica que la expresión es particular y dinámicamente significativa. Las palabras españolas "usa bien" son la palabra griega orthotomounta. Orthos quiere decir "perfectamente correcto" o "perfectamente recto". Temno quiere decir "cortar" o "dividir". Juntando estas dos palabras en la palabra orthomounta, traducida "usa bien" en la Versión Reina-Valera, literalmente quiere decir "un corte perfectamente correcto". El profundamente exacto matiz de su significado aquí es que sólo hay una forma de cortar o dividir correctamente la Palabra; todas las otras formas son cortes equivocados. Lo que muchas personas enseñan -de que siempre y cuando usted sea sincero, todo será fantástico- no es lo que la Palabra enseña. 2 Timoteo 2:15 dice que debemos procurar con diligencia presentarnos a Dios aprobados dividiendo correctamente la Palabra. Hay solamente una forma de cortar perfectamente la Palabra. Todas las demás formas son cortes errados. Ahora, ¿entiende por qué tenemos separaciones, denominaciones y sectas en la, así llamada cristiandad? Ellas emanan de una división incorrecta de la Palabra.

Las primeras palabras en 2 Timoteo 2:15 son: "Procura con diligencia". Para dividir correctamente la Palabra lo primero que uno tiene que hacer es poner esfuerzo, estudiar. No se le dice que estudie comentarios o escritores seculares; uno tiene que estudiar la Palabra. Si vamos a dividir correctamente la Palabra, tenemos que estudiar la Palabra y no lo que la gente dice sobre ella.

Por años no hice más que leer alrededor de la Palabra de Dios. Solía leer dos o tres obras de teología semanalmente, mes tras mes y año tras año. Yo sabía lo que el profesor fulano decía, lo que el doctor mengano y lo que el reverendísimo zutano decían, pero no le podía citar a usted la Palabra. Yo no la había leído. Un día llegué a estar tan fastidiado y cansado de leer alrededor de la Palabra, que llevé más de 3.000 volúmenes de obras teológicas al basurero municipal. Decidí dejar de leer alrededor de la Palabra. En consecuencia, he pasado años estudiando la Palabra -su integridad, su significado, sus palabras.

¿Por qué estudiamos? Porque Dios cuenta con que nosotros como obreros, sepamos lo que dice Su Palabra.

1 Corintios 12:1:
No quiero hermanos, que ignoréis acerca de los  dones [asuntos] espirituales.

Puesto que Dios no quiere que ignoremos, sólo hay una cosa que El quiere que seamos -sabios.

Debemos procurar con diligencia presentarnos a Dios aprobados, no al hombre. Usted no procura con diligencia presentarse aprobado al principal financista de su comunidad, o a los líderes de su denominación. El que los hombres lo aprueben a usted o no, no es de importancia primaria; lo primero es presentarse aprobado ante Dios. Y la única forma en que usted se va a presentar aprobado ante Dios es estudiando y dividiendo correctamente la Palabra.

Romanos 16:10
Saludad a Apeles, [quien es] aprobado en Cristo...

No dice que él era aprobado en la comunidad o por la sociedad o en la denominación, sino que era aprobado en, o por, Cristo.

Hechos 2:22:
Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios...

Nosotros estudiamos para presentarnos a Dios aprobados porque somos obreros que no tenemos que avergonzarnos de nuestra obra. Si yo fuera un carpintero y construyera una casa con uniones y ensamblajes que se abren, me presentaría reprobado por mi obra al venir el dueño a inspeccionar. Un obrero es aprobado o reprobado por la persona que lo emplea. Así que estudiamos la Palabra para poder presentarnos aprobados ante Dios, porque somos responsables ante El por nuestra obra.

Mateo 12:36, 37:
Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.

Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

Romanos 14:12:
De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.

La Palabra dice y establece que cada uno dará cuenta de sí mismo. Para tener la aprobación de Dios debemos estudiar la Palabra y estudiarla en la forma correcta. La forma correcta es el corte correcto de la Palabra de Verdad para tener la verdadera Palabra.

Jesucristo, el hijo unigénito de Dios, dividió correctamente la Palabra. De acuerdo con Lucas 24:44 Jesús dividió el Antiguo Testamento en la Ley, los Profetas y los Salmos. "Salmos" quiere decir "escritos" en uso bíblico. A mí se me había enseñado a dividir el Antiguo Testamento en los libros de la Ley, los libros históricos, los libros poéticos, los Profetas Mayores y los Profetas Menores. Yo los ponía en cinco categorías mientras que Jesucristo los puso en tres. ¿Quién piensa usted que estaba en lo correcto? Jesucristo dividió correctamente la Palabra.

Salmos 116:15 es otro versículo que frecuentemente es dividido incorrectamente. Este es un versículo que se oye frecuentemente en un funeral cuando un buen hombre de Dios ha muerto.

Salmos 116:15:
Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos.

Nosotros decimos: "Estimada, buena a los ojos del Señor es la muerte de esta persona". ¡Hablando de división incorrecta de la Palabra! No es bueno a los ojos de Dios que Germán haya muerto, o que Juan o que María hayan muerto porque ellos no pueden ayudar a Dios para nada después de muertos. Únicamente cuando estaban vivos podían ayudar a Dios. La palabra "estimada" en el texto es "costosa".

Nosotros hablamos de un diamante como de una piedra preciosa, lo estimamos porque es costoso y raro. Mientras más costoso sea, más estimado o precioso es. Eso es lo que se quiere decir con "estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos". No le cuesta nada a Dios cuando un incrédulo o un rechazador de Dios muere. De todas maneras ellos no han hecho nada por  Dios. Pero si un creyente muriese, sería costoso para Dios. Por eso es que el salmista dijo: "Costosa es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos".

La Palabra de Dios es la verdadera Palabra solamente cuando es dividida correctamente. Cuando se divide incorrectamente tenemos error en el lugar en particular donde se ha dividido incorrectamente. Para ilustrar: si divido correctamente la Palabra de Verdad en cuanto a la salvación, tendré la verdadera Palabra en cuanto a la salvación. Pero si divido incorrectamente la Palabra de Verdad en el tema del Espíritu Santo, entonces en ese lugar no tengo la verdadera Palabra. Naturalmente seré sincero tanto en la salvación como en el Espíritu Santo; pero la sinceridad no es en absoluto garantía de verdad. La sinceridad es maravillosa, pero no es sinónimo de verdad. A mí me gusta la gente sincera, pero también he sido engañado por ellos. La gente insincera nunca me ha podido engañar, pero la gente sincera sí lo ha hecho.

Sinceridad o falta de sinceridad no es el factor determinante para la verdad. La Palabra de Dios es Verdad. Cuando la dividimos correctamente tenemos la verdadera Palabra; cuando la dividimos incorrectamente tenemos error.

En el asunto de presentarse aprobado ante Dios, la gente está de nuevo en desacuerdo. La gente dice que nos presentamos aprobados a Dios si oramos en cierta forma, o si las flores están en el altar en la posición correcta. No le hace un pito de diferencia a Dios donde están situadas las flores en el altar. Puede que nos haga diferencia a nosotros, pero no le hace absolutamente ninguna diferencia a Dios. La Palabra de Dios dice que nosotros procuramos con diligencia presentarnos a Dios aprobados usando bien, dividiendo correctamente, la Palabra. Si dividimos correctamente la Palabra, nos presentamos aprobados a Dios; si la dividimos incorrectamente, no nos presentamos aprobados. Debemos llegar a la posición de usar la Palabra como única autoridad. Los creyentes cristianos nunca se pueden poner de acuerdo en los otros asuntos externos, superficiales y ritualísticos. Sólo pueden ser unidos cuando se presentan aprobados a Dios dividiendo correctamente la Palabra.

He aquí un ejemplo que hace un comentario tristemente ridículo de cómo algunos supuestos cristianos tratan de presentarse aprobados ante Dios. Hace muchos años, haciendo investigaciones en los archivos de la escuela de la Divinidad de la Universidad de Chicago, me encontré con un recorte de periódico sobre una denominación que tenía dos fracciones. La causa del rompimiento fue la cuestión de si Dios había creado originalmente a Adán y Eva con o sin ombligo. ¡Increíble! Un grupo decía que Adán y Eva no tenían ombligo mientras que la otra facción creía que Dios les había dado ombligo a ambos, Adán y Eva. Uno de los grupos construyó una iglesia nueva justamente al frente de la anterior y llamaron a su nueva denominación la "Primera Iglesia de los Ombliguistas". Los cristianos traen reprobación sobre sí mismos cuando se desvían en tales asuntos impertinentes.



No le hace diferencia alguna a Dios si uno usa un vestido largo o un vestido corto; no le hace diferencia alguna a El si uso corbata o no. Podría enseñar la Palabra tan efectivamente con una corbata o sin ella. La grandeza no está en lo que usamos o cómo nos adornamos, sino en si dividimos correctamente la Palabra. Esta Palabra de Dios es la cosa más grande en el mundo entero y dividida correctamente nos da la verdadera Palabra; nos da eficacia, poder, exuberancia y la vida más abundante que Jesucristo hizo disponible.
CRECÍA Y PREVALECÍA PODEROSAMENTE LA PALABRA DEL SEÑOR
Por Victor Paul Wierwille
Capítulo 9 de
"Poder para la vida abundante"

Cuando la Palabra de Dios prevalece, el poder de Dios se manifiesta a sí mismo de una forma tremenda. Esto está documentado en Hechos 19 donde la Palabra prevaleciente revolucionó no sólo una comunidad sino también una sección completa del mundo en un corto periodo de tiempo.

Hechos 19 dice que Pablo fue a Éfeso y encontró allí ciertos discípulos. Él administró el poder del espíritu santo en manifestación, y “eran por  todos unos doce hombres”. El versículo 8 comienza el pasaje que demuestra la dinámica de la Palabra de Dios prevaleciente.

Hechos 19:8:
Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.

Por tres meses Pablo fue a la sinagoga y les mostró  la Palabra de Dios. Pero tres meses es todo el tiempo que se quedó porque incrédulos maldijeron el Camino.

Versículo 9:
Pero endureciéndose algunos (muchos) y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno  llamado Tiranno

Pablo fue a la sinagoga por tres meses, predicando y enseñando la Palabra de Dios; pero cuando ellos rehusaron creer la Palabra de Dios, Pablo separó a los creyentes. Él dijo: “Ustedes los que quieran creer, vengan conmigo; nos vamos a la escuela de Tiranno. El resto de ustedes que no quieran creer en la precisión de la Palabra de Dios, simplemente quédense aquí en la sinagoga”. En realidad no fue Pablo el que separó esta sinagoga. Los endurecidos y maldicientes con su incredulidad fueron los responsables por la división de la sinagoga de Éfeso. ¡Y qué separación que fue!, pues el versículo 10 dice:

Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia (bíblicamente, “Asia” se refiere a una provincia), judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús.

En dos años y tres meses toda el Asia Menor oyó la Palabra de Dios. En nuestro día y nuestro tiempo, con los gastos multimillonarios en misiones extranjeras, publicaciones, periódicos, radios, estaciones de televisión, y todos los otros medios de comunicación, este evento nunca se ha repetido. Nunca hemos abarcado a toda el Asia Menor con la Palabra de Dios en una generación. Pero el Apóstol Pablo y un puñado de creyentes cumplieron la hazaña en dos años y tres meses. O Dios ha cambiado o Pablo y estos hombres que estudiaron en la escuela de Tiranno habían hecho conexión con algo que utilizaron en toda su capacidad.

Queda establecido en los relatos bíblicos que cada uno de estos hombres actuaron con denuedo después de ser llenos del poder del espíritu santo y de conocer la Palabra de Dios. A medida que estos hombres aprendían, enseñaban la Palabra a algún otro, quien a su vez, enseñaba a otros individuos de modo que toda el Asia Menor escuchó la Palabra de Dios en dos años y tres meses. Esta campaña evangelística comenzó bajo el ministerio de un hombre.

El versículo 11 nos dice lo que pasó.

Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo.

Cuando Pablo creyó la Palabra, predicó la Palabra y enseñó la Palabra, sucedieron milagros extraordinarios.

Esta conmoción que comenzó en Éfeso con la Palabra de Dios prevaleciendo tuvo un efecto repercutidor. Personas a las cuales Pablo no les había enseñado trataron de meterse en la acción también, pero sus acciones les resultaron contraproducentes.

Versículo 13:
Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo…

En Hechos 19:13 gente con espíritus malos trataba de expulsar espíritus malos. Este versículo le dará problemas a una persona hasta que entienda que un espíritu malo más poderoso tiene el mando sobre los espíritus malos menos potentes. Justamente como en el ejército cuando un capitán le dice al soldado raso que salte, el soldado raso no pregunta cuán alto debe saltar; simplemente salta. Esto es lo que hacían estos varios espíritus diabólicos. Estos exorcistas trataban de expulsar espíritus diabólicos por medio de otros espíritus diabólicos en el nombre de Jesús, diciendo: “Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo”.

Versículo 15:
Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?

Estos hijos de Esceva, jefe de los sacerdotes, expulsaban espíritus diabólicos por medio de otros espíritus diabólicos. Pero uno de estos espíritus malos salió y le replicó a los hijos y dijo: “Un momento. A Jesús conocemos, y sabemos quién es Pablo, pero vosotros, ¿quiénes sois?

Versículo 16:
Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa  desnudos y heridos.

¿Pueden tan sólo ver a aquellos hombres aterrorizados huyendo a la carrera? Una vez que los espíritus diabólicos fueron alborotados, el hombre en quien estaba el espíritu diabólico atacó a estos hombres, arrancándoles la ropa y golpeándolos de modo que ellos huyeron de la casa desnudos y heridos.  

Versículo 17:
Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Éfeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús.

Versículo 18:
Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos.
Versículo 19:

Versículo 19:
Asimismo muchos de los que habían practicado la magia…

¿Sabe usted lo que es la magia? La magia es una parte del campo completo de la Percepción Extra Sensorial; por ejemplo: las tablas de la ouija las cuales se venden hoy en día en todo lugar para que los niños jueguen con ellas porque queremos que los niños se inicien correctamente en el mundo de los espíritus. Les decimos que es tan sólo un bonito juego para divertirse. En realidad es un jueguito para abrir sus mentes a la posesión diabólica la cual más tarde controlará y usará al niño según la propia voluntad del espíritu.

Hoy en día muy poca gente conoce la diferencia entre un espíritu malo y un espíritu bueno así que aceptamos lo que se nos enseña y decimos que Dios los da todos. Cometemos solamente un error básico -¿cuál dios? La Biblia dice que hay dos dioses-uno es el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo y el otro es el dios de este mundo llamado Satanás. Más adelante les mostraré esto en la Palabra de Dios, línea por línea y palabra por palabra.

Hechos 19:19:
Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata.

Piense cuánto serían 50.000 piezas de plata en monedas de nuestros días. El versículo 20 muestra la plenitud del gozo y la grandeza del ministerio en Éfeso.

Hechos 19:20:
Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor.

¿Qué crecía? No la opinión del hombre. La Palabra del Señor crecía y la Palabra del Señor prevalecía. Cuando esa Palabra de Dios prevalece, empiezan a ocurrir cosas en nuestras vidas, en nuestra comunidad y en nuestra sociedad. Pero mientras el crecimiento de la Palabra de Dios sea impedido, mientras la gente no entienda la plenitud de la Palabra de Dios, nunca podrá prevalecer. Dios quiso que Su Palabra prevaleciese. Dios nos dio Su Palabra para que nosotros podamos guiar a la gente de las tinieblas a la luz gloriosa del evangelio de redención y salvación para hacer conocer Su voluntad.

Toda el Asia Menor oyó el Evangelio por el ministerio de un hombre. Cuando la Palabra vuelva a ser real, los movimientos de evangelización avanzarán de nuevo. La gente será salva sin necesidad de periódicos, sin la radio, sin la televisión, sin la cooperación de todas las iglesias de una comunidad. Cuando comenzamos a vivir la Palabra, la Palabra comienza a difundirse en nuestra vida diaria. Es la Palabra de Dios que nos da fe para nacer de nuevo.

Romanos 10:17:
Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

La fe no viene por el oír lo que Vanidades o Bohemia o Panorama o Selecciones tengan que decir. La fe viene por el oír de una cosa -la Palabra de Dios. La Palabra de Dios edifica creencia de modo que un hombre pueda nacer de nuevo del Espíritu de Dios y ser lleno del poder del espíritu santo. La Palabra de Dios es Fiel. Lo que Él ha prometido, Él es capaz de llevar a cabo. Su Palabra es la misma ayer, y hoy, y por los siglos. Crea esa Palabra, hable esa Palabra, y ella produce hoy en día los mismos resultados que produjo en cualquier momento de la historia de la civilización desde que fue dada la Palabra. La Biblia dice que debemos permanecer en la Palabra y que debemos permitir que esta Palabra permanezca en nosotros. En la medida en que permanezcamos en la Palabra, esta Palabra toma el lugar del Maestro en nuestras vidas.


Yo nunca he visto un hombre, mujer, o niño o niña cuya alma no haya vibrado cuando esta Palabra de Dios comenzó a descubrírseles. ¿Por qué? Porque la Palabra de Dios revela misterios, como dice en Romanos 16:25 y 26. La Palabra nos hace sabios para la salvación como nos dice 2 Timoteo 3:15. De acuerdo a Hechos 17:11 debemos escudriñar la Palabra de Dios en busca de la verdad. No escudriñamos ninguna fuente secular en busca de la verdad. Debemos buscar en la Palabra de Dios porque la Palabra de Dios es la Voluntad de Dios. Una vez que conozcamos Su Voluntad y dejemos  que prevalezca en nuestras vidas, entonces veremos el poder de Dios en manifestación.


lunes, 13 de octubre de 2014

EN EL PRINCIPIO ERA EL VERBO
Por V.P. Wierwille
CAPÍTULO 8
De "Poder para la vida abundante"


El comienzo del Evangelio de Juan declara:

En el principio era el Verbo, y el Verbo con Dios, y el Verbo era Dios.

Observe que hay tres usos de la palabra “verbo” en el versículo 1.

Juan 1:2:
Este era el principio con Dios.

Logos quiere decir “palabra” o “comunicación”. Se habla de Dios como del logos porque Él es la Palabra. Cristo es el logos, la Palabra de Dios en persona; mientras que la Biblia es el logos, la Palabra de Dios por escrito.

¿De cuál logos habla Juan 1:1? “En el principio era el logos, y el logos era con Dios, y el logos era Dios”. La palabra que se usa en este versículo es a la vez la Palabra escrita, de la que hoy hablamos como la Biblia, y Cristo, la Palabra en persona.

La clave para entender Juan 1:1 y 2 es la palabra “con”. Si se usara cualquier otra palabra griega para la palabra “con” excepto pros, la Biblia entera se derrumbaría. La Palabra pros quiere decir “junto con, pero claramente independiente de”. Eso es precisión semántica exquisita. Jesucristo en el principio estaba junto con Dios, sin embargo él era claramente independiente de Dios. La Palabra escrita estaba originalmente con Dios, y sin embargo era claramente independiente de Dios. Esto es un uso admirable porque refuta la enseñanza errónea de que en el principio Jesucristo estaba con Dios para comenzar todas las cosas. Esto no es lo que la Palabra dice. Dice que Jesucristo estaba con Él, pero la Palabra escrita también estaba con Él. ¿Cómo? En lo que usted y yo podríamos expresar como la “mente de Dios”. Dios en Su presciencia sabía de la venida del Señor Jesucristo. Él sabía de los profetas a quienes les podría dar la Palabra, y de su fidelidad en escribir y hablar la Palabra. Todo esto estaba con Dios debido a Su presciencia. ¿Sabe que usted estaba con Dios desde el principio si usted es un creyente renacido?

Efesios 1:4:
Según nos escogió (Dios) en él antes de la fundación del mundo…

Si usted fue escogido antes de la fundación del mundo, ¿dónde estaba usted? No me diga que ha vivido ya con Él en la eternidad. No, sino que en la presciencia de Dios, Dios sabía que usted creería algún día, que volvería a nacer del Espíritu de Dios. Por eso es que la Palabra dice que Él lo escogió a usted y que usted estaba con Él antes de la fundación del mundo.

Observe otra Escritura que lo corrobora.

2 Tesalonicenses 2:13:
…Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.

Nosotros estábamos con Él desde el principio, como Jesucristo estaba con Él, como la Palabra escrita estaba con Él, y sin embargo éramos claramente independientes de Él. Esto explica la importancia del uso de pros.

Por lógica deductiva, si Dios es perfecto, entonces el logos, Jesucristo, tiene que ser perfecto. Si Dios es perfecto y Cristo es perfecto y la Palabra es dada según santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo, entonces la Palabra de Dios también tiene que ser perfecta.

Dios es perfecto, luego Jesucristo es perfecto, luego la Palabra revelada de Dios es perfecta. Consecuentemente las palabras que forman la Palabra también tienen que ser perfectas. Por esto es que si se hubiera usado cualquier otra palabra en vez de la preposición pros en Juan 1:1 y 2 toda la Biblia se haría pedazos a causa del uso imperfecto de las palabras. Para tener una Palabra perfecta, las palabras tienen que ser perfectas y el orden de las palabras tiene que ser perfecto.

¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué Juan 3:16 está situado exactamente donde está? ¿por qué está Gálatas 5:4 exactamente donde está? ¿por qué está I Corintios 12 donde está? ¿por qué está I Corintios 14 donde está? Si estuvieran en cualquier otro lugar el orden de las palabras sería imperfecto. Una cadena no es más fuerte que su eslabón más débil. Esto es verdad también en la Palabra. Si la Palabra puede ser rota en cualquier lugar, la Palabra se derrumba desde Génesis hasta Apocalipsis. O toda la Biblia es la Palabra de Dios desde Génesis 1:1 hasta Apocalipsis 22:21, o nada de ella es la Palabra de Dios. Alguien puede decir: “Creo lo que dice Juan 3:16, pero no creo en I Corintios 14, donde Pablo dice: ‘quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas”. Si uno puede creer en Juan 3:16 y desechar I Corintios 14, entonces puedo creer en I Corintios 14 y desechar Juan 3:16. ¿Qué nos queda? Nada. Opiniones de hombres. Todo en la Biblia tiene que ser la Palabra de Dios o nada lo es.

Dios es perfecto, la Palabra es perfecta, y, por lo tanto, la Palabra quiere decir lo que dice y dice lo que quiere decir. Dios tiene un propósito para todo lo que Él dice, dónde lo dice, por qué lo dice, cómo lo dice, a quién se lo dice, y cuándo lo dice.

En cierta etapa de mi vida creía que la Palabra de Dios estaba llena de mitos. En aquella época le podría haber citado numerosos teólogos, pero no le podría haber citado la precisión de la Palabra de Dios. Hubo un tiempo en mi vida en que yo ni siquiera creía las palabras “Santa Biblia”. No creía en los milagros, no creía en la segunda venida. No era más que un incrédulo de remate. Aprendí mi incredulidad en las escuelas donde asistí, las cuales enseñaban que la Biblia estaba llena de errores, que la Palabra de Dios está llena de mitos, que tiene muchas falsificaciones en ella. Si un ministro no cree que la Biblia es la Palabra de Dios y si piensa que está llena de mitos y falsificaciones, ¿cuáles serían las acciones de un hombre si actuara según lo que cree? Dejaría el púlpito si fuera honesto consigo mismo.

Tengo muy poco respeto por aquellos que desde el púlpito o desde el salón de conferencias declaran: “Este versículo está bien, pero aquél es una interpolación, y aquel otro es un mito”. Los hombres nos quieren enseñar que el libro de Génesis tuvo cuatro o cinco escritores distintos en los primeros capítulos. Esa es una enseñanza presuntuosa cuando la Palabra de Dios declara que santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. ¿A cuál de los dos le va a creer usted-a la Palabra de Dios o a las opiniones de los hombres? Deberíamos interesarnos en la integridad de la Palabra de Dios.


Hemos dejado de andar en la libertad en este nuestro día y nuestro tiempo porque la Palabra no es real, no vive, no es dinámica para nosotros o en nosotros. Consecuentemente, la mayoría de la gente son inválidos espirituales, viajando gratis en lo espiritual. Ellos se pasean con las creencias de algún otro. Mucha gente hoy en día prefiere leer y estudiar la literatura del ahora antes que la literatura de la eternidad. ¿Por qué? Porque la palabra del hombre ha tenido preeminencia sobre la maravillosa Palabra de Dios. Si lo que dice el hombre contradice a la Palabra, se quedan con la palabra del hombre antes que con la Palabra. Si queremos libertad, si queremos hacer conexión con los recursos para la vida más abundante, entonces la Palabra de Dios demanda que estudiemos y vivamos esta incomparable Palabra.
NO SOLO DE PAN VIVIRÁ EL HOMBRE
Por Victor Paul Wierwille
Capítulo 7 de
"Poder para la vida abundante"

El problema espiritual básico del hombre es no creer en la integridad de la Palabra de Dios, simplemente no creer lo que Dios dice. Muy poca gente cree que la Palabra de Dios es exacta, que quiere decir lo que dice y que dice lo que quiere decir. De este modo el hombre está en un constante dilema en su búsqueda de la verdad; él no tiene ninguna piedra de toque, ningún criterio para la verdad porque no quiere ir a la Palabra y estudiar su integridad y su precisión.

En Mateo 4:4, la Palabra de Dios declara:

…Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Noten las palabras “de la boca de Dios”. A Dios se le ha atribuido una característica humana, pero Dios no tiene boca. De nuevo, es la figura literaria condescensio, la marca de énfasis del Espíritu Santo.

El hombre no se puede sustentar solamente bajo una dieta de alimento físico; necesita que su alimento sea complementado con toda palabra que viene de Dios. El hombre no puede vivir de palabras que vienen de hombres, de distintos escritores, de distintos teólogos o de distintos grupos eclesiásticos, sino de palabras que vienen de Dios.

El hombre sí necesita alimentos físicos para el mantenimiento de su cuerpo físico. Pero un hombre tiene algo más que cuidar además de su cuerpo físico. El alma de un hombre también necesita nutrimento. El alma del hombre no puede ser sustentada con puré de papas, salsa y filete de carne. Mateo 4:4 declara que no sólo de pan vivirá el hombre “sino de toda palabra”…No sólo necesita una palabra aquí y una palabra allá; no un versículo aquí y otro versículo allá; “sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. La Palabra de Dios es ese alimento que requiere el hombre de modo que pueda renovar su mente y así manifestar la vida más abundante.

La debilidad espiritual y la incapacidad espiritual sólo se pueden deber a una dieta impropia, eso es: el abandono de la Palabra de Dios. En su mayor parte, la anemia espiritual causada por el abandono de la Palabra de Dios puede ser atribuida hoy en día al hecho de que no se entiende la Biblia cuando es leída. La Biblia no se entiende porque nunca se nos ha enseñado cómo entenderla. ¿Quién nos ha enseñado las figuras literarias? ¿Quién nos ha enseñado lo que es revelación? ¿Quién nos ha mostrado la precisión de la Palabra? Por eso es que tenemos anécdotas sobre la Biblia cubierta de polvo. En realidad uno no puede culpar a la gente por esto. La culpa debería recaer sobre aquellos de nosotros que hemos sido predicadores y maestros porque no hemos comunicado la Palabra al hombre de hoy.

¿Pero qué me dice de las personas cuyas Biblias no están cubiertas de polvo y abandonadas, y sin embargo son aún débiles espiritualmente? Su dolencia espiritual tiene que ser causada por el uso equivocado de la Palabra de Dios. El uso impropio significa que no se está dividiendo correctamente la Palabra de Dios. A algunos de nosotros se nos ha instruido que leamos la Biblia por lo menos una vez al día; pero cuando hemos terminado de leer nuestra Escritura diaria, ¿qué es lo que sabemos? No hemos aprendido nada porque no la hemos entendido. ¿Qué pasa cuando la gente deja de entender la Palabra? Sucumben ante todas las doctrinas y teorías del hombre. Esta gente, espiritualmente hambrienta, es llevada de un lado a otro con cada filósofo nuevo o idea nueva. Las sombras fugaces de unos cuantos grandes nombres, antes que la Palabra de Dios, mantienen a la gente embelesada. Demasiada gente cree lo que ha recibido del hombre y entonces tratan de corroborar sus creencias yendo a la Biblia y seleccionando Escrituras que justifiquen sus ideas.

Una mujer me escribió una vez con respecto a una de nuestras radiodifusiones. Puesto que mi prédica estaba de acuerdo con lo que ella pensaba, le había gustado. Supongamos que la enseñanza hubiese sido la Palabra y que no hubiera estado de acuerdo con lo que ella pensaba. ¿Hubieran sus creencias cambiado la Palabra de Dios? Ya sea que creamos o no, de todas maneras sigue siendo la Palabra de Dios.

Hace algunos años yo estaba enseñando una clase en un estado del sur. Después de la segunda sesión vino a mí un hombre y dijo: “Yo pienso que ésta es la enseñanza bíblica más lógica que yo haya oído, pero”, él dijo, “es desconcertante para mí porque yo siempre he mantenido otras opiniones y no quiero cambiar mi modo de pensar. Usted me está confundiendo”. Este caballero no terminó la clase porque ya tenía cerrada su mente. Eses era su privilegio, pero la Palabra de Dios aún es Verdad ya sea que la creamos o no.

Cuando se combina dos partes de hidrógeno y una parte de oxígeno se obtiene agua. A mí no me importa si usted ora o no ora, si usted es cristiano o no es cristiano, si usted cree o no cree; no hace diferencia alguna porque la ley es que dos partes de hidrógeno y una parte de oxígeno es agua. La Palabra de Dios es tan infalible como eso. Por esto es que nosotros deberíamos honestamente llegar al punto en que permitamos que la Palabra de Dios tome preeminencia en nuestras vidas sin importar qué ideas, sin importar qué teorías, sin importar qué opiniones podamos haber sostenido. Tenemos que venir a la Palabra, dejar que la Palabra hable, y entonces ajustar nuestro pensamiento de acuerdo a la integridad y a la exactitud de la Palabra. Después de haber dejado que la Palabra hable, debemos armonizar consecuentemente nuestras creencias, nuestras acciones y nuestro vivir.

2 Pedro 1:3 dice de la Palabra:

Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder (el de Dios), mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia.

Dios por Su divino poder, nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad. Si queremos las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, tenemos que ir a la Palabra de Dios. Si uno juega fútbol, tiene que seguir las reglas del juego de fútbol. Luego, lógicamente, si nosotros queremos conocer la voluntad de Dios, ¿adónde vamos? ¿Al comentario, a los teólogos, a la enciclopedia o al sermón del domingo pasado? No. Nosotros vamos a la Palabra de Dios.

I Tesalonicenses 2:13:
Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la Palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.

Ellos recibieron la Palabra de Dios, la cual oyeron de Pablo. La gente podría haber dicho: “Ese es sólo Pablo hablando”, pero no lo hicieron. Pablo dice a los Tesalonicenses: “recibisteis la Palabra de Dios que oísteis de nosotros…no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la Palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.

La Palabra declara de sí misma en Salmos 12:6:

Las palabras de Jehová son palabras limpias,
Como plata refinada en horno de tierra,
Purificada siete veces.

Si la Biblia tiene las palabras de Jehová entonces estas palabras tienen que ser impolutas y absolutamente puras. Ellas son “…Como plata refinada en horno de tierra, Purificada siete veces”.

Salmos 119:162:
Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos.

¿Se regocija usted en la Palabra como el que halla muchos despojos? ¿Se regocijaría usted tanto en la Palabra como lo haría si se encontrase mil dólares?

I Corintios contiene otro testimonio de la Palabra de Dios con respecto a la integridad de la Palabra de Dios.

I Corintios 2:13:
Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las (palabras) que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo  espiritual.

Si éstas son palabras que el Espíritu enseña, entonces deberíamos lavar nuestros oídos, quitar las telarañas de nuestra mente, y comenzar a estudiar la Palabra para conocer su exactitud inherente.

Jeremías 15:16:
Fueron halladas tus palabras, y yo  las comí; y tu palabra (la Palabra, no lo que la gente decía sobre ella, no lo que algún teólogo escribió sobre ella) me fue por gozo y por alegría de mi corazón…

Esto no quiere decir que encontraron la Biblia o la Palabra y la masticaron o la comieron físicamente. Cuando la Palabra fue hallada, la digirieron; vivieron de ella; ella era su vida, el latido de su corazón.

La Palabra es casi increíble porque es tan verdadera. A demasiados ministros les gusta hablar alrededor de la Palabra, tomando un versículo, leyendo ese versículo como texto para el día, dando ilustraciones de Cervantes y de Selecciones, regresando a leer el versículo, dando la bendición y yéndose a casa. ¿Cuánto de la Palabra ha aprendido entonces la congregación? ¡Nada! Cuando la gente comió la Palabra según se encuentra en Jeremías, comieron la Palabra pura. Nosotros tenemos que predicar la Palabra pura.

Toda la Creación de Dios es maravillosa; pero de todas las obras de Dios, la más grande de Sus obras es Su Palabra.

Salmos 138:2:
…Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.


Dios ha engrandecido Su Palabra como Su Nombre sobre todas las cosas. No dice eso de las estrellas o de los planetas. Engrandeció Su Palabra sobre todas las cosas. La magnificó. La exaltó. La Palabra de Dios es tanto Dios como Dios es Dios. Lo que Dios dijo que fuese, fue; lo que Dios dijo que es, es; lo que Dios diga que sea, será. ¿Ve usted por qué tenemos que volver a la integridad y precisión de la maravillosa Palabra de Dios? No podemos confiar en la palabra del hombre porque el hombre es llevado por doquiera, estando aquí hoy y muy lejos mañana; pero la Palabra de Dios “vive y permanece para siempre”. Esa Palabra perdura.
QUE EL HOMBRE DE DIOS SEA PERFECTO
CAPÍTULO 6
DE "PODER PARA LA VIDA ABUNDANTE"
Por Víctor Paul Wierwille

Después de establecer cómo llegó a existir la Palabra de Dios, el siguiente paso en nuestro proceso de construcción es encontrar cuál es la función de Su Palabra. Observemos otra vez  2 Timoteo 3:16:


Toda la Escritura es inspirada por Dios (respirada de Dios), y útil para enseñar, para redargüir (reprender demostrando el error), para corregir, para (lo cual es) instruir en justicia.


Toda la Escritura desde Génesis hasta Apocalipsis es útil. ¿Para qué es útil? Es “…útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”. Toda la Escritura es útil en tres áreas: (1) enseñar, lo cual es cómo creer correctamente; (2) redargüir, lo cual es reprender en los lugares donde no estamos creyendo correctamente, demostrando el error; y (3) corregir, lo cual es ponernos de vuelta en la creencia correcta. Toda la Palabra de Dios hará precisamente eso. Nos enseñará cómo creer correctamente, nos redargüirá en los lugares donde estemos creyendo equivocadamente, y nos corregirá de modo que podamos de nuevo creer correctamente. Estos tres son todos “instruir en justicia”.
Muchas veces viene un crítico de la Biblia y dice: “Bueno, la Biblia no es verdad. Yo pienso que hay demasiadas contradicciones; la Biblia realmente es sólo otro libro entre tantos”. Este no es el testimonio de la Palabra de Dios. El testimonio de la Palabra de Dios es que toda la Escritura es respirada de Dios y es útil para enseñar, lo cual es cómo creer correctamente, cómo creer positivamente. Si nosotros vamos a hacer conexión con los recursos para la vida en abundancia, tenemos que saber cómo creer correctamente. A aquella gente que dice que la Biblia tiene muchos errores en ella, me gustaría decirles que la verdadera Palabra de Dios es precisa desde Génesis hasta Apocalipsis. Los errores se han introducido porque el hombre ha propagado esos errores. Los hombres han introducido sus opiniones y deseos en la Palabra. Cuando los hombres vienen y dicen que ellos no creen en la Biblia, debemos recordar que la Biblia nunca fue escrita para el incrédulo, para el agnóstico o para el infiel; la Biblia no fue escrita para los rechazadores de Dios y los negadores de Dios. La Biblia fue escrita para hombres y mujeres que quieren encontrar respuestas. La Palabra de Dios es dada a los hombres y mujeres que quieren hacer conexión para la vida más abundante. Por esto es que el crítico que viene de afuera de la Palabra de Dios no tiene tierra firme en que pararse para juzgar a la Palabra porque la Palabra ya lo ha juzgado a él.


La Biblia fue escrita de modo que usted como creyente no tenga que ser llevado por doquiera de todo viento de doctrina, o teoría, o ideología. Esta Palabra de Dios no cambia. Los hombres cambian; las ideologías cambian, las opiniones cambian; pero esta Palabra de Dios vive y permanece para siempre. Ella permanece, ella se mantiene firme. Veamos esto en Juan 5:39: “Escudriñad las Escrituras…” No dice: escudriñad Shakespeare, o Kant, o Platón, o Aristóteles, o los escritos de V. P. Wierwille, o los escritos de una denominación. No, lo que dice es: “Escudriñad las Escrituras…”porque toda la Escritura es respirada de Dios. No todo lo que Wierwille escriba será necesariamente respirado de Dios; no lo que Calvino dijo, ni Lutero, ni Wesley, ni Graham, ni Roberts; sino las Escrituras -ellas son respiradas de Dios.


Juan 5:39:
Escudriñad las Escrituras, porque…en ellas tenéis la vida eterna; y ellas (la Escrituras) son las que dan testimonio de mí.

Las Escrituras nos dicen la verdad sobre el Señor Jesucristo, y sobre Dios; esto es doctrina -es creencia correcta.

Juan 17:8:
Porque la Palabra que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

Jesús les dio las palabras que Dios le había dado a él, las Escrituras, la Palabra de Dios. Juan 17:14 dice: “Yo les he dado tu palabra…” Sin la Palabra de Dios, la cual es creencia correcta, usted y yo nunca podríamos caminar en la grandeza del poder de Dios.

Juan 17:17:
Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

La Palabra es verdad. Este es el testimonio que la Palabra da de sí misma. Tarde o temprano tenemos que venir al testimonio de la Palabra misma y dejarla que hable. Nunca bajamos la Palabra de Dios a nuestro nivel; siempre nos levantamos al nivel de la Palabra de Dios. Nunca venga a la Palabra de Dios con su escepticismo, su duda, su opinión. Usted viene a la Palabra de Dios y deja que hable por sí misma y entonces usted re-evalúa y readapta su vida a la integridad y la precisión dela Palabra de Dios.

¿Qué más hace la Escritura además de enseñar? También es útil para redargüir. La Escritura nos redarguye cuando no estamos creyendo correctamente. La Palabra nos dice donde estamos errados; nos amonesta nuestra creencia equivocada. Ningún hombre tiene derecho a redargüir a cualquier otro hombre. La Palabra de Dios es la que tiene que redargüir, porque lo que yo  pueda permitir en mi vida, puede que algún otro no lo permita en su vida.

Romanos 14:22:
¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el hombre que no se condena a sí mismo en lo que aprueba.

Yo he experimentado la censura de la gente cuando a ellos no les gustaban las corbatas que yo usaba, para citar un ejemplo. Me movía entonces entre círculos que enseñaban que si usted ofendía a alguien con sus acciones, tenía que dejar de hacerlas. De modo que me deshice de la corbata vieja sólo para darme cuenta que la nueva corbata ofendía a alguien más. Traté toda forma posible de agradar a la gente porque la gente me reprobaba por usar esto o por usar aquello. He llegado al punto en mi vida en que sólo me interesa lo que Dios piensa y no lo que piensa la gente. Tomo mi reprensión no de lo que dice la gente, sino de lo que dice la Palabra. Estas Escrituras son respiradas de Dios y estas Escrituras son útiles para creer correctamente. Donde nosotros estamos creyendo y actuando equivocadamente, la Palabra nos redarguye.

Después de enseñar y redargüir, ¿cuál es la tercera cosa que hace la Escritura? No sólo nos enseña creencia correcta y nos redarguye cuando no estamos creyendo correctamente, sino que nos corrige. La Palabra de Dios es útil para corregirnos, para traernos de vuelta a creer correctamente una vez más. Los padres de familia deberían de utilizar esta técnica para educar a sus hijos. La mayoría de nosotros como padres decimos: “no hagas eso”. Muy pocas veces añadimos la corrección y les decimos lo que deben de hacer. Pero eso es exactamente lo que hace la Palabra. Nos dice dónde estamos creyendo equivocadamente; pero entonces da la corrección y nos dice cómo podemos volver a creer correctamente.

Hay muchos ejemplos de corrección en la Biblia. Tomemos a David, por ejemplo. David estaba fuera de orden. Él encontró a la hermosa Betsabé  y luego hizo matar a su esposo en el frente de batalla de modo que él, David, pudiera tener a Betsabé por esposa. Pocas personas sabían de la secuencia de eventos que llevaron al matrimonio de David, pero nadie tenía derecho a decir cosas alguna porque David era rey y toda mujer en el reino era técnicamente la propiedad del rey o pertenecía al rey. Sin embargo, sucedió que había un pequeño profeta cuyo nombre era Natán con quien Dios tuvo una conversación. Una vez Dios le dijo a Natán: “Natán, anda y dile a David que ha pecado”. Y Natán dijo: “Oh, Señor, que no sea yo. Yo no quiero ir donde David porque el viejo David es diestro en cortar cabezas”. Pero el Señor insistió: “Anda y dile de un hombre que tenía muchas ovejas y su vecino sólo tenía una ovejita y esa ovejita era tan preciosa para él que la llevaba a la mesa con él y la llevaba a la cama con él; la criaba en su seno. Cuéntale esa historia. Cuéntale cómo el hombre rico tuvo una vez una visita. Y en vez de tomar una de sus propias ovejas para alimentar a su visitante, el hombre rico fue donde su vecino y tomó a su única oveja y la mató”.

Entonces Natán fue a ver a David y dijo: “Rey David, algo terrible ha pasado en este reino. Un hombre rico tenía una visita y, ¿sabe lo que hizo este hombre? Fue donde su vecino y tomó es única ovejita que era tan preciosa, lo único que tenía el pobre vecino, y la trajo a su casa y la mató”. Natán le contó a David la historia completa. David se puso muy furioso y le dijo a Natán: “Dime quién es el hombre. Dame su nombre y le haré cortar la cabeza”. Natán miró a David a los ojos y le dijo: “Tú eres el hombre”.

¿Cómo le hubiera gustado a usted ser Natán? Si Natán hubiera ido allá con cualquier otra historia, ¿sabe lo que le hubiera sucedido? David lo hubiera hecho decapitar. Pero Dios le dijo a Natán qué decir de modo que David se atrapara a sí mismo. En el momento en que David dijo: “Dime quién es”, Natán dijo: “Tú eres el hombre”. En ese momento David reconoció la verdad de que lo que Natán le traía de parte de Dios y David dijo: “Bueno, lo siento”. Él se volvió a Dios y le pidió que lo perdonase. Entonces dice en la Palabra de Dios que David fue un hombre según el corazón de Dios. Él no era un hombre según el corazón de Dios mientras estaba haciendo payasadas con Betsabé y haciendo matar a Urías; no, pero cuando volvió a estar en alineamiento, David fue un hombre según el corazón de Dios. Cuando usamos correctamente la Palabra y caminamos en su poder, entonces somos hombres y mujeres según el corazón de Dios.

Así que toda la Escritura es respirada de Dios, y útil para enseñar-creencia correcta, para redargüir-reprobarnos cuando estamos creyendo equivocadamente, y para corregirnos-volvernos a poner en línea con Dios. Esto es instrucción en justicia. ¿No es ése un versículo tremendo cuando lo examinamos de cerca para ver la grandeza de la Palabra de Dios?

Después de exponer en un versículo conciso la función dela Escritura respirada de Dios-enseñar, redargüir y corregir lo cual es instruir en justicia -Dios sigue con la próxima línea en 2 Timoteo 3 dando el propósito de la Palabra respirada de Dios.

2 Timoteo 3:17:
a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

El propósito, como lo dice, es “que el hombre de Dios…” Veamos quién es un hombre de Dios. La palabra “hombre” en este uso significa “uno que es portavoz por Dios, uno que habla por Dios”.

Deuteronomio 33:1:
Esta es la bendición con la cual bendijo Moisés varón de Dios a los hijos de Israel, antes que muriese.

Moisés era este hombre de Dios. Él era un profeta, uno que habla por Dios. La grandeza de esto es que cada vez que un creyente habla la precisión de la Palabra de Dios, él es como un hombre de Dios. Cuando usted habla la precisión de la Palabra de Dios, usted es como un hombre de Dios. Cuando nosotros hablamos Su Palabra, hablamos como si Dios mismo hablase.

El propósito de Dios es “que el hombre de Dios (el que habla por Dios) sea perfecto…”Alguien puede venir y decir: “Bueno, usted no puede ser perfecto”. La Palabra de Dios dice que nosotros debemos serlo.

La palabra griega para “perfecto” sólo se usa esta vez en la Biblia lo cual la hace especialmente interesante en investigación y precisión bíblicas. La palabra “perfecto” es la palabra griega artios usada como adjetivo. Artios es definida y se usa en dos formas. Uno de sus usos es para describir a un barco cuando está equipado para su viaje, teniendo a bordo todo lo que se necesita para hacer un viaje exitoso. Siempre que el barco esté tan perfectamente equipado que no le falte nada, entonces la palabra que se usa en griego es artios. El otro uso de artios concierne a las articulaciones móviles. La forma en que la cabeza del fémur calza en la cavidad del hueso ilíaco, en la cadera, por ejemplo, se conoce como artios. Si uno tuviera la más mínima partícula extraña en esa articulación de la cadera, el dolor sería agudísimo.

La Palabra de Dios declara que el propósito de la Palabra de Dios es que el hombre de Dios sea perfecto, sin ningún cuerpo extraño que cause una mancha.

El propósito es que el hombre de Dios sea tan perfecto que él tenga todo lo que se pueda necesitar en cualquier situación, sin que le falte nada. Él está completamente preparado para un viaje exitoso.

El propósito de la Palabra de Dios es que el hombre de Dios sea perfecto, no por afuera, sino por adentro. Uno no puede tener perfección por afuera a menos que primero tenga perfección por adentro. El propósito de la Palabra de Dios es que el hombre de Dios sea perfecto por adentro como punto de partida.

“A fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado…”En este punto, la traducción ha fallado en comunicar el impacto de este versículo. La palabra “preparado” viene de la misma raíz griega que la palabra “perfecto”. La palabra griega para “perfecto” es artios;  la palabra griega para “preparado” en 2 Timoteo 3:17 es exartizo. “Exartizo” es un verbo, mientras que “artios” es un adjetivo. Literalmente dice: “A fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente perfeccionado…” No solamente debe de ser el hombre de Dios perfecto, sino entera y entera y enteramente perfeccionado.

En dos cortos versículos de la Escritura, la Palabra nos dice su propia función y propósito.

2 Timoteo 3.16, 17:
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.

a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

¡Qué revelación fundamental para nuestro estudio y entendimiento de la Palabra de Dios!


jueves, 9 de octubre de 2014

LA PALABRA RESPIRADA DE DIOS
Capítulo 5
 "Poder para la vida abundante"
Por Victor Paul Wierwille

2 Timoteo 3:16 tiene un gran significado en nuestro estudio del poder para la vida abundante. Este versículo dice que la Palabra es respirada de Dios.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.

La primera palabra en 2 Timoteo 3:16 es “toda”. Cada vez que “todo” aparece, uno se debe preguntar qué significa la palabra “todo”, porque en la Biblia la palabra “todo” se usa en una de dos formas: ya sea todo sin excepción o todo con distinción. Todos con distinción quiere decir todos en una cierta clase o grupo designado. Si uno considera equívocamente la palabra “todo” nunca entenderá correctamente la Palabra de Dios ni experimentará todo su impacto.

Juan 12:32
Y yo (Jesús), si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.

¿Es todos sin excepción o todos con distinción? La respuesta es obvia. Nosotros sabemos que no todas las personas en nuestra comunidad son cristianas; por lo tanto, no todas sin excepción han sido atraídas a él. Todos los que han creído, todos con distinción, son quienes han sido atraídos.

Hebreos 2:9:
Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos (por todos los hombres).

¿Es la palabra “todos” con distinción o sin excepción? ¿Gustó Cristo la muerte por todos los hombres sin excepción o por todos los hombres con distinción? Él murió por todos sin excepción de tal manera que quién quiera ser salvo puede ser salvo. Cristo murió por todos los hombres sin excepción y por esto cualquiera puede nacer de nuevo por el Espíritu de Dios.

En 2 Timoteo 3, donde dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios”, “toda la Escritura” quiere decir sin ninguna excepción desde Génesis 1:1 hasta Apocalipsis 22:21.

Las palabras “toda la Escritura” son seguidas por la palabra “es”. Esta palabra ha sido añadida al texto griego de Esteban del cual fue traducida la Versión Reina-Valera.

Antes de seguir adelante, entendamos una cosa. Si una persona omite una palabra que ha sido añadida, la Palabra de Dios no ha sido tocada. Esto se vuelve muy importante a medida que avanzamos en la precisión de la Palabra.

Para avanzar un paso más, no había verbo “ser” o “estar” en los idiomas hebreo o arameo originales. Había un verbo “llegar a ser” o “volverse”.

Esto se vuelve muy interesante en el primer capítulo de Génesis. Génesis 1:2 dice: “Y la tierra estaba…” Esta palabra “estaba” no fue añadida. Génesis 1:2 continúa: “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo…” El segundo uso de la palabra “estar” no aparece en el texto. Esto nos dice que la primera palabra traducida “estaba” no es la palabra “estaba” sino “llegó a ser”, “se volvió”. Pero el segundo uso, “estaban” fue añadido. Por lo tanto el versículo 2 dice literalmente: “Y la tierra se volvió desordenada y vacía, y las tinieblas sobre la faz del abismo”. Se volvió desordenada y vacía. Dios no la creó así. Si se deja la palabra “estaba” en el texto: “Y la tierra estaba desordenada y vacía”, parece que dijera que Dios creó la tierra de esta forma. Al contrario, la Tierra se volvió de esta forma cómo lo comprueba Isaías 45: 18.

Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la  compuso; no la creó en vano…

“Desordenada” (tohu) en Génesis 1:2 es la misma palabra que se usa en el “no en vano” de Isaías (tohu). Dios no la creó desordenada y vacía (tohu bohu). La tierra se volvió así.

Regresemos a 2 Timoteo 3:16. Observe cuidadosamente: “Toda la Escritura es inspirada por Dios…” Estas tres palabras “inspirada por Dios” son una sola palabra en los textos críticos griegos. La palabra es theopneustos. Esta palabra se compone de dos palabras raíces: theo y pneustos. Tomada por partes, theo es “Dios” y pneustos es “respirado”. Theopneustos quiere decir literalmente “respirada de Dios”. “Toda la Escritura es inspirada por Dios” es igual a “toda la Escritura es theopneustos” o “toda la Escritura es respirada de Dios”.

Ahora nosotros preguntamos: ¿respira Dios? Usted y yo respiramos, pero, ¿lo hace Dios? Juan 4:24 dice que “Dios es Espíritu…” Más aun, la Palabra de Dios dice que un espíritu no tiene carne o huesos. Nosotros no podemos ver un espíritu con nuestros propios ojos. Sin embargo 2 Timoteo 3:16 dice que Dios respiró. Tenemos que averiguar exactamente qué se quiere decir cuando se le atribuyen a Dios características humanas. ¿Qué quiere decir “respirada de Dios”?

¿Alguna vez se ha preguntado usted qué debe ser enfatizado en la Palabra de Dios? Si la Biblia es respirada de Dios, theopneustos, y si la  Biblia es la Palabra de Dios, ¿puede usted imaginarse por un segundo que Dios le permitiría a cualquier mortal el privilegio de decidir qué  debe ser enfatizado en la Palabra de Dios? En esta palabra, “respirada de Dios”, theopneustos, hay una gran verdad que ha tomado años para ser indagada y estudiada.

Dios es espíritu así que Dios no respira, pero nosotros sí. Siempre que la Biblia atribuye características humanas a Dios, como lo hace esta escritura en particular en 2 Timoteo, esto se llama una figura literaria. Las figuras literarias en la Biblia desde Génesis 1:1 hasta Apocalipsis 22:21 son las marcas de Dios en la Palabra en cuanto a qué quiere Él que sea enfatizado.

Una figura literaria no es algo sobre lo que hay que adivinar. Las figuras literarias son usos gramaticales legítimos que departen del lenguaje literal para llamar atención a sí mismas. Por ejemplo, si no hemos tenido lluvia por un largo tiempo, yo podría decir: “el suelo está seco”. Esto sería una simple enunciación de un hecho. El polvo vuela y las grietas se abren. Pero si yo digo: “el suelo está sediento”, eso es una figura literaria. La figura siempre es más vívida que la misma enunciación literal. Cuando yo digo: “el suelo está seco”, pongo una idea vaga en su mente; pero en el momento en que digo “el suelo está sediento”, entonces usted tiene una imagen clara. Una figura literaria siempre aumenta, siempre vitaliza la declaración.

La Palabra de Dios debe ser aceptada literalmente cuandoquiera y dondequiera que sea posible. Pero cuando una palabra o palabras dejan de ser fieles a los hechos, ellas constituyen figuras literarias. Las figuras literarias tienen un énfasis diseñado por Dios que tiene que ser asido y entendido para obtener completamente el impacto de la Palabra. Los hombres tienden mucho a usar las figuras literarias al azar, pero en la Palabra de Dios las figuras literarias son usadas con un diseño divino. Todas y cada una de ellas pueden ser exactamente catalogadas y analizadas con precisión. No hay adivinanzas en lo absoluto. A excepción de las figuras literarias y de las costumbres y manerismos orientales, la Palabra es literal.

Hay 212 figuras literarias distintas que se usan en la Biblia. Hasta donde yo puedo calcular, a lo largo de la historia tiene que haber habido aproximadamente 220 figuras distintas. Doscientas doce de éstas son usadas en la Biblia; algunas veces hay hasta cuarenta variaciones de una figura. Es fácil la monumental oportunidad para la investigación que ofrece el campo de las figuras literarias.

Esta figura, “respirada de Dios”, es tan maravillosa que voy a tomar este tiempo para desarrollar su grandeza. Una vez que usted entienda esto, cientos de Escrituras se le harán claras.

Dios es Espíritu, y sin embargo 2 Timoteo dice que “toda la Escritura es respirada de Dios”. Esta figura se llama en el hebreo derech benai adam, lo cual traducido quiere decir “los hábitos de los hijos del hombre”, bajar a Dios al nivel del hombre. Ahora, los griegos tomaron derech benai adam y lo tradujeron anthropopatheia que quiere decir “rasgo conmovedor del hombre”. Los romanos usaron esta figura y la llamaron condescensio en latín de donde se deriva nuestra palabra “condescendencia”. Siempre que la Palabra de Dios atribuye características humanas a Dios, la figura usada se llama en griego anthropopatheia y en latín condescensio. Esta es la marca enfática del Espíritu Santo en 2 Timoteo 3:16.  El énfasis no está en la palabra “todo” o en la palabra “Escritura”. El énfasis está en la fuente, “respirada de Dios”. Dios puso el énfasis donde Él lo quiso; Él lo marcó con esta figura literaria.

Otro ejemplo de condescensio es Éxodo 4:14 el cual dice: “Entonces Jehová se enojó…” Dios es espíritu; Él no se enoja. Cuando la Biblia dice que Dios se enoja, ¿de qué figura se trata? Condescensio. Isaías 52:10 dice: “Jehová desnudó su santo brazo…” ¿Tiene un brazo Jehová? No, no lo tiene, pero usted y yo  si lo tenemos. “Desnudar el brazo” es la figura condescensio.

¿Cuál es exactamente  el proceso por el cual vino la Palabra respirada de Dios? La clave para responder esta pregunta está en la Palabra de Dios.

2 Pedro 1:21:
porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los  santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

“Profecía” se usa de una manera singular en este versículo de la Escritura. Cuando la persona común y corriente piensa en profecía, piensa en la predicción del futuro. Esta definición es uno de los usos de la  palabra “profecía”, pero no es el único uso. La palabra “profecía” también puede querer decir “declarar”.

La profecía de Isaías de la venida del Señor Jesucristo y la profecía de Juan del regreso de Cristo (el cual todavía está en el futuro) son ejemplos de predicción. Parte de la Palabra de Dios es predicción. El verbo “profetizar” también quiere decir “declarar, exponer, presentar”. “Profecía” literalmente quiere decir “aquello que es predicho y aquello que es declarado”. Toda la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis es predicción o declaración. “Porque  nunca la profecía (aquello que es predicho o declarado, todo desde Génesis hasta Apocalipsis) fue traída por voluntad humana…”La Palabra de Dios, que predice y declara, nunca fue traída por voluntad humana. Muchos teólogos y líderes religiosos han enseñado que siempre que un escritor bíblico quería escribir él se sentaba y componía una parte de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios no dice eso. Moisés nunca se sentó en el desierto y dijo: “Bueno, ahora pienso que voy a escribir la Palabra de Dios”, y entonces sacó su libreta de taquigrafía. Él no se rascó la cabeza y empezó a escribir: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. “Eso me gusta”. No. Nunca fue traída la profecía por la voluntad del hombre; en otras palabras, el hombre nunca dispuso a su voluntad la Palabra de Dios. Él nunca se sentó y dijo: “Ahora, yo dispongo que se componga Génesis” o “yo dispongo que se componga Mateo”. “Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana…”Esto es básico para nuestro entendimiento esencial y fundamental de cómo fue traída la Palabra.

La Palabra de Dios nunca fue traída por voluntad humana, “…sino que los santos hombres de Dios hablaron…” Santos hombres de Dios hablaron. ¿Quiénes son santos hombres? Hombres que le creen a Dios son santos. La Biblia no fue escrita por rechazadores de Dios, incrédulos o escépticos. La Biblia fue escrita por santos hombres de Dios que hablaron según eran inspirados por el Espíritu Santo.

Yo he preguntado a muchas personas sobre este versículo: “¿Quién habló?” ¿Y saben lo que ellos dicen? El Espíritu Santo. Eso no es lo que el versículo dice. Dice: “…santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. No dice que Dios habló; dice que los santos hombres de Dios hablaron. Esto es lo que la Palabra dice y eso es lo que quiere decir.

¿Sabe usted por qué hay tanta diferencia entre los libros de Amós e  Isaías; entre el Evangelio de Marcos y el de Juan? ¿Puede usted hablar usando cualquier vocabulario que no sea el suyo? Por ejemplo, si usted nunca ha oído de la palabra “idiosincrasia”, usted no la puede usar. Uno sólo puede usar el vocabulario que posee. Eso es exactamente lo que declara la Palabra en 2 Pedro 1:21, que santos hombres de Dios hablaron. Ellos usaron sus propios vocabularios y sus propias formas de expresión. El Evangelio de Marcos es corto y abrupto: “e inmediatamente”, “y entonces”, “y enseguida”. Se usan estas palabras porque el escritor del Evangelio de Marcos no era un hombre altamente educado y con un vocabulario florido. Pero el Evangelio de Juan es diferente. Juan escribió: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”. ¡Qué hermoso! ¿Por qué? A causa del estilo de escribir de Juan. El escritor de Amós era terso; él era un pastor. Isaías usaba hermosas expresiones. Esto explica los diferentes estilos de escribir que se encuentran en la Biblia. Santos hombres de Dios hablaron y escribieron; usaron sus vocabularios naturales. Pero hablaron “siendo inspirados por el Espíritu Santo”.

¿Qué quiere decir ser “…inspirados por el Espíritu Santo”? 2 Timoteo 3:16 dice que toda la Escritura es respirada de Dios. Aquí en 2 Pedro 1:21, la Palabra declara que estos hombres fueron inspirados por el Espíritu Santo. Lo que sea “respirada de Dios” o ser “inspirada por Dios” es ser “inspirado por el Espíritu Santo”.

Algunas personas enseñan que Dios tomó el brazo de Moisés y lo empezó a mover y, en esta forma, hizo que Moisés escribiera lo que Dios quería que fuera escrito. No. No dice “empujado por el Espíritu Santo”, dice: “…inspirados por el Espíritu Santo”.

La gente siempre está adivinando y ofreciendo opiniones en vez de leer a la precisión declarada de la Palabra de Dios. ¿Qué es ser respirada de Dios e inspirada por el Espíritu Santo? Gálatas 1:11 contiene esta declaración.

Más os hago saber (garantizo), hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre.

Si el evangelio fuera según hombre, él, Pablo, lo habría recibido por voluntad humana y eso habría sido una contradicción con el resto de la Palabra. 2 Pedro 1:21 dice enfáticamente que la Palabra no vino por los deseos del hombre. No vino por voluntad humana. Gálatas dice: “…el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno…” Entonces tiene que haber otra forma de obtener información. En nuestro mundo de conocimiento de los sentidos todo aprendizaje de las matemáticas, ciencia, historia y la tales -toda nuestra información-viene por la voluntad humana. Pero en contraste, Pablo dijo de sus escritos en Gálata 1:12:

pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.

La Palabra vino “por revelación de Jesucristo”. Ahora vamos a juntar estos versículos.

2 Timoteo 3:16:
Toda la Escritura es inspirada por Dios (respirada de Dios), y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.

2 Pedro 1:21:
porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados  por el Espíritu Santo.

Gálatas 1:11,12:
Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre;
pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.

En 2 Timoteo 3:16 es la “palabra respirada de Dios” la cual en 2 Pedro 1:21 es ser “inspirados por el Espíritu Santo” lo cual en Gálatas 1:11 y 12 es “revelación”.

Hay un axioma matemático envuelto en este punto: “Dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí”. Por lo tanto, palabra respirada de Dios = inspirados por el Espíritu Santo = revelación; o respirado de Dios significa ser inspirados por el Espíritu Santo lo cual es revelación.

Antes de ahondar un poco más en este versículo particular de 2 Pedro, observemos el Antiguo Testamento y veamos cómo hablaron aquellos santos hombres de Dios que recibieron esta revelación. Hemos visto en Juan 4:24 que Dios es Espíritu. Dios, siendo Espíritu, sólo puede hablar a aquello que Él es. Dios no le puede hablar a la mente natural humana. Por esto es que la Palabra no pudo venir por voluntad humana porque la voluntad humana está en el mundo natural. Dios, siendo Espíritu, sólo puede hablarle a aquello que Él es -espíritu. Las cosas en el mundo natural pueden conocerse por los cinco sentidos -vista, oído, olfato, gusto y tacto. Pero Dios es Espíritu, y, por lo tanto, no le puede hablar a las células cerebrales; Dios no le puede hablar a la mente de una persona. Es una ley y Dios nunca sobrepasa sus propias leyes. El espíritu proveniente de Dios tenía que estar sobre aquellos hombres, de otra manera ellos nunca habrían recibido revelación como Pablo declara en Gálatas. Números 11:17 ayuda a explicar la revelación.

Y yo (Dios) descenderé y hablaré allí contigo (Moisés); y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos…

Dios es Espíritu y Él podía revelarse a Sí Mismo por medio del espíritu de Dios que estaba sobre Moisés. Luego Moisés, teniendo una mente, usó su vocabulario y escribió la Palabra de Dios revelada, esa fue la forma exacta en que nos llegó la Palabra de Dios.

Un hombre de Dios, en la usanza bíblica, era un hombre sobre el cual estaba el espíritu de Dios, también llamado el “espíritu de sabiduría” porque Dios como Espíritu es sabio. Josué fue uno de estos hombres según Deuteronomio 34:9:

Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés.

Todo hombre en la Biblia que escribió la Palabra de Dios tenía el espíritu de Dios sobre él. Sólo hay un autor de la Biblia y ese es Dios. Hay muchos escritores pero sólo un autor. Dios es el autor mientras que Moisés escribió, Josué escribió, Pablo escribió, David escribió y muchos otros escribieron. Dios, siendo Espíritu, habló al espíritu que estaba sobre los santos hombres de Dios y les dijo lo que Él quería que fuese dicho. Entonces los hombres de Dios usaron sus vocabularios al hablar lo que Dios había revelado. “Porque nunca la profecía (todo aquello que es predicho o declarado) fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. La Palabra original dada por Dios literalmente no contenía ningún error o contradicción. ¿Por qué? Porque Dios fue su autor. Santos hombres simplemente escribieron lo que Dios les reveló. Así es como obtuvimos la Palabra respirada de Dios. Es verdaderamente tremendo.