lunes, 1 de mayo de 2017

CAPÍTULO IX

CRECÍA Y PREVALECÍA PODEROSAMENTE

LA PALABRA DEL SEÑOR



 VICTOR PAUL WIERWILLE



Cuando la Palabra de Dios prevalece, el poder de Dios se manifiesta a sí mismo de una forma tremenda. Esto está documentado en Hechos 19 donde la Palabra prevaleciente revolucionó no sólo una comunidad sino también una sección completa del mundo en un corto período de tiempo.

Hechos 19 dice que Pablo fue a Efeso y encontró allí ciertos discípulos. Él administró el poder del espíritu santo en manifestación, y “eran por todos unos doce hombres”. El versículo 8 comienza el pasaje que demuestra la dinámica de la Palabra de Dios prevaleciente.

     Hechos 19:8:
     Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.

Por tres meses Pablo fue a la sinagoga y les mostró la Palabra de Dios. Pero tres meses es todo el tiempo que se quedó porque incrédulos maldijeron el Camino.

     Versículo 9:
     Pero endureciéndose algunos [muchos] y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno.

Pablo fue a la sinagoga por tres meses, predicando y enseñando la Palabra de Dios; pero cuando ellos rehusaron creer la Palabra de Dios, Pablo separó a los creyentes. Él dijo: “Ustedes los que quieran creer, vengan conmigo; nos vamos a la escuela de Tiranno. El resto de ustedes que no quieran creer en la precisión de la Palabra de Dios, simplemente quédense aquí en la sinagoga”. En realidad no fue Pablo quien separó esta sinagoga. Los endurecidos y maldicientes con su incredulidad fueron los responsables por la división de la sinagoga de Efeso. ¿Y cuál fue el resultado de esta separación?, el versículo 10 dice:

     Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia [bíblicamente, “Asia” se refiere a una provincia], judíos y griegos, oyeron la Palabra del Señor Jesús.

En dos años y tres meses toda Asia Menor oyó la Palabra de Dios. En nuestro día y nuestro tiempo, con los gastos multimillonarios en misiones extranjeras, publicaciones, periódicos, radios, estaciones de televisión y todos los otros medios de comunicación, este evento nunca se ha repetido. Nunca hemos abarcado a toda el Asia Menor con la Palabra de Dios en una generación. Pero el Apóstol Pablo y un puñado de creyentes cumplieron la hazaña en dos años y tres meses. O Dios ha cambiado o Pablo y estos hombres que estudiaron en la escuela de Tiranno habían hecho conexión con algo que utilizaron en toda su capacidad.

Queda establecido en los relatos bíblicos que cada uno de estos hombres actuó con denuedo después de ser lleno del poder del espíritu santo y de conocer la Palabra de Dios. A medida que estos hombres aprendían, enseñaban la Palabra a algún otro, quien a su vez, enseñaba a otros individuos de modo que toda Asia Menor escuchó la Palabra de Dios en dos años y tres meses. Esta campaña evangelística comenzó bajo el ministerio de un hombre.

El versículo 11 nos dice lo que pasó:
Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo.

Cuando Pablo creyó la Palabra, predicó la Palabra y enseñó la Palabra, sucedieron milagros extraordinarios.

Esta conmoción que comenzó en Efeso con la Palabra de Dios prevaleciendo tuvo un efecto repercutidor. Personas a las cuales Pablo no les había enseñado trataron de meterse en la acción también, pero sus acciones les resultaron contraproducentes.

     Versículo 13:
     Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo...

En Hechos 19:13 gente con espíritus malos trataba de expulsar espíritus malos. Este versículo le dará problemas a una persona hasta que entienda que un espíritu malo más poderoso tiene el mando sobre los espíritus malos menos potentes. Justamente como en el ejército cuando un capitán le dice al soldado raso que salte, el soldado raso no pregunta cuán alto debe saltar; simplemente salta. Esto es lo que hacían estos varios espíritus diabólicos. Estos exorcistas trataban de expulsar espíritus diabólicos por medio de otros espíritus diabólicos en el nombre de Jesús, diciendo: “Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo”.

     Versículo 15:
     Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?

Estos hijos de Esceva, jefe de los sacerdotes, expulsaban espíritus diabólicos por medio de otros espíritus diabólicos. Pero uno de estos espíritus malos salió y le replicó a los hijos y dijo: “Un momento. A Jesús conozco, y sabemos quién es Pablo, pero vosotros, ¿quiénes sois?”.

     Versículo 16:
     Y el hombre en quién estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.

¿Pueden tan sólo ver a aquellos hombres aterrorizados huyendo a la carrera? Una vez que los espíritus diabólicos fueron alborotados, el hombre en quien estaba el espíritu diabólico atacó a estos hombres, arrancándoles la ropa y golpeándolos de modo que ellos huyeron de la casa desnudos y heridos.

     Versículo 17:
     Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Efeso, así judíos como griegos; tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús.

     Versículo 18:
     Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos.

     Versículo 19:
     Asimismo, muchos de los que habían practicado la magia...

¿Sabe usted lo qué es la magia? La magia es una parte del campo completo de la Percepción Extra Sensorial; por ejemplo: las tablas de la ouija las cuales se venden hoy día en todo lugar para que los niños jueguen con ellas porque queremos que los niños se inicien correctamente en el mundo de los espíritus. Les decimos que es tan sólo un bonito juego para divertirse. En realidad es un jueguito para abrir sus mentes a la posesión diabólica la cual más tarde controlará y usará al niño según la propia voluntad del espíritu.

Hoy en día muy poca gente conoce la diferencia entre un espíritu malo y un espíritu bueno, así que aceptamos lo que se nos enseña y decimos que [Dios los da todos] todos son de Dios. Cometemos solamente un error básico --¿cuál dios? La Biblia dice que hay dos dioses-- uno es el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo y el otro es el dios de este mundo llamado Satanás. Más adelante les mostraré esto en la Palabra de Dios, línea por línea y palabra por palabra.

     Hechos 19:19:
     Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; hecha la cuenta de su precio, hallaron que eran cincuenta mil piezas de plata.

Piense cuánto serían 50.000 piezas de plata en monedas de nuestros días. El versículo 20 muestra la plenitud del gozo y la grandeza del ministerio en Efeso.


     Hechos 19:20:
     Así crecía y prevalecía poderosamente la Palabra del Señor.

¿Qué crecía? No la opinión del hombre. La Palabra del Señor crecía y la Palabra del Señor prevalecía. Cuando la Palabra de Dios prevalece, empiezan a ocurrir cosas en nuestras vidas, en nuestra comunidad y en nuestra sociedad. Pero mientras el crecimiento de la Palabra de Dios sea impedido, mientras la gente no entienda la plenitud de la Palabra de Dios, nunca podrá prevalecer. Dios quiso que Su Palabra prevaleciese. Dios nos dio Su Palabra para que nosotros podamos guiar a la gente de las tinieblas a la luz gloriosa del evangelio de redención y salvación para hacer conocer Su voluntad.

Toda el Asia Menor oyó el Evangelio por el ministerio de un hombre. Cuando la Palabra vuelva a ser real, los movimientos de evangelización avanzarán de nuevo. La gente será salva sin necesidad de periódicos, sin la radio, sin la televisión, sin la cooperación de todas las iglesias de una comunidad. Cuando comenzamos a vivir la Palabra, la Palabra comienza a difundirse en nuestra vida diaria. Es la Palabra de Dios que nos da fe para nacer de nuevo.

     Romanos 10:17:
     Así que la fe es por el oír, y el oír por la Palabra de Dios.

La fe no viene por el oír lo que Vanidades o Bohemia o Panorama o Selecciones tengan que decir. La fe viene por el oír una cosa --la Palabra de Dios. La Palabra de Dios edifica creencia de modo que un hombre puede nacer de nuevo del Espíritu de Dios y ser lleno del poder del espíritu santo. La Palabra de Dios es fiel. Lo que Él ha prometido, Él es capaz de llevar a cabo. Su Palabra es la misma ayer, y hoy, y por los siglos. Crea esa Palabra, hable esa Palabra, y ella produce hoy en día los mismos resultados que produjo en cualquier momento de la historia de la civilización desde que fue dada la Palabra. La Biblia dice que debemos permanecer en la Palabra y que debemos permitir que esta Palabra permanezca en nosotros. En la medida en que permanezcamos en la Palabra, esta Palabra toma el lugar del Maestro en nuestras vidas.

Yo nunca he visto un hombre, mujer, niño o niña cuya alma no haya vibrado cuando esta Palabra de Dios comenzó a descubrírseles. ¿Por qué? Porque la Palabra de Dios revela misterios, como dice en Romanos 16:25 y 26. La Palabra nos hace sabios para la salvación como nos dice 2 Timoteo 3:15. De acuerdo a Hechos 17:11 debemos escudriñar la Palabra de Dios en busca de la verdad. No escudriñamos ninguna fuente secular en busca de la verdad. Debemos buscar en la Palabra de Dios porque la Palabra de Dios es la Voluntad de Dios. Una vez que conozcamos Su Voluntad y dejemos que prevalezca en nuestras vidas, entonces veremos el poder de Dios en manifestación.

CAPÍTULO VIII

EN EL PRINCIPIO ERA EL VERBO



VICTOR PAUL WIERWILLE 


El comienzo del Evangelio de Juan declara:

     En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Observe que hay tres usos de la palabra “verbo” en el versículo 1.

     Juan 1:2:
     Este era en el principio con Dios.

Logos quiere decir “palabra” o “comunicación”. Se habla de Dios como del logos porque Él es la Palabra. Cristo es el logos, la Palabra de Dios en persona; mientras que la Biblia es el logos, la Palabra de Dios por escrito.

¿De cuál logos habla Juan 1:1? “En el principio era el logos, y el logos era con Dios, y el logos era Dios”. La palabra que se usa en este versículo es a la vez la Palabra escrita, de la que hoy hablamos como la Biblia, y Cristo, la Palabra en persona.

La clave para entender Juan 1:1 y 2 es la palabra “con”. Si se usara cualquier otra palabra griega para la palabra “con” excepto pros, la Biblia entera se derrumbaría. La palabra pros quiere decir “junto con, pero claramente independiente de”. Eso es precisión semántica exquisita. Jesucristo en el principio estaba con Dios, sin embargo, él era claramente independiente de Dios. La Palabra escrita estaba originalmente con Dios, y sin embargo, era claramente independiente de Dios. Esto es un uso admirable porque refuta la enseñanza errónea de que en el principio Jesucristo estaba con Dios para comenzar todas las cosas. Esto no es lo que la Palabra dice: Dice que Jesucristo estaba con Él, pero la Palabra escrita también estaba con Él. ¿Cómo? En lo que usted y yo podríamos expresar como la “mente de Dios”. Dios en Su presciencia sabía de la venida del Señor Jesucristo. Él sabía de los profetas a  quienes les podría dar la Palabra, y de su fidelidad en escribir y hablar la Palabra. Todo esto  estaba con Dios debido a Su presciencia. ¿Sabe que usted estaba con Dios desde el principio si usted es un creyente renacido?

     Efesios 1:4:
     según nos escogió [Dios] en él antes de la fundación del mundo...

Si usted fue escogido antes de la fundación del mundo, ¿dónde estaba usted? No me diga que ha vivido ya con Él en la eternidad. No, sino que en la presciencia de Dios, Dios sabía que usted creería algún día, que volvería a nacer del Espíritu de Dios. Por esto la Palabra dice que Él lo escogió a usted y que usted estaba con Él antes de la fundación del mundo.
Observe otra Escritura que lo corrobora.


     2 Tesalonicenses 2:13:
     ...Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.

Nosotros estábamos con Él desde el principio, como Jesucristo estaba con Él, como la Palabra escrita estaba con Él, y sin embargo éramos claramente independientes de Él. Esto explica la importancia del uso de pros.

Por lógica deductiva, si Dios es perfecto, entonces el logos Jesucristo, tiene que ser perfecto. Si Dios es perfecto y Cristo es perfecto y la Palabra es dada según santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo, entonces la Palabra de Dios también tiene que ser perfecta.

Dios es perfecto, luego Jesucristo es perfecto, luego la Palabra revelada de Dios es perfecta. Consecuentemente las palabras que forman la Palabra también tienen que ser perfectas. Por esto si se hubiera usado cualquier otra palabra en vez de la preposición pros en Juan 1:1 y 2 toda la Biblia se haría pedazos a causa del uso imperfecto de las palabras. Para tener una Palabra perfecta, las palabras tienen que ser perfectas y el orden de las palabras tiene que ser perfecto.

¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué Juan 3:16 está situado exactamente donde está?, ¿Por qué está Gálatas 5:4 exactamente donde está?, ¿Por qué está 1 Corintios 14 donde está?. Si estuvieran en cualquier otro lugar el orden de las palabras sería imperfecto. Una cadena no es más fuerte que su eslabón más débil. Esto es verdad también en la Palabra. Si la Palabra puede ser rota en cualquier lugar, la Palabra se derrumba desde Génesis hasta Apocalipsis. O toda la Biblia es la Palabra de Dios desde Génesis hasta Apocalipsis 22:21, o nada de ella es la Palabra de Dios. Alguien puede decir: “Creo lo que dice Juan 3:16, pero no creo en 1 Corintios 14, donde Pablo dice: quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas”. Si uno puede creer en Juan 3:16 y desechar 1 Corintios 14; entonces puedo creer en 1 Corintios 14 y desechar Juan 3:16. ¿Qué nos queda? Nada. Opiniones de hombres. Todo en la Biblia tiene que ser la Palabra de Dios o nada lo es.

Dios es perfecto, la Palabra es perfecta, y, por lo tanto, la Palabra quiere decir lo que dice y dice lo que quiere decir. Dios tiene un propósito para todo lo que Él dice, dónde lo dice, por qué lo dice, cómo lo dice, a quién se lo dice, y cuándo lo dice.

En cierta etapa de mi vida creía que la Palabra de Dios estaba llenas de mitos. En aquella época le podría haber citado numerosos teólogos, pero no le podría haber citado la precisión de la Palabra de Dios. Hubo un tiempo en mi vida en que yo ni siquiera creía las palabras “Santa Biblia”. No creía en los milagros, no creía en la segunda venida. No era más que un incrédulo de remate. Aprendí mi incredulidad en las escuelas donde asistí, las cuales enseñaban que la Biblia está llena de errores, que la Palabra de Dios está llena de mitos, que tiene muchas falsificaciones en ella. Si un ministro no cree que la Biblia es la Palabra de Dios y si piensa que está llena de mitos y falsificaciones, ¿cuales serían las acciones de un hombre si actuara según lo que cree? Dejaría el púlpito si fuera honesto consigo mismo.

Tengo muy poco respeto por aquellos que desde el púlpito o desde el salón de conferencias declaran:

“Este versículo está bien, pero aquél es una interpolación, y aquel otro es un mito”. Los hombres nos quieren enseñar que el libro de Génesis tuvo cuatro o cinco escritores distintos en los primeros capítulos. Esa es una enseñanza presuntuosa cuando la Palabra de Dios declara que santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. ¿A cuál de los dos le va a creer usted  ¿a la Palabra de Dios o a las opiniones de los hombres? Deberíamos interesarnos en la integridad de la Palabra de Dios.

Hemos dejado de andar en libertad en este nuestro día y nuestro tiempo porque la Palabra no es real, no vive, no es dinámica para nosotros o en nosotros. Consecuentemente, la mayoría de la gente son inválidos espirituales, viajando gratis en lo espiritual. Ellos se pasean con la creencia de algún otro. Mucha gente hoy en día prefiere leer y estudiar la literatura de la hora antes que la literatura de la eternidad. ¿Por qué? Porque la palabra del hombre ha tenido preeminencia sobre la maravillosa Palabra de Dios. Si lo que dice el hombre contradice a la Palabra, se quedan con la palabra del hombre antes que con la Palabra de Dios. Si queremos libertad, si queremos hacer conexión con los recursos para la vida abundante, entonces la Palabra de Dios demanda que estudiemos y vivamos esta incomparable Palabra.

CAPÍTULO VII

NO SÓLO DE PAN VIVIRÁ EL HOMBRE



                                                         VICTOR PAUL WIERWILLE


El problema espiritual básico del hombre es no creer en la integridad de la Palabra de Dios, simplemente no creer lo que Dios dice. Muy poca gente cree que la Palabra de Dios es exacta, que quiere decir lo que dice y que dice lo que quiere decir. De este modo, el hombre está en un constante dilema en su búsqueda de la verdad, él no tiene ninguna piedra de toque, ningún criterio para la verdad porque no quiere ir a la Palabra y estudiar su integridad y su precisión.

En Mateo 4:4, la Palabra de Dios declara:
     ...Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Noten las palabras “de la boca de Dios”. A Dios se le ha atribuido una característica humana, pero Dios no tiene boca. De nuevo, es la figura literaria condescensio, la marca de énfasis del Espíritu Santo.

El hombre no se puede sustentar solamente bajo una dieta de alimento físico; necesita que su alimento sea completado con toda palabra que viene de Dios. El hombre no puede vivir de palabras que vienen de hombres, de distintos escritores, de distintos teólogos o de distintos grupos eclesiásticos, sino de palabras que vienen de Dios.

El hombre sí necesita alimentos físicos para el mantenimiento de su cuerpo físico. Pero un hombre tiene algo más qué cuidar además de su cuerpo físico. El alma de un hombre también necesita nutrimento. El alma del hombre no puede ser sustentada con puré de papas, salsa y filete de carne. Mateo 4:4 declara que no sólo de pan vivirá el hombre “sino de toda palabra...” No sólo necesita una palabra aquí y una palabra allá; no un versículo aquí y otro versículo allá; “si no de toda palabra que sale de la boca de Dios”. La Palabra de Dios es ese alimento que requiere el hombre de modo que pueda renovar su mente y así manifestar la vida más abundante.

La debilidad espiritual y la incapacidad espiritual sólo se pueden deber a una dieta impropia, eso es: el abandono de la Palabra de Dios. En su mayor parte, la anemia espiritual causada por el abandono de la Palabra de Dios puede ser atribuida hoy en día al hecho de que no se entiende la Biblia cuando es leída. La Biblia no se entiende porque nunca se nos ha enseñado cómo entenderla. ¿Quién nos ha enseñado las figuras literarias? ¿Quién nos ha enseñado lo que es revelación? ¿Quién nos ha mostrado la precisión de la Palabra? Por eso es que tenemos anécdotas sobre la Biblia cubierta de polvo. En realidad uno no puede culpar a la gente por esto. La culpa debería recaer sobre aquellos de nosotros que hemos sido predicadores y maestros porque no hemos comunicado la Palabra al hombre de hoy.
¿Pero que me dice de las personas cuyas Biblias no están cubiertas de polvo y abandonadas, y sin embargo son aún débiles espiritualmente? Su dolencia espiritual tiene que ser causada por el uso equivocado de la Palabra de Dios. El uso impropio significa que no está dividiendo correctamente la Palabra de Dios. A algunos de nosotros se nos ha instruido que leamos la Biblia por lo menos una vez al día; pero cuando hemos terminado de leer nuestra Escritura diaria, ¿qué es lo que sabemos? No hemos aprendido nada porque no la hemos entendido. ¿Qué pasa cuando la gente deja de entender la Palabra? Sucumbe ante todas las doctrinas y teorías del hombre. Esta gente, espiritualmente hambrienta, es llevada de un lado a otro con cada filósofo nuevo o idea nueva. Las sombras fugaces de unos cuantos grandes nombres antes que la Palabra de Dios, mantienen a la gente embelesada. Demasiada gente cree lo que han recibido del hombre y entonces trata de corroborar sus creencias yendo a la Biblia y seleccionando Escrituras que justifiquen sus ideas.

Una mujer me escribió una vez con respecto a una de nuestras radio difusiones. Puesto que mi prédica estaba de acuerdo con lo que ella pensaba, le había gustado. Supongamos que la enseñanza hubiese sido la Palabra y que no hubiera estado de acuerdo con lo que ella pensaba. ¿Hubiera sus creencias cambiado la Palabra de Dios? Ya sea que creamos o no, de todas maneras sigue siendo la Palabra de Dios.

Hace algunos años yo estaba enseñando una clase en un estado del sur. Después de la segunda sesión vino a mí un hombre y dijo: “Yo pienso que ésta es la enseñanza bíblica más lógica que yo haya oído, pero”, él dijo, “es desconcertante para mí porque yo siempre he mantenido otras opiniones y no quiero cambiar mi modo de pensar. Usted me está confundiendo”. Este caballero no terminó la clase porque ya tenía cerrada su mente. Este era su privilegio,  pero la Palabra de Dios aún es Verdad ya sea que la creamos o no.

Cuando se combinan dos partes de hidrógeno y una parte de oxígeno se obtiene agua. A mí no me importa si usted ora o no ora, si usted es cristiano o no es cristiano, si usted cree o no cree; no hace diferencia alguna porque la ley es que dos partes de hidrógeno y una parte de oxígeno es agua. La Palabra de Dios es tan infalible como eso. Por esto nosotros deberíamos honestamente llegar al punto en que permitamos que la Palabra de Dios tome preeminencia en nuestras vidas sin importar qué ideas, sin importar qué teorías, sin importar qué opiniones podamos haber sostenido. Tenemos que venir a la Palabra, dejar que la Palabra hable, y entonces ajustar nuestro pensamiento de acuerdo a la integridad y a la exactitud de la Palabra. Después de haber dejado que la Palabra hable, debemos armonizar consecuentemente nuestras creencias, nuestras acciones y nuestro vivir.

2 Pedro 1:3 dice de la Palabra:
     Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder [el de Dios], mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia.

Dios, por Su divino poder, nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad. Si queremos las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, tenemos que ir a la Palabra de Dios. Si uno juega fútbol, tiene que seguir las reglas del juego de fútbol. Luego, lógicamente, si nosotros queremos conocer la voluntad de Dios, ¿adónde vamos? ¿Al comentario, los teólogos, a la enciclopedia, o al sermón del domingo pasado? No. Nosotros vamos a la Palabra de Dios.



     1 Tesalonicenses 2:13:
     Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, que cuando recibisteis la Palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la Palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.

Ellos recibieron la Palabra de Dios, la cual oyeron de Pablo. La gente podría haber dicho: “Ese es sólo Pablo hablando”, pero no lo hicieron. Pablo dice a los tesalonicenses: “recibisteis la Palabra de Dios que oísteis de nosotros...no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la Palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes”.

La Palabra declara de sí misma en Salmos 12:6:
     Las palabras de Jehová son palabras limpias, Como plata refinada en horno de tierra, Purificada siete veces.

Si la Biblia contiene las palabras de Jehová entonces estas palabras tienen que ser impolutas y absolutamente puras. Ellas son “...Como plata refinada en horno de tierra, Purificada siete veces”.

     Salmos 119:162:
     Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos

¿Se regocija usted en la Palabra como el que halla muchos despojos? ¿Se regocijaría usted tanto en la Palabra como lo haría si encontrase mil dólares?

1 Corintios contiene otro testimonio de la Palabra de Dios con respecto a la integridad de la Palabra de Dios.

     1 Corintios 2:13:
     lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las [palabras] que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

Si estas son palabras que el Espíritu enseña, entonces deberíamos lavar nuestros oídos, quitar las telarañas de nuestra mente, y comenzar a estudiar la Palabra para conocer su exactitud inherente.

     Jeremías 15:16:
     Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu Palabra [la Palabra, no lo que la gente decía sobre ella, no lo que algún teólogo escribió sobre ella] me fue por gozo y por alegría de mi corazón...

Esto no quiere decir que encontraron la Biblia o la Palabra y la masticaron o la comieron físicamente. Cuando la Palabra fue hallada, la digirieron; vivieron de ella; ella era su vida, el latido de su corazón.

La Palabra es casi increíble porque es tan verdadera. A demasiados ministros les gusta hablar alrededor de la Palabra, tomando un versículo, leyendo ese versículo como texto para el día, dando ilustraciones de Shakespeare y de Selecciones, regresando a leer el versículo, dando la bendición y yéndose a casa. ¿Cuánto de la Palabra ha aprendido entonces la congregación? ¡Nada!



Cuando la gente comió la Palabra según se encuentra en Jeremías, comieron la Palabra pura. Nosotros tenemos que predicar la Palabra pura.

Toda la creación de Dios es maravillosa; pero de todas las obras de Dios, la más grande de Sus obras es Su Palabra.

     Salmos 138:2:
     ...Porque has engrandecido tu nombre, y tu Palabra sobre todas las cosas.

Dios ha engrandecido Su Palabra con Su Nombre sobre todas las cosas. No dice eso de las estrellas o de los planetas. Engrandeció Su Palabra sobre todas las cosas. La magnificó. La exaltó. La Palabra de Dios es tanto Dios como Dios es Dios. Lo que Dios dijo que fuese, fue; lo que Dios dijo que es, es; lo que Dios diga que sea, será. ¿Ve usted por qué tenemos que volver a la integridad y precisión de la maravillosa Palabra de Dios? No podemos confiar en la palabra del hombre porque el hombre es llevado por doquiera, estando aquí hoy y muy lejos mañana; pero la Palabra de Dios “vive y permanece para siempre”. Esa Palabra perdura.

CAPÍTULO VI

QUE EL HOMBRE DE DIOS SEA PERFECTO

                                                       VICTOR PAUL WIERWILLE


Después de establecer cómo llegó a existir la Palabra de Dios, el siguiente paso en nuestro proceso de construcción es encontrar cuál es la función de Su Palabra. Observemos otra vez 2 Timoteo 3:16

     Toda la Escritura es inspirada por Dios [respirada de Dios], y útil para enseñar, para redargüir [reprender demostrando el error], para corregir, para [lo cual es] instruir en justicia.

Toda la Escritura desde Génesis hasta Apocalipsis es útil. ¿Para qué es útil? Es “...útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”. Toda la escritura es útil en tres áreas: (1) enseñar, lo cual es cómo creer correctamente; (2) redargüir, lo cual es reprender en los lugares donde no estamos creyendo correctamente, demostrando el error; y (3) corregir, lo cual es ponernos de vuelta en la creencia correcta. Toda la Palabra de Dios hará precisamente eso. Nos enseñará cómo creer correctamente, nos redargüirá en los lugares donde estemos creyendo equivocadamente, y nos corregirá de modo que podamos de nuevo creer correctamente. Estos tres son todos “instruir en justicia”.

Muchas veces viene un crítico de la Biblia y dice: “Bueno, la Biblia no es verdad. Yo pienso que hay demasiadas contradicciones; la Biblia realmente es sólo otro libro entre tantos”. Este no es el testimonio de la Palabra de Dios. El testimonio de la Palabra de Dios es que toda la Escritura es respirada de Dios y es útil para enseñar, lo cual es cómo creer correctamente, cómo creer positivamente. Si nosotros vamos a hacer conexión con los recursos para la vida en abundancia, tenemos que saber cómo creer correctamente. A aquella gente que dice que la Biblia tiene muchos errores en ella, me gustaría decirles que la verdadera Palabra de Dios es precisa desde Génesis hasta Apocalipsis. Los errores se han introducido porque el hombre ha propagado esos errores. Los hombres han introducido sus opiniones y deseos en la Palabra. Cuando los hombres vienen y dicen que ellos no creen en la Biblia, debemos recordar que la Biblia nunca fue escrita para el incrédulo, para el agnóstico o para el infiel; la Biblia no fue escrita para los rechazadores de Dios y los negadores de Dios. La Biblia fue escrita para hombres y mujeres que quieren encontrar respuestas. La Palabra de Dios es dada a los hombres y mujeres que quieren hacer  conexión con los recursos para la vida más abundante. Por esto el crítico que viene de afuera de la Palabra de Dios no tiene tierra firme en que pararse para juzgar a la Palabra porque la Palabra ya lo ha juzgado a él.

La Biblia fue escrita de modo que usted como creyente no tenga que ser llevado por doquiera de todo viento de doctrina, teoría, o ideología. Esta Palabra de Dios no cambia. Los hombres cambian, las ideologías cambian, las opiniones cambian; pero esta Palabra de Dios vive y permanece para siempre. Ella permanece, ella se mantiene firme. Veamos esto en Juan 5:39: “Escudriñad las Escrituras...” No dice: escudriña a Shakespeare, o Kent, o Platón, o Aristóteles, o los escritos de V. P. Wierwille, o los escritos de una denominación. No, lo que dice es: Escudriñad las Escrituras... porque toda la Escritura es respirada de Dios. No todo lo que Wierwille escriba será necesariamente respirado de Dios, no lo que Calvino dijo, ni Lutero, Ni Wesley, ni Graham, ni Roberts; si no las Escrituras --ellas son respiradas de Dios.

     Juan 5:39:
     Escudriñad las Escrituras; porque...en ellas tenéis la vida eterna; y ellas [las Escrituras] son las que dan testimonio de mí.

Las Escrituras nos dicen la verdad sobre el Señor Jesucristo, y sobre Dios; esto es doctrina --es creencia correcta.

     Juan 17:8:
     porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

Jesús le dio las palabras que Dios le había dado a él, las Escrituras, la Palabra de Dios. Juan 17:14 dice: “Yo les he dado tu palabra...” Sin la Palabra de Dios, la cual es creencia correcta, usted y yo nunca podríamos caminar en la grandeza del poder de Dios.

     Juan 17:17:
     Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

La Palabra es verdad. Este es el testimonio que la Palabra da de sí misma. Tarde o temprano tenemos que venir al testimonio de la Palabra misma y dejarla que hable. Nunca bajamos la Palabra de Dios a nuestro nivel; siempre nos levantamos al nivel de la Palabra de Dios. Nunca venga a la Palabra de Dios con su escepticismo, su duda, su opinión. Usted viene a la Palabra de Dios y deja que hable por  sí  misma y entonces usted reevalúa y readapta su vida a la integridad y la precisión de la Palabra de Dios.

¿Qué más hace la Escritura además de enseñar? También es útil para redargüir. La Escritura nos redarguye cuando no estamos creyendo correctamente. La Palabra nos dice dónde estamos errados; nos amonesta por nuestra creencia equivocada. Ningún hombre tiene derecho a redargüir a cualquier otro hombre. La Palabra de Dios es la que tiene que redargüir, porque lo que yo pueda permitir en mi vida, puede que algún otro no lo permita en su vida.

     Romanos 14:22:
     ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba.

Yo he experimentado la censura de la gente cuando a ellos no les gustaban las corbatas que yo usaba, para citar un ejemplo. Me movía entonces entre círculos que enseñaban que si usted ofendía a alguien con sus acciones, tenía que dejar de hacerlas. De modo que me deshice de la corbata vieja sólo para darme cuente que la nueva corbata ofendía a alguien más.

Traté toda forma posible de agradar a la gente porque la gente me reprobaba por usar esto o por usar aquello. He llegado al punto en mi vida en que sólo me interesa lo que Dios piensa y no lo que piensa la gente. Tomo mi reprensión no de lo que dice la gente, sino de lo que dice la Palabra. Estas Escrituras son respiradas de Dios y estas Escrituras son útiles para creer correctamente. Donde nosotros estamos creyendo y actuando equivocadamente, la Palabra nos redarguye.

Después de enseñar y redargüir, ¿cuál es la tercera cosa que hace la Escritura? No sólo nos enseña creencia correcta y nos redarguye cuando no estamos creyendo correctamente, sino que nos corrige. La Palabra de Dios es útil para corregirnos, para traernos de vuelta a creer correctamente una vez más. Los padres de familia deberían utilizar esta técnica para educar a sus hijos. La mayoría de nosotros como padres decimos: “no hagas eso”. Muy pocas veces añadimos la corrección y les decimos lo que deben hacer. Pero eso es exactamente lo que hace la Palabra. Nos dice dónde estamos creyendo equivocadamente; pero entonces da la corrección y nos dice cómo podemos volver a creer correctamente.

Hay muchos ejemplos de corrección en la Biblia. Tomemos a David, por ejemplo. David estaba fuera de orden. Él encontró a la hermosa Betsabé y luego hizo matar a su esposo en el frente de batalla de modo que él, David, pudiera tener a Betsabé por esposa. Pocas personas sabían de la secuencia de eventos que llevaron al matrimonio de David, pero nadie tenía derecho a decir cosa alguna porque David era rey y toda mujer en el reino era técnicamente la propiedad del rey o pertenecía al rey. Sin embargo, sucedió que había un pequeño profeta cuyo nombre era Natán con quien Dios tuvo una conversación. Una vez Dios dijo a Natán: “Natán, anda y dile a David que ha pecado”. Y Natán dijo: “Oh, Señor, que no sea yo. Yo no quiero ir donde David porque el viejo David es diestro en cortar cabezas”. Pero el Señor insistió: “Anda y dile de un hombre que tenía muchas ovejas y su vecino sólo tenía una ovejita y esa ovejita era tan preciosa para él que la llevaba a la mesa con él y la llevaba a la cama con él; la criaba en su seno. Cuéntale esa historia. Cuéntale cómo el hombre rico tuvo una vez una visita. Y en vez de tomar una de sus propias ovejas para alimentar a su visitante, el hombre rico fue donde su vecino y tomó su única oveja y la mató”.

Entonces Natán fue a ver a David y dijo: “Rey David, algo terrible ha pasado en este reino. Un hombre rico tenía una visita y, ¿sabe lo que hizo este hombre? Fue donde su vecino y tomó esa única ovejita que era tan  preciosa, lo único que tenía el pobre vecino, y la trajo a su casa y la mató”. Natán le contó a David la historia completa. David se puso muy furioso y le dijo a Natán: “Dime quién es el hombre. Dame su nombre y le haré cortar la cabeza”. Natán miró a David a los ojos y le dijo: “Tú eres el  hombre”.

¿Cómo le hubiera gustado a usted ser Natán? Si Natán hubiera ido allá con cualquier otra historia, ¿sabe lo que le hubiera sucedido? David lo hubiera hecho decapitar. Pero Dios le dijo a Natán qué decir de modo que David se atrapara a sí mismo. En el momento en que David dijo: “Dime quién es”, Natán dijo: “Tú eres el hombre”. En ese momento David reconoció la verdad de lo que Natán le traía de parte de Dios y David dijo: “Bueno, lo siento”. Él se volvió a Dios y le pidió que le perdonase. Entonces dice en la Palabra de Dios que David fue un hombre según el corazón de Dios. Él no era un hombre según el corazón de Dios mientras estaba haciendo payasadas con Betsabé y haciendo matar a Urías; no, pero cuando volvió a estar en alineamiento, David fue un hombre según el corazón de Dios. Cuando usamos correctamente la Palabra y caminamos en su poder, entonces somos hombres y mujeres según el corazón de Dios.

Así que toda la Escritura es respirada de Dios, y útil para enseñar --creencia correcta, para redargüir --reprobarnos cuando estamos creyendo equivocadamente, y para corregirnos -- volvernos a poner en línea con Dios. Esto es instrucción en justicia. ¿No es ése un versículo tremendo cuando lo examinamos de cerca para ver la grandeza de la Palabra de Dios?

Después de exponer en un versículo conciso la función de la Escritura respirada de Dios--enseñar, redargüir y corregir lo cual es instruir en justicia-- Dios sigue con la próxima línea en 2 Timoteo 3:17 dando el propósito de la Palabra respirada de Dios.

     2 Timoteo 3:17:
     a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

El propósito, como lo dice, es “que el hombre de Dios...” Veamos quién es un hombre de Dios. La palabra “hombre” en este uso significa “uno que es un portavoz por Dios, uno que habla por Dios”.
           
     Deuteronomio 33:1:
     Esta es la bendición con la cual bendijo Moisés varón de Dios a los hijos de Israel, antes que muriese.

Moisés era un hombre de Dios porque habló por Dios. Deuteronomio 18:15 dice:

     Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis.

Moisés era este hombre de Dios. Él era un profeta, uno que habla por Dios. La grandeza de esto es que cada vez que un creyente habla la precisión de la Palabra de Dios, él es como un hombre de Dios. Cuando usted habla la precisión de la Palabra de Dios, usted es como un hombre de Dios. Cuando nosotros hablamos Su Palabra, hablamos como si Dios mismo hablase.

El propósito de Dios es “que el hombre de Dios [el que habla por Dios] sea perfecto...” Alguien puede venir y decir: “Bueno, usted no puede ser perfecto”. La Palabra de Dios dice que nosotros debemos serlo.

La palabra griega para “perfecto” sólo se usa esta vez en la Biblia lo cual la hace especialmente interesante en investigación y precisión bíblica. La palabra “perfecto” es la palabra griega artios usada como un adjetivo. Artios es definida y se usa en dos formas. Uno de sus usos es para describir a un barco cuando está equipado para su viaje, teniendo a bordo todo lo que se necesita para hacer un viaje exitoso. Siempre que el barco esté tan perfectamente equipado que no le falte nada, entonces la palabra que se usa en griego es artios. El otro uso de artios concierne a las articulaciones móviles. La forma en que la cabeza del fémur calza en la cavidad del hueso ilíaco, en la cadera, por ejemplo, se conoce como artios. Si uno tuviera la más mínima partícula extraña en esa articulación de la cadera, el dolor sería agudísimo.

La Palabra de Dios declara que el propósito de la Palabra de Dios es que el hombre de Dios sea perfecto, sin ningún cuerpo extraño que cause una mancha.

El propósito es que el hombre de Dios sea tan perfecto que él tenga todo lo que se pueda necesitar en cualquier situación, sin que le falte nada. Él está completamente preparado para un viaje exitoso.

El propósito de la Palabra de Dios es que el hombre de Dios sea perfecto, no por fuera, sino por dentro. Uno no puede tener perfección por fuera a menos que primero tenga perfección por adentro. El propósito de la Palabra de Dios es que el hombre de Dios sea perfecto por adentro como punto de partida.

“A fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado...” En este punto, la traducción ha fallado en comunicar el impacto de este versículo. La palabra “preparado” viene de la misma raíz griega que la palabra “perfecto”. La palabra griega para “perfecto” es artios; la palabra griega para “preparado” en 2 Timoteo 3:17 es exartizó. Exartizó es un verbo mientras que artios es un adjetivo. Literalmente dice: “A fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente perfeccionado...” No solamente debe ser el hombre de Dios perfecto, sino entera y entera y enteramente perfeccionado.

En dos cortos versículos de la Escritura, la Palabra nos dice su propia función y su propósito.

     2 Timoteo 3:16, 17:
     Toda la Escritura es inspirada por Dios, y  útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia
     a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

¡Qué revelación fundamental para nuestro estudio y entendimiento de la Palabra de Dios!

CAPÍTULO V

LA PALABRA  RESPIRADA  DE   DIOS


                                            VICTOR PAUL WIERWILLE


2 Timoteo 3:16 tiene un gran significado en nuestro estudio del poder para la vida abundante. Este versículo dice que la Palabra es respirada de Dios.

     Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.

La primera palabra en 2 Timoteo 3:16 es “toda”. Cada vez que “todo” aparece, uno se debe preguntar qué significa la palabra “todo”, porque en la Biblia la palabra “todo” se usa en una de dos formas: ya sea todo sin excepción o todo con distinción. Todos con distinción quiere decir todos en una cierta clase o grupo designado. Si uno considera equivocadamente la palabra “todo” nunca entenderá correctamente la Palabra de Dios ni experimentará todo su impacto.

     Juan 12:32:
     Y yo [Jesús], si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.

¿Es todos sin excepción o todos con distinción? La respuesta es obvia. Nosotros sabemos que no todas las personas  en  nuestra comunidad son cristianas; por lo tanto, no todas sin excepción han sido atraídas a él. Todos lo que han creído, todos con distinción, son quienes han sido atraídos.

     Hebreos 2:9:
     Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos [por todos los hombres].

¿Es la palabra “todos” con distinción o sin excepción? ¿Gustó Cristo la muerte por todos los hombres sin excepción o por todos los hombres con distinción? Él murió por todos sin excepción, de tal manera que quien quiera ser salvo puede ser salvo. Cristo murió por todos los hombres sin excepción y por esto, cualquiera puede nacer de nuevo por el Espíritu de Dios.

En 2 Timoteo 3:16, donde dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios”, “toda la Escritura” quiere decir sin ninguna excepción desde Génesis 1:1 hasta Apocalipsis 22:21.

Las palabras “toda la Escritura” son seguidas por la palabra “es”. Esta palabra ha sido añadida al texto griego de Esteban del cual fue traducida la Versión Reina-Valera.

Antes de seguir adelante, entendamos una cosa. Si una persona omite una palabra que ha sido añadida, la Palabra de Dios no ha sido tocada. Esto se vuelve muy importante a medida que avanzamos en la precisión de la Palabra.

Para avanzar un paso más, no había verbo “ser” o “estar” en los idiomas hebreo o arameo originales. Había un verbo “llegar a ser” o “volverse”.

Esto se vuelve muy interesante en el primer capítulo de Génesis. Génesis 1:2 dice: “Y la tierra estaba...” Esta palabra “estaba” no fue añadida. Génesis 1:2 continúa: “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo...” El segundo uso de la palabra “estar” no aparece en el texto. Esto nos dice que la primera palabra traducida “estaba” no es la palabra “estaba” sino “llegó a ser”, “se volvió”. Pero el segundo uso, “estaban”, fue añadido. Por lo tanto el versículo 2 dice literalmente: “Y la tierra se volvió desordenada y vacía, y las tinieblas sobre la faz del abismo”. Se volvió desordenada y vacía. Dios no la creó así. Si se deja la palabra “estaba” en el texto: “Y la tierra estaba desordenada y vacía”, parece que dijera que Dios creó la tierra de esa forma. Al contrario, la tierra se volvió de esta forma como lo comprueba  Isaías 45:18.

     Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; Él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano...

“Desordenada” (tohu) en Génesis 1:2 es la misma palabra que se usa en el “no en vano” de Isaías (tohu). Dios no la creó desordenada y vacía (tohu bohu). La tierra se volvió así.

Regresemos a 2 Timoteo 3:16. Observe cuidadosamente: “Toda la Escritura es inspirada por Dios...” Estas tres palabras “inspirada por Dios” son una sola palabra en los textos críticos griegos. La palabra es theopneustos. Esta palabra se compone de dos palabras raíces: theo y pneustos. Tomada por partes, theo es “Dios” y pneustos es “respirado”. Theo-pneustos quiere decir literalmente “respirada de Dios”. “Toda la Escritura es inspirada por Dios” es igual a “toda la Escritura es theopneustos" o “toda la  Escritura es respirada de Dios”.

Ahora nosotros preguntamos: ¿respira Dios? Usted y yo respiramos, pero, ¿lo hace Dios? Juan 4:24 dice que “Dios es Espíritu...” Más aun, la Palabra de Dios dice que un espíritu no tiene carne o huesos. Nosotros no podemos ver un espíritu con nuestros ojos. Sin embargo, 2 Timoteo 3:16 dice que Dios respiró. Tenemos que averiguar exactamente qué se quiere decir cuando se le atribuyen a Dios características humanas. ¿Qué quiere decir “respirada de Dios?”

¿Alguna vez se ha preguntado usted qué debe ser enfatizado en la Palabra de Dios? Si la Biblia es respirada de Dios, theopneustos, y si la Biblia es la Palabra de Dios, ¿puede usted imaginarse por un segundo que Dios le permitiría a cualquier mortal el privilegio de decidir qué debe ser enfatizado en la Palabra de Dios? En esta palabra, “respirada de Dios”, theopneustos, hay una gran verdad que ha tomado años para ser indagada y estudiada.

Dios es Espíritu así que Dios no respira, pero nosotros sí. Siempre que la Biblia atribuye características humanas a Dios, como lo hace esta escritura en particular en 2 Timoteo, esto se llama una figura literaria. Las figuras literarias en la Biblia desde Génesis 1:1 hasta Apocalipsis 22:21 son las marcas de Dios en la Palabra en cuanto a qué quiere Él que sea enfatizado.

Una figura literaria no es algo sobre lo que hay que adivinar. Las figuras literarias son usos gramaticales legítimos que departen del lenguaje literal para llamar atención a sí mismas. Por ejemplo, si no hemos tenido lluvia por un largo tiempo, yo podría decir: “el suelo está seco”. Esto sería una simple enunciación de un hecho. El polvo vuela y las grietas se abren. Pero si yo digo: “el suelo está sediento”, eso es una figura literaria. La figura literaria es más vívida que la misma enunciación literal. Cuando yo digo: “el suelo está seco”, pongo una idea vaga en su mente; pero en el momento en que digo “el suelo está sediento”, entonces usted tiene una imagen clara. Una figura literaria siempre aumenta, siempre vitaliza la declaración.

La Palabra de Dios debe ser aceptada literalmente cuando quiera y dondequiera que sea posible. Pero cuando una palabra o palabras dejen de ser fiel a los hechos, ellas constituyen figuras literarias. Las figuras literarias tienen un énfasis diseñado por Dios que tiene que ser asido y entendido para obtener completamente el impacto de la Palabra. Los hombres tienden mucho a usar las figuras literarias al azar, pero en la Palabra de Dios las figuras literarias son usadas con un diseño divino. Todas y cada una de ellas puede ser exactamente catalogadas y analizadas con precisión. No hay adivinanza en lo absoluto. A excepción de las figuras literarias y de las costumbres y manerismos orientales, la Palabra es literal.

Hay 212 figuras literarias distintas que se usan en la Biblia. Hasta donde yo puedo calcular, a lo largo de la historia tiene que haber habido aproximadamente 220 figuras distintas. Doscientas doce de éstas son usadas en la Biblia; algunas veces hay hasta cuarenta variaciones de una figura. Es fácil ver la monumental oportunidad para la investigación que ofrece el campo de las figuras literarias.

Esta figura, “respirada de Dios”, es tan maravillosa que voy a tomar este tiempo para desarrollar su grandeza. Una vez que usted entienda esto, cientos de Escrituras se le harán claras.

Dios es Espíritu, y sin embargo 2 Timoteo dice que “toda la Escritura es respirada de Dios”. Esta figura se llama en el hebreo derech benai adam, lo cual traducido quiere decir “los hábitos de los hijos del hombre”, bajar a Dios al nivel del hombre. Ahora, los griegos  tomaron derech benai adam y lo tradujeron anthropopatheia que quiere decir “rasgo conmovedor del hombre”. Los romanos usaron esta figura literaria y la llamaron condescensio en latín de donde se deriva nuestra palabra “condescendencia”. Siempre que la Palabra de Dios atribuye características humanas a Dios, la figura usada se llama en griego anthropopaethia y en latín condescensio. Esta es la marca enfática del Espíritu Santo en 2 Timoteo 3:16. El énfasis no está en la palabra “todo” o en la palabra “Escritura”. El énfasis está en la fuente, “respirada de Dios”. Dios puso el énfasis donde Él lo quiso; Él lo marcó con esta figura literaria.

Otro ejemplo de condescensio es Éxodo 4:14 el cual dice: “Entonces se enojó...” Dios es Espíritu; Él no se enoja. Cuando la Biblia dice que Dios se enoja, ¿de qué figura se trata? Condescensio. Isaías 52:10 dice: “Jehová desnudó su santo brazo...”  ¿Tiene brazo Jehová? No, no lo tiene, pero usted y yo sí tenemos. “Desnudar el brazo” es la figura condescensio.

¿Cuál es exactamente el proceso por el cual vino la Palabra respirada de Dios? La clave para responder esta pregunta está en la Palabra de Dios.

     2 Pedro 1:21:
     porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

“Profecía” se usa de una manera singular en este versículo de Escritura. Cuando la persona común y corriente piensa en profecía, piensa en la predicción del futuro. Esta definición es uno de los usos de la palabra “profecía”, pero no es el único uso. La  palabra “profecía” también puede querer decir “declarar”.

La profecía de Isaías de la venida del Señor Jesucristo y la profecía de Juan del regreso de Cristo (el cual todavía está en el futuro) son ejemplos de predicción: Parte de la Palabra de Dios es predicción. El verbo “profetizar” también quiere decir “declarar, exponer, presentar”. “Profecía” literalmente quiere decir “aquello que es predicho y aquello que es declarado”. Toda la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis es predicción o declaración. “Porque nunca la profecía [aquello que es predicho o declarado, todo desde Génesis hasta Apocalipsis] fue traída por voluntad humana...” La Palabra de Dios, que predice y declara, nunca fue traída por voluntad humana. Muchos  teólogos y líderes religiosos han enseñado que siempre que un escritor bíblico quería escribir, él se sentaba y componía una parte de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios no dice eso. Moisés nunca se sentó en el desierto y dijo: “Bueno, ahora pienso que voy a escribir la Palabra de Dios”, y entonces sacó su libreta de taquigrafía. Él no se rascó la cabeza y empezó a escribir: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. “Eso me gusta”. No. Nunca fue traída la profecía por voluntad del hombre; en otras palabras, el hombre nunca dispuso a su voluntad la Palabra de Dios. Él nunca se sentó y dijo: “Ahora yo dispongo que se componga Génesis” o “yo dispongo que se componga Mateo”. “Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana...” Esto es básico para nuestro entendimiento esencial y fundamental de cómo fue traída la Palabra.

La  Palabra de Dios nunca fue traída por voluntad humana, “...sino que los santos hombres de Dios hablaron...” Santos hombres de Dios hablaron. ¿Quiénes son santos hombres? Hombres que le creen a Dios son santos. La Biblia no fue escrita por rechazadores de Dios, incrédulos o escépticos. La Biblia fue escrita por santos hombres de Dios que hablaron según eran inspirados por el Espíritu Santo.

Yo he preguntado a muchas personas sobre este versículo: “¿Quién habló?” ¿Y saben lo que ellos dicen? El Espíritu Santo. Eso no es lo que el versículo dice. Dice: “...santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. No dice que Dios habló; dice que santos hombres de Dios hablaron. Esto es lo que la Palabra dice y eso es lo que quiere decir.

¿Sabe usted por qué hay tanta diferencia entre los libros de Amós e Isaías; entre el Evangelio de Marcos y el de Juan? ¿Puede usted hablar usando cualquier vocabulario que no sea el suyo? Por ejemplo, si usted nunca ha oído de la palabra “idiosincrasia”, usted no la puede usar. Uno sólo puede usar el vocabulario que posee. Eso es exactamente lo que declara la Palabra en 2 de Pedro 1:21, que santos hombres de Dios hablaron. Ellos usaron sus propios vocabularios y sus propias formas de expresión. El Evangelio de Marcos es corto y abrupto: “e inmediatamente”,  “y entonces”, “y enseguida”. Se usan estas palabras porque el escritor del Evangelio de Marcos  no era un hombre altamente educado y con un vocabulario florido. Pero el Evangelio de Juan es diferente. Juan escribió: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Éste era en el Principio con Dios. Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”. ¡Qué hermoso! ¿Por qué? A causa del estilo de escribir de Juan. El escrito de Amós era terso; él era un pastor. Isaías usaba hermosas expresiones. Esto explica los diferentes estilos de escribir que se encuentran en la Biblia. Santos hombres de Dios hablaron y escribieron; usaron sus vocabularios naturales. Pero hablaron “siendo inspirados por el Espíritu Santo”.

¿Qué quiere decir ser “...inspirados por el Espíritu Santo”? 2 Timoteo 3:16 dice que toda la Escritura es respirada de Dios. Aquí en 2 Pedro 1:21, la Palabra declara que estos hombres fueron inspirados por el Espíritu Santo. Lo que sea “respirada de Dios” o ser “inspirada por Dios” es ser  “inspirado por el Espíritu Santo”.

Algunas personas enseñan que Dios tomó el brazo de Moisés y lo empezó a mover y, en esta forma, hizo que Moisés escribiera lo que Dios quería que fuera escrito. No. No dice “empujado por el Espíritu Santo”, dice “...inspirados por el Espíritu Santo”.
La gente siempre está adivinando y ofreciendo opiniones en vez de leer la precisión declarada de la Palabra de Dios. ¿Qué es ser respirada de Dios e inspirada por el Espíritu Santo? Gálatas 1:11 contiene esta declaración.

     Mas os hago saber [garantizo], hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre.

Si el evangelio fuera según hombre, él, Pablo, lo habría recibido por voluntad humana y  eso habría sido una contradicción con el resto de la Palabra. 2 Pedro 1:21 dice enfáticamente que la Palabra no vino por los deseos del hombre. No vino por voluntad humana. Gálatas dice: “...el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí  ni lo aprendí de hombre alguno...” Entonces tiene que haber otra forma de obtener información. En nuestro mundo de conocimiento de los sentidos todo aprendizaje de las matemáticas, ciencias, historia y las tales --toda nuestra información-- viene por la voluntad humana. Pero en contraste, Pablo dijo de sus escritos en Gálatas 1:12:

     pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.

La Palabra vino “por revelación de Jesucristo”. Ahora vamos a juntar estos versículos.

     2 Timoteo 3:16:
     Toda la Escritura es inspirada por Dios [respirada de Dios], y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.

     2 Pedro 1:21:
     porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.


     Gálatas 1:11, 12:
     Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre;
     pues yo ni lo recibí, ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.

En 2 Timoteo 3:16 es la “palabra respirada de Dios” la cual en 2 Pedro 1:21 es ser “inspirados por el Espíritu Santo” lo cual en Gálatas 1:11 y 12 es “revelación”.

Hay un axioma matemático envuelto en este punto: “Dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí”. Por lo tanto, Palabra respirada de Dios = inspirados por el Espíritu Santo = revelación; o respirado de Dios significa ser inspirados por el Espíritu Santo lo cual es revelación.

Antes de ahondar un poco más en este versículo particular de 2 Pedro, observemos el Antiguo Testamento y veamos cómo hablaron aquellos santos hombres de Dios que recibieron esta revelación. Hemos visto en Juan 4:24 que Dios es Espíritu. Dios, siendo Espíritu, sólo puede hablar a aquello que Él es. Dios no le puede hablar a la mente natural humana. Por esto la Palabra no pudo venir por voluntad humana porque la voluntad humana está  en el mundo natural. Dios, siendo Espíritu, sólo puede hablarle a aquello que Él es --espíritu. Las cosas en el mundo natural pueden conocerse por los cinco sentidos --vista, oído, olfato, gusto y tacto. Pero Dios es Espíritu y, por lo tanto, no le puede hablar a las células cerebrales; Dios no le puede hablar a la mente de una persona. Es una ley y Dios nunca sobrepasa Sus propias leyes. El espíritu proveniente de Dios tenía que estar sobre aquellos hombres, de otra manera ellos nunca habrían recibido revelación como Pablo declara en Gálatas. Números 11:17 ayuda a explicar la revelación.

     Y yo [Dios] descenderé y hablaré allí contigo [Moisés]; y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos...

Dios es Espíritu y Él podía revelarse a Sí Mismo por medio del espíritu de Dios que estaba sobre Moisés. Luego Moisés, teniendo una mente, usó su vocabulario y escribió la Palabra de Dios revelada. Esa fue la forma exacta en que nos llegó la Palabra de Dios.

Un hombre de Dios, en la usanza bíblica, era un hombre sobre el cual estaba el espíritu de Dios, también llamado el “espíritu de sabiduría” porque Dios como Espíritu es sabio. Josué fue uno de estos hombres según dice Deuteronomio 34:9:

     Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés.

Todo hombre en la Biblia que escribió la Palabra de Dios tenía espíritu de Dios sobre él. Sólo hay un autor de la Biblia y ese es Dios. Hay muchos escritores pero sólo un autor. Dios es el autor mientras que Moisés escribió, Josué escribió, Pablo escribió, David escribió y muchos otros escribieron. Dios, siendo Espíritu, habló al espíritu que estaba sobre los santos hombres y les dijo lo que Él quería que fuese dicho. Entonces los hombres de Dios usaron sus vocabularios al hablar lo que Dios había revelado. “Porque nunca la profecía [todo aquello que es predicho o declarado] fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. La Palabra original dada por Dios literalmente no contenía ningún error o contradicción. ¿Por qué? Porque Dios fue su autor. Santos hombres simplemente escribieron lo que Dios les reveló. Así es como obtuvimos la Palabra respirada de Dios. Es verdaderamente tremendo.