martes, 18 de noviembre de 2014

Capítulos 2 y 3 de
"La Iglesia Nueva y Dinámica"
Por Victor Paul Wierwille


El Compromiso incondicional

Romanos 10 contiene el compromiso incondicional.

Romanos 10:9,10:
que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Cuando un hombre confiesa con su boca que Jesús es el señor y cree en su corazón* que Dios levantó a Jesús de los muertos, Dios crea un nuevo espíritu en ese hombre que antes de esta confesión tenía solamente cuerpo y alma.**  En el momento en que usted cree en lo más profundo de su ser que Dios levantó a Jesús de los muertos, usted es salvo--tiene vida eterna dentro de sí.

Este es el milagro de la conversión, el nuevo nacimiento, un milagro de Dios mediante el cual un hombre o una mujer de cuerpo y alma se vuelve una nueva creación en él, teniendo así cuerpo, alma y espíritu.

Que un hombre crea en su corazón que Dios levantó a Jesús de los muertos es "creer para justicia". Solamente después de que una persona cree para justicia le es posible confesar que Jesús es el señor. En esta confesión yace la salvación que un hombre recibe porque él cree.

¿Qué quiere decir la palabra "salvación"? Quiere decir integridad o sanidad: mental, física, espiritual. Colosenses 2:10 define "integridad" como "completo". Dios nos ha hecho "completamente completos", teniendo todas las cosas necesarias en esta vida y en aquella que está por venir.

________________________________________________________________________

*“Corazón es la figura literaria catachresis y quiere decir: “la parte más íntima de la mente”.

 **2 Pedro 2:12 y Judas 10 se refieren a los hombres de cuerpo y alma como "animales irracionales".
Justicia, por otro lado, es nuestra habilidad dada por Dios de estar y andar ante Dios sin ningún sentido de pecado, culpa o miedo. La justicia es nuestra por creencia única y exclusivamente. Nosotros no hacemos obras para obtener la justicia; pues si lo hiciéramos, sería algo ganado. No podemos hacer obras para obtener la justicia; simplemente aceptamos la justicia de Dios como un don. El compromiso incondicional da tanto justicia como integridad.
 ___________________________________________________________________________
Efesios 2:8,9:
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

no por obras, para que nadie se gloríe.

Efesios 4:7:
Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.

Todos los creyentes renacidos tienen "la fe de Jesucristo" que es la medida dada a cada uno cuando cree.* Después de que una persona ha confesado con su boca al señor Jesús y ha creído en su corazón que Dios levantó a Jesús de los muertos, esa persona es un hijo privilegiado de Dios con acceso a todas Sus promesas. Todos los creyentes renacidos tienen el derecho legal y la oportunidad de recibir lo que Dios ha hecho disponible. Todos tienen la misma justicia, la misma cantidad de fe y la misma perfección ante Dios.

¿Cree usted que Dios es poderoso para hacer todo lo que ha prometido? Si usted lo cree, verá poderosas señales, milagros y maravillas en su vida. Usted debe creer que Dios no solamente es capaz sino también deseoso de hacer lo que El ha prometido.

Efesios 1:7:
en quien [Jesucristo] tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.

Tenemos redención por su sangre según las riquezas de Su gracia. ¿Cree usted que Dios es rico en gracia? "Porque de tal manera amó Dios... que ha dado a su Hijo unigénito..." Eso es ser rico en gracia, ¿no le parece? A mí sí. Efesios dice que hemos recibido redención así que no tenemos que suplicarle a Dios que nos la dé. La única cosa que tenemos que hacer es recibirla.
______________________________________________________________________
* Romanos 3:22 “la justicia de Dios por medio de la fe en [de] Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia”.
Romanos 12:3 “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”.
 Gálatas 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.
______________________________________________________________________
Colosenses 1:13,14:
el cual nos ha librado [tiempo pasado] de la potestad de las tinieblas, y trasladado [tiempo pasado] al reino de [por] su amado Hijo,

en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

Si Dios nos ha librado de la potestad de las tinieblas (eso es, la potestad de Satanás), ¿cómo podemos estar todavía bajo esa potestad siniestra? Si hemos sido librados, ¿para qué seguir buscando liberación? ¿Para qué esperar liberación cuando ya se ha hecho disponible? Satanás no tiene derecho legal alguno sobre un creyente porque todos los creyentes han sido librados de la potestad de Satanás por medio de Jesucristo. Cuando creemos podemos apropiarnos de lo que Dios logró para nosotros cuando nos rescató de la potestad de Satanás. Así que la próxima vez que se enferme, diga: "Un momento, dolor de cabeza [resfriado, o cualquier síntoma negativo que sea], no tienes poder alguno sobre mí. Fuiste derrotado hace más de mil novecientos años. Lo dice la Palabra y yo creo la Palabra; por lo tanto, vete de mí". Cuando tenemos salvación, tenemos integridad, incluso integridad física, si simplemente la aceptamos.

A excepción de la Palabra revelada de Dios, no tenemos nada en lo cual estar firmes para obtener nuestra integridad. Cuando estamos firmes en la Palabra tenemos solamente una manera de vivir: la de Cristo Jesús. En él tenemos integridad.

2 Corintios 5:7:
(porque por fe [creencia] andamos, no por vista).

La Biblia dice que hemos de creer primero, y entonces veremos. Estamos firmes en la Palabra y declaramos la Palabra. Si yo oro por los enfermos y nadie es sanado, continúo orando por los enfermos porque la Palabra dice que la sanidad está disponible. Si nadie creyera en recibir el poder proveniente del Espíritu Santo, yo seguiría enseñando acerca del Espíritu Santo de todos modos porque la Biblia amonesta en Efesios 5:18: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu”. Debemos andar creyendo las promesas de la Palabra de Dios; entonces nos está garantizado el cumplimiento de la promesa aun cuando es posible que no veamos los resultados inmediatamente.

Al pertenecerle a Cristo, usted es un hijo de Dios. En el momento en que usted se vuelve un hijo de Dios, pasa a ser heredero de todo lo que Dios ha hecho disponible.

Romanos 8:17:
Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo...

Entonces, ¿cómo puede usted, como cristiano, hablar negativamente? ¿Cómo puede continuar estando lleno de miedo? ¿Cómo puede vivir en su comunidad y actuar como si estuviera derrotado? Usted no está derrotado. Satanás ha sido derrotado y el poder de Dios está en usted hoy.


Romanos 8:11:
Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

¿Quiere usted que su cuerpo sea vivificado--hecho vivo, vital, vigoroso? La Palabra dice que si usted hace el compromiso incondicional de confesar a Jesús como su salvador y señor creyendo que Dios levantó a Jesús de los muertos, no sólo es usted vivificado espiritualmente sino que también su cuerpo físico es vivificado ahora mismo.

Ya que usted tiene adentro el espíritu proveniente de Dios, usted es justo; ya no está separado de Dios. Después de que Dios da todo esto, usted tiene una responsabilidad. El dice que usted tiene que renovar su mente.

Efesios 4:23,24:
y renovaos en el espíritu de vuestra mente,

y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Usted no solamente ha de ser renacido del espíritu proveniente de Dios, sino que tiene que cambiar su forma de pensar.

Filipenses 4:8:
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Cambie lo que pone en su mente. Cambiar el alimento que usted está enviando a su mente es "renovar su mente". Piense esas cosas que son verdaderas, honestas, justas, puras, amables y de buen nombre.

Si por su libre albedrío usted acepta a Cristo como su salvador y renueva su mente de acuerdo a la Palabra, usted encontrará que cada palabra que le he escrito es verdad. Le desafío a estar firme en la Palabra de Dios, a declarar su autoridad en Cristo y a reclamar sus derechos.

Romanos 10:11:
La Escritura dice: ningún hombre que crea en él--que se adhiera a, se atenga a y confíe en él--será [jamás] avergonzado o desilusionado. [Traducción amplificada.]

Hagamos nuestro compromiso incondicional; confesemos a Jesús como señor y creamos que Dios le levantó de los muertos. Nunca seremos desilusionados.


Capítulo Tres
Cómo ser un cristiano

EL ALUMNO QUE BUSCA: Durante años he tratado de ser un cristiano. He tratado y he fracasado tantas veces que no voy a tratar de nuevo porque ya no me queda fe para tratar.

EL MAESTRO: ¿Qué es lo que trató usted y en qué ha perdido la fe?

EL QUE BUSCA: Supongo que traté de darle lugar a Dios en mi vida, pero he sido derrotado así que he perdido la fe en mí mismo. Vea usted, yo realmente quería ser un cristiano, tener la presencia, la guía y la ayuda de Dios en la vida. Tomé clases especiales, me uní a la iglesia, me esforcé en ser un cristiano; pero en mi corazón sabía que no había ningún cambio. Fui al altar una y otra vez y sin embargo no recibí nada. Le he implorado tanto a Dios y le he buscado tantas veces que me siento un fracaso total.

EL MAESTRO: ¿Se ha puesto usted a pensar alguna vez que la salvación es un don, que no es necesario que usted vaya a ningún lugar en particular para obtenerla? Usted podría hallar a Dios en cualquier parte, tanto como podría no dar con El en ninguna parte. ¿Se da cuenta de que recibir la salvación no depende de lo que usted haga sino de lo que Cristo Jesús hizo por usted? ¿Se da cuenta de que ser un hijo de Dios, recibir vida eterna, ser salvo, convertido, renacido, es recibir algo en vez de dar algo?

Usted se hace cristiano por medio de recibir un don que le viene directamente desde el corazón mismo de Dios. Usted, al igual que tantos otros, pensaba que recibir a Cristo dependía de lo que usted abandonara, de las cosas a las cuales renunciara, de cuántos pecados confesara. No es cierto.

Usted se hace cristiano creyendo que Dios levantó a Jesús de los muertos confesándole como señor en su vida.

EL QUE BUSCA: Dudo que sea tan sencillo como eso. Yo pensé y oí y se me enseñó que tengo que hacer ciertas cosas y renunciar a otras.

EL MAESTRO: Si eso fuera cierto, entonces usted estaría ganándose la salvación; estaría haciendo obras por ella. No hay nada en la Biblia que indique tal proceso. Mire en Isaías 53:6: "Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros".

Dios está describiéndole a usted así como al resto de nosotros. Usted se ha apartado por su camino. Es por eso que anda perdido. Pero Dios cargó en Jesús el pecado de todos nosotros. Usted no puede salvarse a sí mismo por sus buenas obras y esfuerzos. Dios simplemente cargó en Jesús los pecados suyos. Hasta ahora no se ha exigido nada de su parte, ¿verdad?

Fíjese en Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

Este es el Padre, Dios, dando a Su Hijo como sustituto por usted y pidiéndole simplemente que crea que Dios hizo esto por usted y que reclame a Jesús como su salvador. El no le pide a usted otra cosa sino que crea, y creer es actuar según lo que la Palabra dice que El hizo por usted.

No, usted no ha pecado tanto que Jesús no pueda salvarle. Fíjese en Su Palabra en Hebreos 7:25 : “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”.

Jesús salva perpetuamente, y como se puede dar cuenta usted, aún no se exige obra alguna de su parte excepto creer para recibir lo que El ha hecho.

Romanos 10:9 y 10 dice: “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación".

Miremos cuidadosamente estos versículos. Si usted confiesa con su boca que Jesús es su señor, usted está actuando según su creencia. Aún no ha hecho obra alguna para su salvación, ¿no es cierto? Esto no es difícil hacerlo, ¿verdad? Su propio camino hasta ahora no ha sido un camino feliz, un camino de gozo y paz, ni ha sido un camino exitoso. Ha sido un camino de privaciones y derrota. Romanos 5:1 dice: "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo". Somos justificados en él y tenemos paz para con Dios.

Ahora Dios dice que todo esto es suyo y que El quiere que usted cambie de ser el señor de su propia vida: que ceda y que confiese con su boca que Jesús es su señor.

EL QUE BUSCA: Me es fácil hacer eso. Yo sé que Dios envió a Jesús al mundo y que él fue levantado de los muertos. Es fácil confesar que Jesús es el señor.

EL MAESTRO: Si ha confesado que Jesús es el señor, ¿qué dice la Palabra que usted es?

EL QUE BUSCA: Que soy salvo.

EL MAESTRO: ¿Cree usted que Dios levantó a Jesús de los muertos y ha confesado que Jesús es el señor?

EL QUE BUSCA: Yo sí creo, y he confesado. Pero nunca pensé que la salvación fuera tan fácil de recibir. ¿Soy ahora un hijo de Dios?

EL MAESTRO: I Juan 3:2: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste... le veremos tal como él es”.

¿Cómo sabe usted que es renacido y que es un hijo de Dios?

EL QUE BUSCA: Porque la Palabra dice que lo soy. Yo creo que Dios levantó a Jesús de los muertos y le confesé como mi señor, así que la Palabra declara que soy un hijo de Dios.

Pero, ¿qué me dice de tener vida eterna?

EL MAESTRO: I Juan 5:13 “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”.

¿Cree usted en el nombre de Jesús?

EL QUE BUSCA: Sin duda que sí.

EL MAESTRO: Entonces, ¿qué tiene usted?

EL QUE BUSCA: Yo tengo vida eterna. Ahora sé que de acuerdo a la Palabra no tengo que esperar hasta que muera para averiguar si tengo o no vida eterna. Yo tengo vida eterna ahora.

Pero, ¿qué me dice de esta justificación de Dios que me hace posible estar en Su presencia sin ningún sentido de pecado o culpa o derrota? ¿Tengo eso también?

EL MAESTRO: Fíjese en 2 Corintios 5:21: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”.

Dios hizo pecado a Jesús para que usted pudiera llegar a ser la justicia de Dios en él. Si él se hizo pecado por usted, y si usted lo acepta como su salvador (su sustituto), usted es hecho justicia de Dios en él ahora.

EL QUE BUSCA: ¿Han sido dados todos los dones de Dios tan gratuitamente?

EL MAESTRO: Efesios 2:8-10 dice: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas".

EL QUE BUSCA: Nunca soñé que recibir a Cristo pudiera ser así de fácil. Ahora sé que soy una nueva criatura en Cristo, que tengo vida eterna ahora, y que soy justo ante Dios, y que Satanás ya no tiene más poder sobre mí si no le doy lugar.



¡Cómo le doy gracias a Dios por medio de Jesús, mi nuevo salvador y maravilloso señor!

jueves, 6 de noviembre de 2014

LAS PALMAS DE DIOS
Por Victor Paul Wierwille
Capítulo 11
De "La Biblia me lo dice"
     
La figura literaria condescencio en “las palmas de Dios”, que atribuye características humanas a Dios, es usada en Isaías de una forma extremadamente bella, como un orientalismo en todo su significado.

Isaías 49:15-16
¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de
compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella,
yo nunca me olvidaré de ti.

He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida [tatuada];
delante de mí están siempre tus muros [manos].

La maternidad es una experiencia humana inolvidable. Una madre alimentando a su hijo recién nacido tiene sentimientos indescriptibles de unión y tierno afecto por el fruto de su vientre. Aun así, Dios dice que una mujer podría olvidarse de su bebe --que es dificilísimo e inverosímil-- pero Dios nunca se olvidará de uno de los Suyos. Para enfatizar la gran habilidad de Dios para recordar a Sus hijos, este pasaje declara que el recuerdo de Dios va más allá que el de una madre por su hijo. La memoria de Dios es aun más profunda que la memoria de una estrechísima relación humana. La memoria de Dios por nosotros está por encima de la comprensión humana.
    
Después de esta vívida declaración del recuerdo de Dios por Sus hijos, el versículo 16 de Isaías 49 usa una figura gráfica que atribuye a Dios la característica humana de las palmas: “En las palmas de las manos te tengo esculpida”. La manera oriental de expresar gran amor y continuo recuerdo se hace por medio del grabado, lo que nosotros llamaríamos tatuaje. La tradición oriental era tatuar en su cuerpo los nombres de aquellos que usted ama cariñosamente mientras que simplemente le obsequia regalos a aquellos que usted ama superficialmente.
     
El proceso del tatuaje es muy desagradable. Cuando una persona se tatúa, comúnmente lo hace en el brazo, algunas veces en la espalda o en el pecho. Pero usted nunca ve tatuadas las palmas de la mano de un hombre. ¿Por qué? Porque las palmas de las manos son demasiado sensibles. Son demasiado delicadas. El dolor del tatuaje en las palmas es demasiado grande para soportar. Pero aun así Dios dice: “He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida”.  Primeramente, Dios está diciendo que toma demasiado tiempo mirar en el brazo o en los hombros o a lo largo del pecho, porque esa parte del cuerpo está cubierta por varios tipos de vestimentas; por lo tanto, Él nos ha tatuado en las palmas de Sus manos. Allí puede vernos constantemente. Dios nos ama tanto que, figurativamente, está dispuesto a soportar el agudo dolor de tenernos tatuados en las palmas de Sus manos. No es demasiado doloroso para Dios grabar nuestros nombres en las palmas de Sus manos porque El nos ama tiernamente.

Juan 3:16:
Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree,
no se pierda, mas tenga vida eterna.
    
Dios está tratando de ilustrar cuánto cuida de nosotros diciendo: “He aquí que en las palmas de mis manos te tengo esculpida”.  El nos está diciendo que ha tomado una parte muy delicada, muy sensitiva de Su ser, y allí ha tatuado nuestros nombres. En realidad El está diciendo: “Los amo tanto que no quiero que mi amor esté cubierto bajo las vestimentas, no quiero que mi amor quede oculto de tal manera que no pueda ser visto; pero Yo los he grabado en una parte muy delicada y sensitiva de Mi ser para que en cualquier momento que mire pueda verlos”.  Ese es el amor de Dios. Cuando usted vea la belleza de esta escritura comenzará a apreciar la compasión y el amor de Dios.
     
La segunda parte de esta verdad dice: “…delante de mí están siempre tus muros”. La palabra “muros” es una presentación muy inexacta. Las palmas de las manos son los muros. Cuando usted las levanta ellas son muros delante de su cara.
     
Además de tenernos grabados en sus palmas, nuestras propias palmas están continuamente delante de Él.  ¿Qué es lo que Dios ve en las palmas de nuestras manos?  El no ve otra cosa salvo pecado, duda, temor, amargura, disputas, mentiras, odio --todo lo que mancha a un pecador.  Él ve en nuestras palmas el miedo a la muerte, el miedo a la enfermedad y la dolencia, la inseguridad e incertidumbre del futuro. Pero Dios en Su maravillosos amor infinito, sin tomar en consideración quiénes éramos, nos tatuó o grabó en Sus palmas.
       
El continuo recuerdo de Dios por Sus hijos es verdad porque Él los ha esculpido, a Sus hijos, sobre las palmas de Sus manos.

Isaías 1:18:
Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren
como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos
como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
    
Esta es una parte del significado del continuo recuerdo de Dios.

Isaías 43:25:
Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo,
y no me acordaré de tus pecados.

Salmos 103:12:
Cuanto está lejos el oriente del occidente,
Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
     
¿No diría usted que Dios con seguridad nos ha grabado sobre las palmas de Sus manos? El perdona y olvida nuestros defectos al mismo tiempo que nos recuerda y cuida de nosotros constantemente.
      
Dios nos da en el Libro del Apocalipsis una verdad parecida.

Apocalipsis 3:20:
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz
y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
  
¿Pensó usted alguna vez sobre la belleza de esas palabras? En el oriente el anfitrión no come con su invitado a no ser que sea un amigo muy íntimo. En este pasaje de Escritura Jesús está diciendo: “Yo soy tu amigo más íntimo”.  Jesús entra en nuestros corazones a invitación nuestra. El nunca se nos impone. El no solamente está entrando, sino que está cenando con nosotros. Jesús dijo: “Yo deseo ser muy íntimo con mi gente; cenaré con ellos; comeré con ellos sólo con que me pregunten”.
      
Hebreos 13:5 dice: “…No te desampararé, ni te dejaré”. También Mateo 28:20 dice: “…he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.
    
El señor está con nosotros todos los días. Por eso es que él dijo en Mateo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. Este es el continuo recuerdo de Dios por el cual El nos puede decir: “En las palmas de las manos te tengo esculpida aun cuando delante de Mí están siempre tus muros, tus palmas”.
   
Cristo murió por todos y así pues él podía decir: “Cualquiera que desee puede venir”. Una vez que Cristo ha ofrecido la invitación es asunto de que nosotros la aceptemos. Si usted desea venir a Cristo usted puede. El hombre no tiene que morir en su pecado porque Cristo murió por el pecado y llevó nuestras enfermedades y nuestros dolores. Nosotros no tenemos que llevarlos. Dios alegre y deseosamente ha grabado nuestros nombres sobre las palmas de Sus manos.
    
No hay duda alguna acerca de la claridad del llamado de Jesucristo al hombre. La única pregunta es si el hombre va a responder a ese llamado. Cuando Jesús murió sobre la cruz del Calvario, murió por todos en el mundo entero; pero sólo aquellos que lo aceptan a él como su salvador reciben los beneficios de su muerte.
     
Aquellos de nosotros que hemos aceptado a Jesús como señor en nuestras vidas--hemos sido grabados en las palmas de las manos de Dios. El continuamente nos recuerda y cuida de nosotros. ¿Se acuerda usted de: “…para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”? El ha venido para permanecer en nosotros para siempre, para que tengamos vida eterna ahora y para siempre.
     

Esta es la forma en que Dios se acuerda de nosotros continuamente. No hay un día, una hora, un minuto o un segundo en que nosotros como hijos de Dios no seamos recordados ante el trono de Dios. Nosotros los hijos de Dios verdaderamente hemos sido grabados en las palmas de Dios.
DIOS NOS RESCATÓ
Por Victor Paul Wierwille
Capítulo siete
De "La Biblia me lo dice"

Para entender que Dios nos rescató, primero debemos saber cómo fue que llegamos a necesitar rescate.  Las raíces del dilema de la humanidad emanan del relato en Génesis. Génesis 1:28 dice que Dios originalmente dio al hombre el gobierno, el dominio y la autoridad sobre este mundo. El hombre fue puesto en este mundo como gobernador y guardián. Pero cuando el pecado entró al reino terrenal a causa de la desobediencia del hombre hacia Dios, el hombre perdió su autoridad de gobierno y el Diablo la obtuvo. El Diablo le dijo a Jesucristo en Lucas 4:6 “…porque a mí me ha sido entregada [la potestad y la gloria de los reinos de la tierra]…”  Por tanto, hasta este mismo día el mundo en que usted y yo vivimos es el reino de Satanás. Vivimos en el reino que está bajo la gobernación de Satanás. De acuerdo con Efesios 2:1 todos los individuos nacen en este mundo “…muertos en…delitos y pecados” y, según Efesios 2:12…”sin esperanza y sin Dios…” Estando muertos, sin esperanza y sin Dios, nosotros definitivamente necesitábamos rescate.
       
Observe lo que Dios hace por nosotros según se relata en Colosenses.

Colosenses 1:13
El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas,
y trasladado al reino de [por] su amado Hijo
 
La palabra “liberado” se traduce más enfáticamente “rescatado”.  Dios, por las obras de Su hijo, Jesucristo, nos ha “rescatado”.  Note que este verbo está en tiempo pasado. Por lo tanto, Dios ya no tiene que rescatarnos; El ya lo ha hecho. La palabra “de” es la palabra griega ek que quiere decir “fuera de” o “fuera del centro” (como de un circulo). ¿Fuera de qué o fuera de en medio de qué nos rescató El? De “la potestad de las tinieblas”.
    
Este mundo, el cual es oscuridad y está bajo el dominio del Diablo, es fuera de en medio de lo cual Dios nos ha rescatado. El nos rescató fuera de este mundo aun cuando todavía estamos morando aquí. Que Dios pudiera hacer esto es uno de los más grandes milagros.
    
La palabra “potestad” en el versículo susodicho (“…de la potestad de las tinieblas…”) es la palabra griega exousia de la cual el español deriva la palabra “ejercicio”. El nos  ha liberado de la  potestad ejercida de las tinieblas, la influencia en ejercicio de este reino de oscuridad.
      
La palabra “trasladado” (“…trasladado al reino de su amado Hijo”) en sánscrito es “ciudadanía”.  El nos rescató fuera de entre la potestad ejercida de las tinieblas y nos dio ciudadanía. Esta es una tremenda verdad.
     
¿Qué implica esta ciudadanía en el Reino de Dios? Para empezar, miremos la palabra griega para “ciudad”, polis. Las ciudades en los tiempos bíblicos estaban rodeadas por murallas. La muralla de la ciudad protegía esa ciudad. La ciudad amurallada era la polis. La gente dentro de la muralla era llamada la gente de la polis. Las murallas los protegían de ser atacados. Las murallas nunca eran construidas para mantener a la gente dentro de la ciudad sino para mantener al enemigo fuera. Las murallas formaban una protección, no para mantener encerrada a la gente libre de una ciudad o estado, sino para mantener alejado al enemigo de la gente libre. Un ciudadano libre en una ciudad es llamado un politës, de donde obtenemos la palabra “política”. Hablando bíblicamente, nosotros somos ciudadano de un reino —somos unos políticos.
     
Abraham buscaba una ciudad, polis.

Hebreos 11:9-10
Por la fe habitó [Abraham] como extranjero en la tierra prometida
como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob,
coherederos de la misma promesa;
porque [Abraham] esperaba [ya] la ciudad [polis] que tiene fundamentos,
cuyo arquitecto y constructor es Dios.
 
Abraham en su día esperaba una ciudad, no aquí sobre la tierra, sino una polis  “…cuyo arquitecto y constructor es Dios”. Esta ciudad está protegida con la cerca de Dios dentro de la cual las personas serían ciudadanos libres.
     
Un ejemplo no de polis sino de politeia, “comunidad”, se encuentra en Efesios.

Efesios 2:12
En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía
[comunidad, politeia] de Israel y ajenos a los pactos de la promesa,
sin esperanza y sin Dios en el mundo.
  
En el tiempo al cual se refiere Efesios 2, Israel se había separado de Dios y por lo tanto Dios no podía bendecirlos. Puesto que ellos se habían alejado de El, ya no tenían libertad y protección donde moraban. Estaban en esclavitud.
  
Politeuma, de la palabra raíz polis, se usa en Filipenses.

Filipenses 3:20
Mas nuestra ciudadanía [politeuma] está en los cielos,
de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.

Nuestra ciudadanía, nuestra vida libre, está en los cielos. Aun mientras todavía estamos sobre la tierra, tenemos la promesa de ser ciudadanos en un estado libre.

Hebreos 13:14
Porque no tenemos aquí [sobre esta tierra] ciudad [polis]
permanente, sino que buscamos la por venir.

Si no tenemos una ciudad permanente aquí, nunca podremos tener completa libertad; por lo tanto,  “…buscamos la por venir”. Esa ciudad que está por venir debe ser incorrupta por dentro y protegida en todo su alrededor para asegurar a los ciudadanos la libertad total. Esta ciudad sólo podría ser la ciudad cuyo arquitecto y constructor es Dios.
    
Ahora buscamos la ciudad permanente. Pero, ¿qué  hay sobre nuestra vida antes de que fuéramos liberados de la potestad de las tinieblas? Efesios nos habla sobre nuestra ciudadanía anterior.

Efesios 2:3
Entre los cuales también todos nosotros vivimos [vida de conducta negativa]
en otro tiempo en los deseos de nuestra carne,
haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos,
y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
     
Por el simple hecho de nacer en este mundo, éramos hijos ¿del reino de quién? Del de Satanás.  Este es el significado de la palabra “ira” en “hijos de ira”. Nacimos hijos del reino de Satanás—no espiritualmente, sino físicamente. Físicamente yo nací hijo bajo el gobierno de Satanás, muerto en delitos y pecados sin Dios y sin esperanza en este mundo. Pero Dios cambió todo esto, según esta relatado en Efesios 2.

Efesios 2:4-6
Pero Dios, que es rico en misericordia,
por su gran amor con que nos amó,
aun estando nosotros muertos en [llenos de]  pecados,
nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
y juntamente con él [con Cristo] nos resucitó [tiempo pasado],
y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales
[el texto lee “en los celestiales”] con Cristo Jesús.

¿Quién nos dio vida? ¿quién nos resucitó? ¿quién nos hizo sentar en los celestiales? Dios.

Efesios 2:7-9
Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas
de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe;
y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
no por obras, para que nadie se gloríe.

Cuando nacimos en este mundo, estábamos vivos físicamente pero muertos espiritualmente, sin Dios y sin esperanza. Algo tenía que sucedernos. Dios que es rico en misericordia y gracia, nos salvó.

Efesios 2:10
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras,
las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
  
Si Dios nos salvó, entonces no somos nuestra propia hechura; somos Sus hijos, hechura Suya, la hechura de Dios se efectuó cuando estábamos muertos espiritualmente; en aquel entonces Dios nos hizo vivos.

Colosenses 2:13
Y a vosotros, estando muertos en pecados y
en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él
[Cristo], perdonándoos todos los pecados.

 Dios nos creó en Cristo Jesús y tiernamente perdonó nuestras faltas. Pero antes que Dios pudiera vivificarnos, El tenia que tenernos como “materia prima” para trabajar. De este modo, la pregunta viene a ser: ¿Cómo nos gana El para poder crearnos en Cristo Jesús?

Juan 6:44
Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere…
  
Podemos ser vivificados, podemos obtener esta ciudadanía, solamente si el Padre nos trae. No nos podemos alzar nosotros mismo por nuestros propios esfuerzos; no podemos salvarnos a nosotros mismos. Ningún hombre, ninguna persona, puede venir a Cristo y ser salvo a menos que el Padre le trajere. Para recibir vida eterna el hombre tiene que ser traído por Dios, alejándose así de las garras y gobernación de Satanás. Jesús usó la misma palabra (aquí traducida “atraer”) en Juan.

Juan 12:32
Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré [traeré] a mí mismo.
  
Jesús dijo en Juan 6:44 que solamente el Padre puede traer; y sin embargo aquí dice que Cristo va a atraer.  ¿Cuál es la respuesta?  Al mundo gobernado por Satanás en el cual usted y yo vivimos, vino una persona que fue concebida por el Espíritu Santo y nacida de María. Esta persona vino al mundo del Diablo no teniendo tiniebla alguna en él pues él era la luz del mundo. El no conoció pecado. Por nosotros fue hecho pecado para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. Además, él estaba en este mundo, pero no era de —no pertenecía a— este mundo. Cuando Cristo estaba en el mundo la escritura dice que Dios estaba obrando en él.

2 Corintios 5:19
…Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo
[la gente en el mundo]…
    
Dios en realidad trae por medio de la muerte y resurrección de Jesucristo quien, de acuerdo con Isaías 53:6, cargó “…el pecado de todos nosotros”. A causa de la muerte y resurrección de Jesucristo, Dios podía entonces traer o rescatar a los creyentes de la gobernación de Satanás y darle ciudadanía en Su reino.
   
Antes de que Dios nos rescatara, estábamos muertos en pecados. Pero Dios envió a Su Hijo unigénito quien era el medio por el cual podíamos ser rescatados. Nosotros somos hechura de Dios creados a través de los logros de Jesucristo. Dios nos rescato.

Juan 3:16
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…
  
Dios envió a Su Hijo, quien no tenía tiniebla ni pecado alguno, y trajo a Su Hijo a Sí mismo. A causa de la muerte y resurrección de Jesús, Dios nos trae. Dios hizo posible nuestra gran esperanza de gloria: “…Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”. Dios nos rescató de este reino de Satanás y nos dio ciudadanía en Su reino.

Colosenses 1:13
El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas,
y trasladado al reino de [por] su amado Hijo.
    
Este reino no puede ser el  “...reino de su amado Hijo” pues el Hijo no tiene su propio reino; el “reino” es el Reino de Dios. La palabra “de” debería ser “por”.  Es el genitivo de origen. Dios nos rescató del poder ejercido del reino de las tinieblas, la gobernación de Satanás, y nos dio ciudadanía en Su reino por lo que Su Hijo Jesucristo hizo por nosotros aquí sobre la tierra.

Gálatas 1:4
El cual [Jesucristo] se dio a sí mismo por nuestros pecados
para librarnos [rescatarnos] del [fuera de en medio del]
presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre.
      
Hasta que renacemos, somos hijos de ira; estamos en un mundo físico que pertenece al Diablo, es su reino. Al ser renacidos, nos hacemos “…irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha [proveniente de Dios] en medio de una generación [un reino] maligna y perversa…” de acuerdo a Filipenses 2:15.
     
Dios nos trajo y nos rescató fuera de en medio de las influencias ejercidas de Satanás. Hay gente, sin embargo, en el mundo de Satanás quienes nunca serán salvos porque rehúsan creer. Pero, para aquellos de nosotros que queremos creer, Dios por su presciencia nos ha rescatado fuera del poder de Satanás. Cuando Dios nos separo y nos rescató, El nos trajo como ciudadanos a Su reino por los esfuerzos de Su amado Hijo.
     
Fue Dios quien envió a Su Hijo unigénito al mundo para buscar y salvar a aquellos que están perdidos, específicamente aquellos de nosotros que deseamos ser salvos. Dios nos rescató aun mientras todavía estamos viviendo en este mundo.
    
Ya tenemos la ciudadanía en el Reino de Dios. El ya “…nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”, como dice en Efesios 2:6. Hablando legalmente, fuimos circuncidados en la circuncisión de Cristo. Cuando Cristo murió, nosotros morimos con él. Cuando él fue enterrado, fuimos enterrados en el bautismo de su entierro. Cuando resucitó nosotros resucitamos con él. Cuando ascendió, nosotros ascendimos con él. Cuando Cristo venció, vencimos con él. Cuando fue sentado, fuimos sentados con él. Cuando él llevó “cautiva la cautividad” y “dio dones a los hombres”, nos fue dado el poder para vivir victoriosamente aun en el reino de Satanás, teniendo la habilidad de manifestar el poder de Dios en la vida más abundante. ¡Qué revelación para el alma del hombre! ¡Qué gloria, qué gozo, qué paz! Porque Cristo nació y vivió hace 2000 años, estamos rescatados y ahora mismo tenemos ciudadanía en el Reino de Dios.



CAPÍTULOS 4 Y 5 DE
"LA BIBLIA ME LO DICE"
Por Victor Paul Wierwille


La vida sincronizada
      
Cualquier cosa que una persona cree se refleja directamente en lo que confiesa. Lo que una persona confiesa en lo más profundo de su ser es lo que manifiesta en su vida. Si una persona pasa por la vida confesando que tiene gran necesidad, definitivamente tendrá gran necesidad. Si confiesa enfermedad, continuará estando enfermo y afligido debido a la ley de lo que uno cree en lo profundo de su alma con toda seguridad aparece en su vida.
     
La “vida sincronizada” se enuncia sencillamente en esta fórmula: confesión de creencia produce recibo de confesión. Si confiesa con su boca al mismo tiempo que confiesa en su corazón lo que la Palabra dice, usted tendrá poder. Sus oraciones serán respondidas según aplique estas claves en su vida por medio de su acción. De este modo, los recursos abundantes del cielo le son hechos disponibles. Pero, asimismo, si usted simultáneamente confiesa con su boca y con su corazón los negativos de este mundo, manifestará estos negativos que lo lisiarán.
     
Si usted confiesa a Cristo como el señor en su vida, su confesión es una realidad para usted. En su corazón usted sabe que él es señor porque usted creyó que Dios lo ha levantado de los muertos. Cuando usted confiesa que es una nueva criatura en Cristo, las cosas viejas pasan y todas son hechas nuevas de acuerdo con su confesión. Si usted confiesa que es un hijo de Dios y la Biblia dice que es un hijo, entonces usted es un hijo de Dios. Si su confesión es que usted es un heredero del Padre, entonces todo lo que el Padre tiene llega a ser suyo porque está confesando exactamente lo que la Palabra dice.
     
La Palabra declara que el Diablo fue derrotado y está derrotado. Estipula que él no tiene derecho legal alguno sobre el cristiano.  Si Satanás no tiene poder alguno sobre el cristiano, ¿por qué quiere confesar que él tiene poder sobre usted? Cada vez que usted hace una confesión negativa está contradiciendo la Palabra de Dios. Si el poder del Diablo está derrotado, y ciertamente lo está, entonces su poder no puede tocarle cuando usted cree la Palabra. Pero, usted tiene que confesar que conoce el poder de Dios en su vida. Tiene que confesar lo que Dios dice en su Palabra y luego la Palabra llega a ser una realidad en su vida. Cuando quiera que usted se atreva a confesar que usted es lo que la Palabra dice que usted es, y actúe según lo que la Palabra enseña, encontrará que sus oraciones son respondidas.
     
Mientras yo no pueda coordinar mi boca y mi corazón en algún punto confirmado por la Palabra, no tengo poder alguno con Dios. Cuando confieso que Dios no responde a mi oración, que no le caigo bien, que tengo una enfermedad porque Dios me la dio, o que estoy atado por algún mal porque es la voluntad de Dios para mí que sea disciplinado así en la vida, o que tengo que sufrir para la gloria de Dios --entonces no estoy diciendo lo que la Palabra dice y evidenciaré en mi vida el resultado de mi confesión.
     
Salmos 18 contiene un bello símil que ilustra cómo coordinar nuestras mentes y nuestras acciones.

Salmos 18:33
Quien hace mis pies como de ciervas,
Y me hace estar firme sobre mis alturas.
   
Una cierva es uno de los animales más seguros sobre sus patas en el mundo. Cuando ella sube por el costado de una montaña con sus pequeños siguiéndola, toma sus patas traseras y las coloca exactamente en donde sus patas delanteras estuvieron primero para probar si hay piedras sueltas en la cuesta. Si no probara ese declive rocoso con sus patas delanteras, las piedras sueltas le causarían un resbalón y caería en el barranco. De este seguir exacto depende la vida tanto de la cierva como de sus pequeños.
    
“Quien hace mis pies como de ciervas”. El los hace. Esto es, El lo hace para que yo pueda aprender a andar por la Palabra de modo que mis “pies traseros” sigan a mis “pies delanteros (representando la Palabra)”. Así pues, donde la Palabra haya colocado sus pies, allí también pondré yo mis pies.
     
Si usted se mantiene firme sobre la Palabra de Dios y confiesa esa Palabra usted llega a ser lo que la Palabra de Dios dice. Esto es la vida sincronizada.
       
Romanos nos dice cuán queridos y cuán poderosos son los hijos de Dios.

Romanos 8:35-37
¿Quién nos separará del amor de Cristo?
¿Tribulación, o angustia, o persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.
Antes, en todas estas cosas
somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
         
No es sólo cuestión de que yo lo diga; Dios lo dijo. ¿Cree la Palabra de Dios? El dijo que usted es más que vencedor por medio de aquel que nos amó.

Romanos 8:38-39
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte,
ni la vida, ni ángeles, ni principados,
ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada
nos podrá separar del amor de Dios,
que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Esta es la Palabra de Dios declarada, confirmada. Cuando usted comienza a confesar esa Palabra, ésta llega a ser una realidad en su vida. Hasta ese momento usted será derrotado en todo aspecto por potestades y principados satánicos a causa de su confesión. Conozca la Palabra, confiese la Palabra y actúe según la Palabra. Eso es lo que se quiere decir por una vida sincronizada.
      
Determine ahora que usted nunca más volverá a hacer una confesión negativa.  Aprenda qué y cómo confesar. Confiese del corazón, con su boca, lo que ha sido confirmado por la Palabra. Confiese lo que la Biblia dice que usted es, no lo que usted piensa que es, no lo que su vecino dice que usted es, no lo que su mejor amigo pueda decir que usted es. Retenga lo que la Palabra dice.
      
Nosotros hemos sido rescatado de la potestad de las tinieblas: Satanás, la maldad y la injusticia.

Colosenses 1:13
El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas,
y trasladado al reino de su amado Hijo.

La traducción literal de acuerdo al uso es: “el cual nos ha rescatado fuera de en medio del ejercicio o influencia operativa de las tinieblas (reino) y nos ha separado, trayéndonos como ciudadano a Su reino por medio de la obra de su amado Hijo”.
          
La próxima vez que la maldad o los negativos vengan a su mente, declare inmediatamente la Palabra y diga: “Yo confieso que he sido rescatado del poder de las tinieblas por mi señor y salvador Jesucristo”.  Continúe diciendo esto y pronto será una realidad en su vida. Si usted ha sido trasladado al Reino de Dios por medio de la obra de Su amado hijo, entonces no está en el reino del diablo. ¿Piensa usted que puede estar en el Reino de Dios y en el del Diablo al mismo tiempo?  El nos ha rescatado del poder del mal y estamos en el Reino de Dios.
        
Las personas piensan que tienen que luchar para llegar a ser buenas antes de que Dios los bendiga.Yo les aseguro que Dios nunca lo bendecirá debido a lo bueno que usted sea, sino más bien a causa de la creencia que usted tenga. ¿Cómo se deshace  usted de la oscuridad en un cuarto? La oscuridad desaparece tan pronto la luz entra. Así que cuando permitimos que la luz de la Palabra entre en nuestras vidas, la oscuridad se desvanece. No hay nada en la Palabra que diga algo sobre nuestros sentimientos, ella dice crea. Todo lo que Dios ha dado viene a usted por creencia sin respetar cuán bueno o cuán malo sea usted. Eso es amor. Eso es lo que Cristo vino a traer.
        
A medida que actuemos según las promesas de Dios, éstas llegan a ser reales para nosotros y son evidenciadas en nuestras vidas. Sincronice su creencia y su confesión según las promesas de la Palabra de Dios y manifestará una vida más que abundante en Cristo Jesús.



La ley de la creencia
     
Sé que la vida abundante está disponible hoy día para aquellos que entienden y aplican la ley de la creencia.
     
En lo que concierne a este asunto, quiero llamar su atención a Marcos 9. Esta es una historia bastante larga; pero si voy a enseñarle la ley de la creencia, usted tiene que poner la verdad de este pasaje en su corazón y su vida.

Marcos 9:14-27
Cuando llegó a donde estaban los discípulos,
vio una gran multitud alrededor de ellos,
y escribas que disputaban con ellos.

Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró,
y corriendo a él, le saludaron.

El les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos?

Y respondiendo uno de la multitud, dijo:
Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,

el cual, dondequiera que le toma, le sacude;
y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando;
y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.

Y respondiendo él, les dijo: !Oh generación incrédula!
¿Hasta cuándo he de estar con vosotros?
¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo.

Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús,
sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra
se revolcaba, echando espumarajos.

Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto?
Y él dijo: Desde niño.

Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua,
para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia
de nosotros, y ayúdanos.

Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

E inmediatamente el padre del muchacho
clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.

Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba,
reprendió al espíritu inmundo, diciéndole:
Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.
c
Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia,
salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían:
Está muerto.

Pero Jesús, tomándole de la mano,
le enderezó; y se levantó.
       
El hombre trajo a su hijo para obtener sanidad. El le informó a Jesús que sus discípulos no podían remediar la situación. Los discípulos deben haberse sentido estúpidos pues ésta era una demostración pública  y nadie en privado, mucho menos en público, quiere parecer un tonto. Estos eran los mismos discípulos que habían tenido antes gran victoria y éxito en sanar a los enfermos. Ahora habían llegado a un callejón sin salida. ¿Qué lo obstaculizó?
     
Jesús percibió el problema inmediatamente cuando el padre dijo: “si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos”. Jesús tomó ese “si” que el padre había dirigido primero a los discípulos y luego a Jesús, y lo devolvió al padre, donde debía estar. “Jesús le dijo: si puedes creer, al que cree todo le es posible”. A mucha gente le gusta echarle la culpa de su incredulidad e inhabilidad para recibir a cualquier otro. Los discípulos eran las víctimas de la inculpación en esta situación. Los discípulos estaban atrapados en la trampa de este hombre, pero Jesús no. A mucha gente le gustaría que otros creyeran por ellos; sencillamente no quieren aprender a creer por sí mismos.  Muchas veces la gente sencillamente no sabe cómo creer. Jesús entendió la situación claramente y le dijo al padre del muchacho “Si puedes creer. Yo sé que mis discípulos creen, y el hecho de que ellos no pudieran eliminar la causa no es su culpa. Podrían creer hasta el día del juicio final por tu hijo sin ningún resultado; pero si tú puedes creer, entonces algo sucederá”.
    
Dondequiera que fuera posible, Jesús siempre exigió creencia. Cuando estudiamos los milagros de sanidad, encontramos que Jesús exigía la creencia de los padres para la sanidad de los niños. Por ejemplo, en Mateo 15:22 vemos que la mujer cananea tenía gran creencia para la sanidad de su hija que estaba atormentada por un demonio.
   
En el caso de personas dementes, que son mentalmente incapaces, no era exigida la creencia. Los siguientes son ejemplos de tales casos: Marcos 1:23 y sigs. y Lucas 4:33 y sigs.; Mateo 8:16 y sigs.; Marcos 1:32 y sigs.; Lucas 4:41.; Mateo 8:28 y sigs.; Lucas 8:26 y sigs.; Marcos 5:1 y sigs.; Mateo 9:32; y Hechos 16:16.
   
En el caso de levantar a un muerto, como está indicado en Marcos 5:35 y sigs. y Lucas 8:49 y sigs. leemos que Jesús le dijo al padre del niño muerto: “No temas, cree solamente”.  Cuando Jesús levanto a Lázaro de entre los muertos, el pasaje no dice que nadie haya creído excepto Jesús. En Hechos 9:36 y sigs. donde Pedro levantó a Dorcas de entre los muertos, él sacó a todo el mundo del cuarto y luego oró y le mandó que se levantase.
  
En todo pasaje bíblico la creencia es siempre exigida de parte de todo el que tiene necesidad, con las excepciones arriba mencionadas: ciertos tipos de desórdenes mentales, gente muerta y niños.
   
Hay poder en la creencia. En este mundo hay poder al cual usted y yo como creyentes renacidos tenemos fácil acceso. Este poder nos capacitará para sobreponernos a nuestros defectos y a nuestras dificultades, trayendo liberación victoria a nuestras vidas. Este poder proviene de Dios. El está presente en todas partes, lo que quiere decir que El está con usted ahora mismo. La clave envuelta es conocer y recibir Su poder, que es sobre lo que basa toda la vida abundante. La ley de la creencia trae resultados fenomenales para todos aquellos que aplican y practican los principios.
   
Usted puede creer correctamente o erróneamente. La creencia trabaja de ambas formas, y usted se trae sobre sí mismo todo lo que cree. Mateo 9 y Job 3 muestran los tipos de creencia y sus resultados.

Mateo 9:20-22
Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años,
se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto;

porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva.

Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo:
Ten ánimo, hija; tu fe [creencia]te ha salvado.
Y la mujer fue salva desde aquella hora.

Job 3:25
Porque el temor [creencia] que me espantaba me ha venido,
Y me ha acontecido lo que yo temía.


El miedo, la preocupación y la ansiedad son tipos de creencia. Si usted se preocupa, tiene miedo y está ansioso, recibirá el fruto de su creencia negativa que es la derrota.
   
La ley de la creencia es igualmente efectiva tanto para el pecador como para el santo; sin embargo, el creyente, debido al espíritu proveniente de Dios dentro de él, puede producir más abundantemente. Si usted duda  su recuperación de la enfermedad, seguramente reducirá y  retardará su propio progreso. ¡La creencia correcta es saber constantemente que el poder y la presencia de Dios están en usted y con usted en toda situación! Como usted piense del problema con el cual está confrontado en este mismo momento determinará el resultado. Si duda su éxito, usted ha determinado, por su propia creencia, su resultado sin éxito. Aplique el método positivo de la ley de la creencia a cada situación en la vida, a cada problema que le salga al paso, pues  “…si puedes creer, al que cree todo le es posible”.
   
Decir una oración formal nunca lo libertará ni traerá resultados positivos a su vida. Usted no puede esperar, pensar o adivinar en este juego de la vida. Usted simplemente cree que Dios está en usted y que El está siempre con usted, aun hasta el fin de esta época.

1 Juan 4:4
…mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.
   
La maldad del mundo nunca puede obligarle a usted a hacer un mal o algo impropio a menos que usted lo permita a través de su propia debilidad de carácter o falta de creencia.
  
Una vez que comience a practicar la ley de la creencia —creencia correcta, creyendo a Dios— encontrará que las cosas malas que han estado gobernando su vida pronto se desvanecerán. Dios siempre es el vencedor sobre el mal; pero depende de usted creerle a Dios y hacer de Su voluntad la suya propia.
   
En todas las Epístolas del Nuevo Testamento, nunca encontrará que los creyentes cristianos sean instados a tener fe: ellos ya tiene fe como creyentes, y son animados a creer a Dios y expresar lo que ellos ya tienen.

Romanos 12:3
…conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
     

La palabra “creer” es un verbo que connota acción. Por lo tanto, creer la Palabra de Dios, tomar la Palabra de Dios literalmente y actuar según ella, trae resultados. Esta es la ley de  la creencia y ésta es la acción que traerá liberación y victoria a su vida en toda situación.“Si puedes creer, al que cree todo le es posible [disponible actualmente]”.
EL CUERPO PARTIDO Y LA SANGRE DERRAMADA
SANIDAD EN LA SANTA COMUNIÓN
Por Victor Paul Wierwille
Capitulo 9 de
"La Biblia me lo dice"

Gran número de cristianos están sufriendo de falta de fuerza e integridad física.  En la mayoría de los casos su falta de bienestar se debe ya sea a enseñanza equivocada o a una falta total de enseñanza  acerca de la materia que trata este estudio.  La mayoría de los cristianos están completamente familiarizados con el significado de la sangre derramada pero no con el cuerpo partido en la ceremonia de la comunión. El aspecto del cuerpo partido del servicio de Comunión merece estudio y enseñanza.   
     
El valor de este estudio sobre la vida abundante depende enteramente sobre qué posición retenga usted referente a la Palabra de Dios. Si usted cree que la Biblia es la Palabra de Dios y que es la respuesta de Dios a las necesidades del hombre, entonces usted será capaz de manifestar los resultados en su vida.
     
De acuerdo a Malaquías 3:6, Dios dice: “Porque yo Jehová no cambio…” El es el mismo todo el tiempo. Lo que El fue una vez, El siempre es. Lo que hizo una vez, el siempre lo hace. El  Dios que yo conozco, que yo enseño y predico, y por quien yo trabajo, es el mismo Dios que el Dios de Abraham, David y Pablo. Dios no ha llegado a ser ni un poquito más débil a través de estos años.
     
La productividad de este estudio, gran parte, depende si usted está buscando o no liberación de la enfermedad. Si usted no está buscando completa liberación para su vida, sino una excusa para el cautiverio, este estudio no le será de provecho. Hay gente que cree que la voluntad de Dios para ellos es estar enfermos. Hay gente que cree que Dios es el autor de la enfermedad, el sufrimiento y toda clase de maldad para la humanidad.  Hay gente que cree que Dios los hace mejor cristianos al mandarles enfermedades y dolencias. Todas estas posiciones son contradicciones directas a la Palabra de Dios.  Dios no envía enfermedad, dolencia y pecado a la vida de nadie para hacerlo un cristiano más digno o más santo, ni tampoco envía Dios enfermedad y dolencia para probar a la gente.
     
Cuando la iglesia corintia estuvo manifestando enfermedad, división y contienda,  Pablo no los aplaudió por sus enfermedades. El no dijo: “Que ustedes estén enfermos es una señal del amor de Dios”. Ni tampoco dijo Pablo: “Carguen su enfermedad pacientemente pues Dios los está probando”. El Apóstol Pablo, según la epístola a los Corintios, los reprendió y se esforzó por corregirlos por estar enfermos. El los reprendió no como individuos sino como una congregación, como cristianos, porque ellos no discernían el cuerpo del señor apropiadamente.  Ellos no se daban cuenta de que Jesús, que fue sacrificado en la cruz del Calvario, había logrado en su cuerpo algo para ellos.  Pablo señaló que ya no era necesario sufrir enfermedad y dolencia.
     
La era de la ley fue totalmente diferente a la era de la Iglesia. Deuteronomio 28:15-6 habla sobre la maldición de la ley, aquellas cosas que sobrevinieron a los hombres que eran desobediente a la ley.

Deuteronomio 28:15
Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios,
para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos
que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti
todas estas maldiciones, y te alcanzarán.

Versículo 22:
Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor…

Versículo 27:
Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores,
con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado.

Versículo 28:
Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu.

Versículo 35:
Te herirá Jehová con maligna pústula en las rodillas y
en las piernas… sin que puedas ser curado.

Versículo 60:
Y traerá sobre ti todos los males de Egipto…

Versículo 61:
Asimismo toda enfermedad y toda plaga… Jehová la enviará sobre ti…

La mayor parte de toda esta sección trata de enfermedad y dolencia.
   
La Iglesia, el cuerpo de creyentes, no está más bajo la maldición de la ley. Por la gracia de Dios por medio de Jesucristo somos ahora capaces de vivir la vida más abundante.

Gálatas 3:13:
Cristo nos redimió de la maldición de la ley,
hecho por nosotros maldición (porque está escrito:
Maldito todo el que es colgado en un madero).
    
Si hemos sido redimidos de la maldición de la ley entonces no tenemos más la maldición sobre nosotros. “Cristo nos redimió [tiempo pasado] de la maldición de la ley…” Eso quiere decir que él nos redimió, no sólo de algunas de las cosas mencionadas en la maldición, sino de todas ellas, lo cual incluye enfermedad y dolencia.
      
Si la Iglesia ha sido redimida de la enfermedad y la dolencia, entonces, ¿por qué estaba enfermiza y débil la Iglesia corintia?

1 Corintios 11:29-30
Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir
el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.
Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros,
y muchos duermen.

    
La iglesia corintia estaba bien enterada de lo que la sangre de Cristo significaba, pero no estaban logrando discernir el cuerpo del señor.
    
No dice cuántos miembros tenía la iglesia corintia, pero se puede documentar el número en otro grupo del Antiguo Testamento. Algunos eruditos estiman que dos millones y medio de personas salieron de Egipto, porque fueron 600.000 hombres más esposas e hijos.

Éxodo 12:37
Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot,
como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños.

Salmos 105:37:
…Y no hubo en sus tribus enfermo.

Siempre hay algo obviamente erróneo cuando hay miembros en la Iglesia que están débiles y enfermizos y la gente se está muriendo prematuramente. Si Dios puede sacar a dos millones y medio de personas de Egipto sin ninguna enferma entre ellas, entonces, ¿qué hay que El no pueda hacer en el día en que vivimos? ¿No hará Dios en esta Era de la gracia lo mismo, si no más, de lo que hizo en el tiempo de la ley? La grandeza de este día en que vivimos es mayor que la de los días de Moisés. Jesucristo se levantó de los muertos, el espíritu santo está en la gente cristiana con gran poder potencial.

Hechos 13:38,39 Sabed, pues, esto, varones hermanos:
que por medio de él se os anuncia perdón de pecados,
y que de todo aquello de que por la ley de Moisés
no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree.
   
Los hijos de Israel habían estado en Egipto por cuatrocientos años y habían sido terriblemente maltratados por los patrones egipcios.

Éxodo 2:23,24:
Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto,
y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre,
y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos
con motivo de su servidumbre.
Y oyó Dios el gemido de ellos,
y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.
       
Por 80 años Israel había estado esperando que apareciera su libertador.

Éxodo 3:10
Ven… y te enviaré [Moisés] a Faraón, para que saques de Egipto
a mi pueblo, los hijos de Israel.
      
Y Dios los sacó bajo el liderato de un hombre llamado Moisés.  Moisés llegó a ser el portavoz de Dios; y en preparación para la liberación de los israelitas esclavizados, Dios instruyó a la gente por medio de Su portavoz.

Éxodo 12:3,6-8,11
Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo:…
tómese cada uno un cordero…

… lo inmolará… entre las dos tardes.

Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes
y en el dintel de las casas…

Y aquella noche comerán la carne…
…es la Pascua de Jehová.
    
Dios dio su Palabra; aquellos que oyeron y creyeron obtuvieron los resultados.
        
Dios le dijo a Moisés que él debería decirle a la gente que hicieran dos cosas: (1) tomar la sangre del cordero y rociarla en el dintel y los dos postes de las casas y (2) comer la carne. La sangre y la carne eran igualmente importantes, igualmente significativas en lo que concierne a la Palabra de Dios y al pueblo de Israel. Esto fue la Pascua de Jehová.
       
Quiero que usted note algo más. Cuando el Señor pasó sobre Egipto y los primogénitos de los egipcios fueron muertos, Dios protegió las casas de los hijos de Israel debido a la sangre que ellos rociaron en el dintel y en los postes. Sólo la sangre los protegió. El Relato de Éxodo no menciona nada acerca de ver un esqueleto o la carne del cordero colocada fuera de la puerta. Si algún padre hebreo hubiese dicho: “Oh, esa Palabra de Dios que Moisés está hablando es una tontería; yo no creo en esa clase de cosas. Es tonto matar un cordero y rociar la sangre sobre nuestro dintel de puerta, y luego pensar que el heridor no vendrá. Yo no lo haré. Yo rehúso escuchar a Moisés; él no puede ser el hombre de Dios”. Si el padre realmente hubiese creído esto, el hijo mayor de esa familia hubiese muerto junto con los primogénitos de los egipcios incrédulos.
        
Después de prestar protección a los hijos de Israel por el derramamiento de sangre, ¿cuál fue el propósito del mandamiento:  “…comerán la carne…”?  Dios les dijo que comieran la carne del cordero para que sus necesidades físicas fueran suplidas.   Viendo a esos hebreos aquella noche en Egipto, ellos no lucían cambiados en el exterior. Pero algo había sucedido porque los israelitas actuaron según la Palabra de Dios.
          
La creencia se indica por medio de actuar según lo que Dios ha prometido. La gente hebrea guiada por Moisés demostró creencia. Dios les dio integridad física cuando comieron la carne del cordero, y literalmente tuvo piedad de sus vidas porque ellos siguieron Sus instrucciones al rociar la sangre. Ni un segundo antes de que comieran el cordero recibieron ellos integridad. Pero, esa noche cuando comieron la carne la carne del cordero cuya sangre habían rociado sobre el dintel y los postes de la casa, ellos comieron salud, física para sí mismos. El heridor pasó sin herir a los israelitas obedientes, y a la mañana siguiente todos estaban completos en todos los aspectos.
         
Esta gente actuó según la Palabra de Dios tal como fue hablada por Moisés.  Algunos de ustedes están diciendo: “Bueno si hubiese un Moisés hoy día, yo creería”.
          
¿Lo haría usted? Siempre que hay un hombre de Dios hablando la Palabra de Dios, usted tiene la Palabra absoluta.  Cuando yo estoy predicando el evangelio, yo soy el hombre de Dios con Su poder en mí, y todo el que crea las palabras que hablo obtiene resultados cuando actúa según ellas. Esto promete la Palabra.
        
Así como la sangre del cordero fue el cubrimiento por los pecados de los hijos de Israel, así la sangre de Jesucristo fue vertida por el pecado. El cuerpo de Cristo fue ofrecido por las consecuencias del pecado (esto es, enfermedad, dolencia y necesidad) al igual que el comer la carne fue la sanidad para los necesidades físicas de los hijos de Israel.

Mateo 8:17:
El mismo [Jesús] tomó nuestras enfermedades [estar incompletos],
y llevó nuestras dolencias.
   
Estas dos cosas Jesús hizo por nosotros pues él es nuestra pascua.

1 Corintios 5:7:
…porque nuestra pascua, que es Cristo,
ya fue sacrificada por nosotros.
         
En el pasaje de Éxodo 12, Israel estaba comenzando su jornada desde la tierra de Egipto, la tierra de esclavitud, a la tierra prometida. En esa jornada uno puede encontrar una verdadera comparación para la jornada de cada persona hoy en día. Describe la jornada que un cristiano puede hacer desde el tiempo de la esclavitud, la derrota y la frustración, hasta la vida más abundante. La única diferencia es que los hijos de Israel miraban hacia delante al tiempo de la cruz de Jesús, mientras que nosotros miramos hacia atrás a los logros en cruz de Jesús.
        
Cuántos hemos descuidado llegar a la gente de Dios con esta verdad acerca de la carga de nuestras dolencias por Jesús. Nosotros hemos enseñado que Jesús llevó nuestro pecado pero hemos descuidado el enseñar la otra mitad --que él  “…llevó nuestras dolencias”.  La Palabra de Dios es clara en cuanto a estas dos partes específicas en la muerte de Jesús. No estoy predicando una nueva doctrina, no estoy enseñando un evangelio nuevo; estoy enseñando el evangelio que Pedro, Pablo y el resto de los apóstoles enseñaron y predicaron, el cual trajo liberación a los creyentes. Yo creo en la obra completa de Jesucristo, no sólo para salvación del  pecado sino también para salvación de enfermedad. Si Pedro puede decir: “…En el nombre de Jesucristo… levántate y anda”, yo también puedo, su pastor también, usted también, porque la Palabra lo dice. Estamos limitados sólo al punto en que limitemos la Palabra de Dios en nosotros. El, Jesucristo, cargó con nuestra enfermedad y nuestro pecado.
         
Los elementos de la Pascua para Israel son equivalentes a la Santa Comunión para la Iglesia. El cordero de Pascua tenía dos partes importantes: sangre y carne. Así también, la muerte del cordero de Dios tenía dos elementos: sangre y carne, simbolizados en la santa Comunión por la copa y el pan

1 Corintios 10:16:
La copa de bendición que bendecimos,
¿no es la comunión de la sangre de Cristo?
El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?
   
1 Corintios 10:16 tiene los dos elementos descritos muy claramente; aun así por años no me di cuenta del gran poder de sanidad física en la comunión.Yo siempre creí que la “Celebración de la cena del Señor siempre ha sido considerada por la iglesia como el santuario más íntimo de toda la adoración cristiana”, como está asentado en nuestra liturgia de Comunión. Pero yo no había sido enseñado en las iglesias o seminarios a los cuales asistí que el cuerpo de Jesús fue dado por mi integridad física, aunque la Biblia dice que es así. La enfermedad ha venido sobre la Iglesia, aunque participamos de ambos elementos, porque no hemos discernido apropiadamente el cuerpo del señor.

Salmos 103:3:
El [Dios] es quien perdona todas tus iniquidades,
El que sana todas tus dolencias.
    
Hay dos partes: pecado y dolencia, una es removida por la sangre del cordero y la otra por la carne del cordero.

Isaías 53:5:
Mas él herido fue por nuestras rebeliones,
molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz
fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
      
Este pasaje profetiza los logros del mesías prometido, Jesucristo. De nuevo, note los dos elementos: perdón y sanidad. La integridad tiene dos partes espiritual y física.
     
En el Antiguo Testamento hay siete nombres diferentes para Dios que describen su naturaleza. Uno de los siete es Jehová Rapha que es hebreo, y quiere decir: “…Yo soy Jehová tu sanador”. Como se da en Éxodo 15:26.
       
Una parte integral de la naturaleza de Dios es sanidad física. El señor, en el tiempo en que los hijos de Israel salían de Egipto, les dio la promesa: “Yo soy Jehová tu sanador”.  El sigue siendo el mismo Señor hoy día. Satanás causa enfermedades y las dolencias. Dios hizo disponible la salvación y la sanidad.

1 Pedro 2:24:
Quien llevó él mismo nuestros pecados
en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros,
estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia;
y por cuya herida fuisteis sanados.
    
Mientras Jesús andaba aquí sobre la tierra demostrando la voluntad de Dios, llegó el momento para el cumplimiento de aquellos que está relatado en 2 Corintios.

2 Corintios 5:21:
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado,
para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
 
Jesús, que no tuvo pecado, fue hecho pecado por usted y por mí: “para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”.
       
No hay palabras para describir el amor mostrado en la crucifixión de Jesús. Jesús, el hijo de Dios, sin ningún pecado --que no hizo otra cosa sino el bien para la gente, sanando sus cuerpos rotos y dándoles la Palabra de Dio-- ahora iba a ser crucificado por ellos. Le golpearon y entretejieron una corona de espinas para ponerla en su cabeza.  Escupieron en su cara y le pegaron. Finalmente le guiaron por aquel escabroso camino al calvario.

Juan 19:17:
Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera.*
   
La cruz que Jesús cargó estaba compuesta de todo lo que había en contra de nosotros.

Colosenses 2:14
Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros,
que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz.
   
Fue ese castigo físico por el cual él pasó que trajo nuestra sanidad. En Isaías 53:5 leemos: “por su llaga fuimos nosotros curados”, y en 1 Pedro 2:24: “por cuya herida fuiste sanados”.
   
Al final de su vida terrenal cuando le estaban golpeando y azotando, Jesús en su cuerpo físico estaba pagando el precio para la integridad física de la humanidad. Cuando él permitió que su cuerpo fuera golpeado y azotado, Jesús nos estaba redimiendo de la enfermedad y dolencia. No fue su cuerpo, sino su sangre la que fue derramada en el Calvario para la remisión del pecado

Mateo 26:28:
Porque esto es mi sangre del nuevo pacto,
que por muchos es derramada para remisión de los pecados.
     
Las palabras “sangre derramada” son una figura literaria y no quieren decir literalmente “sangre”, sino la vida ha salido de la sangre. La sangre de Jesús fue derramada --él  murió-- para la  remisión de los pecados, no por las enfermedades.
       
Jesús fue nuestro substituto completo. El fue nuestra pascua. Fue muerto por nosotros. En vez de tener que vivir bajo la maldición de la ley, ahora somos libres de esa maldición. Ahora vivimos por gracia por medio de creer en la obra finalizada de Jesucristo, el cordero de Dios.

_____________________________________________________________________
* Y él [Jesús], cargando su cruz” es la frase de la cual se ha inferido que Jesús cargó la cruz de madera. Esto no concuerda con los pasajes claros en los otros tres evangelios. Ellos estipulaban claramente que Simón de Cirene cargó la cruz de madera desde la puerta del Pretorio.

       
Cuando usted y yo creamos y conozcamos nuestros derechos legales en Cristo, y cuando conozcamos y creamos en el significado total de la Santa Comunión, no toleraremos más las enfermedades. Las enfermedades y el pecado pierden su poder sobre nosotros cuando discernimos apropiadamente el cuerpo y la sangre del señor.
       
La copa en la Santa comunión representa la sangre de Jesucristo; el pan representa el cuerpo de Cristo. Ya que Jesús llevó mi pecado y enfermedad en la cruz del Calvario, entonces cuando vengo a la Comunión en memoria de él y como de ese pan y bebo de esa copa, tengo sanidad y perdón de pecados porque “llevó el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero…por cuya herida fuisteis sanados”.
       
El señor Jesús instituyó este nuevo pacto de la Santa Comunión simbolizando su sangre y su cuerpo.

1 Corintios 11:23-25:
…Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;

 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo:
Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido;
haced esto en memoria de mí.

Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado,
diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre;
haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.
        
La iglesia corintia fue amonestada a seguir celebrando la cena del señor.  Después de dar cada elemento, la escritura dice: “haced esto en memoria de mí”. No sólo es hacerlo, sino “hacerlo en memoria de Cristo”
    
Para tener memoria de alguien o de algo, primero tenemos que tener conocimiento concerniente a esa persona o cosa. Tenemos que saber lo que Cristo logró por su muerte antes de poder tener memoria de los resultados de su sufrimiento y muerte por nosotros.  Actuar según la promesa de Dios trae el resultado que Dios dijo que traería.

Romanos 10:11:
La Escritura dice: ningún hombre
que crea en él--que se adhiera a,
se atenga a y confíe en él--será [jamás] avergonzado o desilusionado.
[Traducción amplificada.]

Vaya a la mesa de Comunión sabiendo que sus pecados están perdonados y que por su herida fue usted sanado. Esto no depende de los sentimientos que usted pueda o no tener; depende de los logros de Jesucristo.
   

Al serle servido el pan, recuerde que Cristo dijo: “Esto es mi cuerpo que por vosotros es partido”.   Con creencia reciba y dele gracias a Dios por su integridad física como espiritual.